El momento es propicio para que se imponga la inteligencia, la honradez, la decencia, la solidaridad y el patriotismo. Es el momento porque ya no queda una sola persona en España que crea en la posibilidad de que otro PSOE; otro PP; otro Comunismo sea capaz de sacarnos de esta ruina total en la que nos han sumido.

Entre los tres, han creado tal confusión en la sociedad española, que resultaría cómico, como un chiste del desaparecido “Chiquito de la Calzada” al contarlo, si no fuera por lo que significa para los sentimientos de muchas personas que en ellos pusieron todas sus esperanzas.

En las recientes elecciones por el gobierno de Madrid se ha comprobado, con el casi clamoroso triunfo de la señora Díaz Ayuso, que para esos resultados, ha sido necesario que personas votantes al socialismo desde las primeras elecciones, y votantes comunistas desde siempre y modernos podemistas, hayan cambiado por primera vez su voto, dándoselo a quien políticamente se encuentra en las antípodas.

Y es que viendo como se votó en los distintos distritos de Madrid y en los pueblos de la provincia, se intuye el asimiento al clavo ardiente que supone el PP –mejor iríamos todos si lo hubieran hecho por VOX-, de muchas personas, después de sentirse obligados a soltarse del asidero al que se creían bien sujetos.

Aunque lo haya dicho un cabrón con pintas y retorcida cornamenta; es verdad que a primera vista y sin un mínimo estudio pueda parecer paradójico que trabajadores que cobran novecientos euros al mes, voten a la derecha. Eso es algo a lo que ha llegado por decantación instintiva, si no inteligente: la derecha está en la oposición y el PSOE y Podemos –ellos dos rojos- desentendiéndose de sus promesas, no solo permiten eso, sino que también están permitiendo el esclavista trabajo de medias jornadas, en días alternos y horas sueltas pagadas a uno, dos o tres euros, mientras ellos, los políticos de izquierdas, esos a quienes se les ha ido entregando comicios tras comicios el voto y la confianza, se han preocupado solamente de tener un magnifico presente y de asegurarse el futuro.

Esa es la razón para que personas que trabajando con muchos riesgos -los repartidores en moto o bicicleta, por poner un ejemplo- e interminables jornadas, por lo que cobran esas ínfimas cantidades, 900 euros al mes, capaces de realizar el milagro de conservarles con vida, hayan votado al PP de la señora Díaz Ayuso -equivocados existiendo VOX-, con muchísimas posibilidades de seguirlo haciendo en el futuro, hasta que comprueben que en lo sustancial; en lo que por su aportación a la sociedad a través de su trabajo, les debería dar derecho a recibir, tampoco les será reconocido al no formar entre las prioridades del PP.

Y entonces -ya está ahí mismo- ese, será “el momento propicio para que se imponga el buen Gobierno basado la Justicia, la Inteligencia, la Honradez, la Decencia, la Solidaridad y el Patriotismo”.

Ese, no puede haber equivocación posible, ha de ser el momento VOX. Ese será “el asidero” al que los españoles, reencontrada la ilusión y recuperada la confianza, nos agarraremos seguros y sin miedo a nuestro futuro, sin miedo al futuro de nuestros hijos, al futuro de nuestros nietos, al futuro de…