“Nuestra política económica está funcionando, el año pasado el PIB creció un 7%“, señaló Viktor Orbán en su discurso sobre el estado de la nación el pasado sábado en el bazar de Burggarten. Orbán también anunció que la congelación de los precios en las gasolineras se prolongaría durante tres meses.

El primer ministro húngaro lamentó la situación de inestabilidad en la región, aunque afirmó que los Balcanes podrían estabilizarse sin los aires arrogantes de una gran potencia mediante una rápida adhesión a la UE y con un nuevo Plan Marshall. “Hay que evitar una guerra ruso-ucraniana”, subrayó Orbán, puesto que una guerra desencadenaría una oleada de refugiados del país vecino que superaría la de las guerras yugoslavas.

Los altos precios de la energía se mantendrán durante años

„Se necesitan medidas extraordinarias para controlar la inflación, que se encuentra en niveles no vistos en Estados Unidos desde hace 40 años y es de dos dígitos en algunos Estados miembros de la UE. Entre ellas, la imposición de la congelación de precios”. Orbán anunció que los precios de la gasolina y el gasóleo se limitarían durante otros tres meses, y que el gobierno también había tomado el control de los costes de la energía y de los intereses, así como de los precios de los alimentos.

Los especuladores hacen subir los precios de la energía

Al mismo tiempo, el primer ministro húngaro volvió a atacar a Bruselas por poner a los ciudadanos a merced de los especuladores bursátiles con la liberalización del comercio de la energía. “Los elevados precios de la energía se mantendrán, por tanto, durante años”, concluyó, agradeciendo a su ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, haber cerrado a tiempo un buen contrato de suministro de gas con los rusos. En 2010, el Gobierno de Orbán se propuso “magiarizar” los sectores estratégicos de la economía, para que la propiedad extranjera en los bancos, los medios de comunicación y el sector energético fuera inferior al 50%. En la actualidad, la propiedad nacional es mayoritaria en casi todo, pero el capital extranjero aún posee el 60, 66 y 71% de las acciones de los tres sectores en cuestión.

Superar lo peor

“La UE sólo tiene futuro si los Estados miembros son capaces de comprometerse”, advirtió el primer ministro, y aseguró defender una comunidad unida. “No esperamos que nos entiendan, que sigan nuestras políticas, pero tampoco pueden pedirnos que adoptemos su modelo”, aclaró Orbán, especialmente en lo que respecta a la política exterior y migratoria de la UE.

En la crisis del coronavirus la política económica húngara tuvo éxito porque hacía tiempo que había superado la crisis y Hungría estaba mejor que Austria en términos de deuda nacional. “La migración de los pueblos está dando paso a una era de pandemias”, dijo Orbán, pasando a hablar del coronavirus, que se ha cobrado vidas humanas y ha amenazado puestos de trabajo. “Parece que hemos pasado lo peor”, y señaló que “Hungría ha orientado sus industrias sanitarias y farmacéuticas para prevenir pandemias. Es autosuficiente en cuanto a máscaras y respiradores y pronto producirá sus propias vacunas: la Fábrica Nacional de Vacunas que se está construyendo en Debrecen con un coste de 55.000 millones de florines estará terminada este año”.

Errores estratégicos de la UE al tratar con Moscú

“Hungría fue atacada no sólo por el coronavirus, sino también por la izquierda, con la esperanza de derrocar al gobierno, pero ni Berlín ni Bruselas pueden hacer una política balcánica contra los húngaros”.

“Las sanciones de Bruselas contra Rusia llevan a un callejón sin salida. Europa seguirá anémica sin la cooperación económica con los rusos, y hacer que colaboren con los chinos es un error estratégico. [...] La seguridad nunca es una cuestión de amistad, sino de fuerza. Hungría necesita la distancia con Rusia que asegura una Ucrania independiente y viable. Europa necesita una fuerza militar que pueda competir con la de Rusia; de lo contrario, estadounidenses y rusos seguirán determinando la seguridad europea. [...] Occidente no conoce la dictadura y ha heredado la libertad. Vivíamos en una dictadura y luchábamos por la libertad. En la Guerra Fría, el anticomunismo y el espíritu nacional se impusieron, pero Occidente cree que la democracia liberal ha ganado”.

Crónica de Rainer Ackermann sobre el discurso del estado de la nación publicado en el Budapester Zeitung.