Nada que ver el actual figurante de Cultura y Deporte con los brillantes currículos que presentaban otros ministros del ramo y el prestigio que han dado a España.

Hace unos días me comentaban que, con un ministro de Cultura y Deporte como el «Peoncín» de Tabarnia, ha acabado por degradarse la representación de una y el otro. El caso es que uno reflexiona al respecto y posiblemente esté en lo cierto quien así opinaba. Los Gobiernos democráticos españoles siempre han dado importancia a esas dos disciplinas, pero en el Gobierno actual no lo han hecho; han tomado a ambos como una «María» de bachillerato. Y así nos cubre el pelo.

Al Gobierno de Sánchez alguien debió de asesorarlo mal para acabar nombrando en Cultura y Deporte a Miguel Octavio Iceta. Seguramente pensaron que para entregar cuatro «Goyas», acompañar a S.M. El Rey en la entrega de tres trofeos y figurar en actos sin transcendencia ni importancia, servía alguien de poco currículum y menor formación académica. Sí, ese mismo que no ha dudado en decir que fuera de Madrid no hay ningún museo nacional. Valladolid, Barcelona, Toledo, Cartagena, Almagro, La Coruña, Badajoz y Santander no son Madrid, pero sí tienen museos nacionales.

Nada que ver el actual figurante de Cultura y Deporte con los brillantes currículos que presentaban otros ministros del ramo y el prestigio que han dado a España. No hay parangón posible entre el actual «peoncín» y Pío Cabanillas, Ricardo de la Cierva, Clavero Arévalo, el siempre recordado Cavero Lataillade, Solana Madariaga, Rajoy Brey, incluso la aguerrida y trabajadora, Esperanza Aguirre. Sin duda, Miguel Iceta queda con las posaderas al aire y bailando bacalao.

Su papel parece que está ceñido a repetir cual papagayo las consignas del adocenado socialismo contra Madrid. Ya es un mantra para socialistas y comunistas, incluso acusan a la Comunidad de Ayuso de «dumping fiscal» en un claro ejemplo de ignorancia vergonzosa y vergonzante. El ministro Iceta sólo es un amamantado más de las ubres del socialismo, que desaprovecha su voto echándolo en la papelera de la siniestra.  

En Madrid no están todos los museos nacionales, aunque sí sea ejemplo nacional y motivo de envidia e ira para esa Cataluña, hoy conocida como Tabarnia y Tractoria. Si en ese reducto mediterráneo han llegado donde han llegado con la atropellada inmersión lingüística, no se extrañen de que cualquier día desaparezca el vocablo «Cataluña» de los libros de texto y hablen de ella como «el territorio que dio lugar a las actuales Tabarnia y Tractoria». Y si llegara a explicarlo así el tal Rufián, entonces tendríamos otro avanzado prototipo del maestro Ciruela.

Es una evidencia que las palabras del ministro Iceta no tenían otra intención que atacar a Madrid. Mencionar «Madrit» en Tabarnia y Tractoria es lo mismo que mencionar la soga en casa del ahorcado. Por eso, los ministros de Pedro Sánchez no se cansan de azuzar contra la capital de España: ahora difunden lo del innecesario troceo del Museo del Prado. ¿Entienden ahora, respetados lectores, que como ministro de Cultura hayan elegido al mejor mandado, irreflexivo y más tarambana?

Lo mejor es que Iceta deje el Prado como está, no sea que Díaz Ayuso le cosa a zascas. Que se limite a cobrar, bailar (que es lo suyo) y vegetar; ni la reflexión ni el deporte son lo suyo. Se evidencia que el socialismo destroza cuanto toca: desde la economía hasta la cultura y el deporte. Socialismo y comunismo siguen siendo un cáncer social, político y económico que todo lo pudre. Como líderes de la algarada y la mentira son, además, la mayor y peor peste de la Historia.

Puesto a bailar, señor ministro, hágalo con los y las titulares de los ministerios sobrantes e innecesarios del Gobierno. Tiene amplio margen de elección. Y si le dan calabazas ministeriales, recurra a la diputada Adriana Lastra; ahora que han aprobado la LOMLOE, cuentan las lenguas de doble filo que ya tiene el título básico de educación. Lo que no sé es si lo expidió Anís El Mono, Tierra de Sabor, Whisky DYC o alguna bodega de la D.O. Ribera del Duero o La Rioja. Dicho sea, con todos mis respetos y admiración para todas esas insignes marcas.