Hace unos meses  se aprobó el anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas “trans” y para la garantía de los derechos LGTBI, la llamada “Ley trans”.

La línea roja marcada por Unidas Podemos en la negociación con el PSOE, era la libre autodeterminación de género de la persona. Con ello, una persona puede cambiar su nombre y su sexo en el DNI solo con su voluntad, sin necesidad de informes médicos y años de hormonación como sucedía hasta ahora. 

Según dijo en su momento el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, serían los criterios de “maduración y estabilidad” los que serían considerados para valorar la decisión de la persona ante la decisión de cambiar de sexo.

Resulta muy complicado, desde mi punto de vista, valorar el grado de madurez de las personas.

No es más maduro  el que más años tiene, sino el que más ha aprendido en sus años vividos. La madurez  no puede definirse por los años que tiene una  persona  ni puede establecerse que todos somos maduros a una cierta edad.

Hay que recordar que la “ley trans”  enfrentó a   las dos vertientes del actual gobierno: la ministra de Igualdad, muy liberal, versus Carmen Calvo, la cual tiene una visión más conservadora.

También avivó una batalla entre el colectivo LGTBI y entre un sector del feminismo radical, puesto que estas últimas aseguraban que  la mencionada  ley vulneraba los derechos de las mujeres.

Y en mi opinión, así  es . Es una ley en la que se pretende reconocer los derechos de las personas LGTBI y “trans” pero en la que se ignora los derechos de las mujeres. Derechos que se han tardado mucho en conseguir y que Irene Montero parece desconocer.

Y es ahora, cuando  se nos presenta el debate  que protagonizan las feministas socialistas  frente a su 40 Congreso Federal.

Éstas  critican que la dirección del partido opte por el término “género” ante el de “sexo” en el texto de la ponencia marco.

La base de esta discusión ya dió mucho de sí cuando se elaboraba la “ley trans”, pero parece ser, que las llamadas “feministas socialistas” lo intentan recuperar generando un debate interno.

Lo que” todos, todas, todes” deberiamos tener muy claro desde un principio, es que las personas nacen con un sexo, solo uno.

Hasta hace unos años nadie se planteaba hablar de “identidad de género”porque la gran mayoría entendíamos que habían únicamente  dos géneros.

Pero ya no. De hecho, podemos encontrarnos con 37 géneros sexuales existentes y reconocidos (hasta ahora, porque día a día van apareciendo nuevos).

Queda lejano el definirte como heterosexual, homosexual o bisexual. No, ahora tienes un abanico enorme de posibilidades en cuanto a elección de género.  

Que conste que tengo un respeto absoluto por lo que cada persona decida en todos los ámbitos de su vida, pero hay que tener mucho cuidado cuando las decisiones que se toman se hacen desde la inmadurez e influidas por un entorno irrealista  y distorsionado.