Con las cifras de contagiados y muertos ofrecidas a diario se manufacturó la paranoia social, el pánico irrefrenable, la psicosis innúmera. Tras semejantes datos, la Organización Mafiosa de la Salud, transitó de epidemia a pandemia. Poco más tarde, los totalitarios gobiernos declararon estados de sitio/guerra (en España, lo llaman alarma), violando, todavía más, derechos y libertades esenciales. Derechos nuestros, no me cansaré de repetirlo, no otorgados graciosa y arbitrariamente por NADIE. Lo dicho, nuestros.

Numancia siempre

Si no lo evitamos, pronto se eclipsará lo que reste de nuda humanidad. Nostalgio numantinas resistencias: preferible morir libre, antes que vivir esclavo bajo la égida de esta nueva y Maligna Roma. Soy hombre porque soy libre, soy libre porque soy hombre. De momento, mientras aún se pueda, dispensemos algo de tiempo a desmontar sus bolas/bulos. El Gran Chusco: un coronavirus cuya existencia no se halla aún científicamente demostrada y, que en caso de que realmente existiese, no posee en absoluto la suficiente letalidad que se le atribuye debido a que las cifras manejadas carecen de la menor credibilidad. Clave de la gigantesca trola, los falaces tests.

Tests, K.K. de Luxe

I. Comencemos con los denominados test rápidos. Anticuerpos venciendo a antígenos. Triunfadores los primeros, el test los detectaría. Aclaremos, pues, el penoso equívoco. No existe al día de hoy ningún test de anticuerpos suficientemente fiable. Las posibilidades, garantías, utilidades y resultados de semejantes pruebas diagnósticas, caca de la vaca, descojonante chusta, problemática ruleta rusa. De hecho, los protocolos de los mafiosos sanitarios onusinos, dada su limitada fiabilidad, exigen, después de los “malos”, realizar los test "buenos", los archifamosos PCRs.

II. Produce extrema repulsión ver introducir ese palito algodonado desde la napia hasta casi el trigémino. Pero, venga, asumamos que es el primer sendero de la PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, siglas en inglés). Tras varias horas de espera, aclaremos, dar positivo no significa ABSOLUTAMENTE NADA DE NADA. Dar "positivo" no expresa estar contagiado de SARS-CoV-2. El resultado "positivo" tan solo deviene razonablemente indicativo, ya que la causa del "positivo" se puede deber a infecciones bacterianas distintas al coronapollas. O a una coinfección con otros virus. El test puede detectar cualquier "bicho". H1N1, Gripe B, adenovirus respiratorios, micoplasma causante de neumonía, clamidias y/o microbios. Y, por supuesto, otros coronavirus, ya que nuestro espectral virus sería prácticamente indistinguible, en tantos casos, de todo lo anteriormente citado.

Un ARN vírico nada demuestra

III. Detectar con la PCR o la RT-PCR - "traduciéndose", en esta última, de ARN a ADN: en vez de la base nitrogenada Uracilo "pasamos" a la Timina - un ARN vírico no demuestra de ningún modo que pertenece a un virus infeccioso ni que sea la causa, ni principal ni secundaria, de que la persona enferme.

Expresado con sencillez. Si das "positivo", a la buchaca de las cifras oficiales. Si das negativo, basándose en una difusa sintomatología que aumenta por días, también eres "positivo". Según esta absurda lógica ilógica, no es suficiente un resultado "positivo" en los casos "sospechosos" para ser "positivo". La parte contratante de la primera parte. O Kafka vigente. Vamos, en un sentido o en otro, en todos los casos, acabarás siendo, sin forzar mucho el rule, un julandrón infectado.

IV. La lógica deviene cada vez más macabra. Un "positivo", un "contagiado". A engordar la lista de los hampones onusinos. Un muerto que da positivo, muerto por SARS-CoV-2. Eso sí, aunque haya fallecido de mil y una causas. Derrames cerebrales, infartos, ictus, cáncer terminal o pura vejez. O, seguramente, de puto asco ante la nauseabunda deriva de nuestro mundo.

V. En las PCR (o RT-PCR) apenas se utiliza el 1% de las letras genéticas de un coronavirus. Además con el agravante de que las letras utilizadas son exclusiva del mismo por lo que el "positivo" y la secuencia detectada pueden pertenecer a otros virus, bacterias, genoma humano o, incluso, al microbioma. Prueba fiable de las pelotas. Rigor científico, di que sí.

Operación Psicológica Militar de Falsa Bandera

El inevitable corolario de los fraudulentos test: todo dios "enfermo". Nanovacunación universal con chips incorporados. Fin del primer acto de la función. Pero el telón sigue alzado: feroz dictadura (la llaman gobernanza) global en ciernes, cada vez más perfilada. En ese sentido, los espectadores ni patear pueden ante tan siniestra representación.

Un ejemplo, la “oposición” en España, voxera o pepera o falangera, tanto da. Solicitando más bozales/mascarillas liberticidas o implorando tests masivos ceban, consciente o inconscientemente, la burra. Tontos útiles del globalismo genocida/eugenésico que se quedaron observando el dedo en vez de fijarse en la luna.

En un mundo sobreabundantemente preñado de teleabducidos, balconazis y covidiotas, debemos recordar el desnudo hecho de lo que realmente es esta fascinante falsidemia. Lisita y llanamente, Operación Psicológica Militar de Falsa Bandera. El coronapollas, excusa perfecta para apresurar nuestro definitivo derrumbe. En fin.