Desde el pasado 17 de febrero, Pablo Casado no pisaba La Moncloa. Muchas cosas han cambiado desde entonces. El mundo ya no es el mismo. Tras más de seis meses, ayer miércoles el líder del Partido Podrido se volvía reunir con el psicópata Sandez, en una sórdida tenidaque ha durado casi dos horas.

En lo básico siempre de acuerdo

Fingidos desacuerdos, cómo no. Por ejemplo, la politiquera vampirización del Consejo General del Poder Judicial, garantizada. ¿Presupuestos? Todo llegará. "No es una decisión menor la que da Pablo Iglesias haciendo campo de batalla con la Jefatura del Estado. No hay un precedente de algo tan severo y por eso no podemos aceptar que Podemos vaya a estar como interlocutor. Este agosto han sido imputados, han pedido la República...", ha afirmado Casado respecto a la formación de Iglesias. Buen fingidor el cabecilla pepero, el último representante político nacional, junto a Arrimadas, en Bilderberg 2019. Presupuestos no "pero sí para gobernar en los temas básicos", agrega el líder popular. Temas básicos. Asuntos de Estado. Agendas Globalistas, Cum Fraude siempre con su pin de la genocida Agenda 2030 de la Onu. Ahí todos- todos- firmes. E impasible el ademán.

Bozal, codazo y distancia: sin bragas y a lo loco

Bozal, codazo y distancia. Dos subnormales profundos haciendo el imbécil. Deshumanizados. Se piensan que lo van a conseguir con todos nosotros. Lo llevan clarinete. Lo dicho, estrellita de la función: bozal, careta, bragas o mordaza, como deseen. Y la clave. Simbólica. Sánchez y Casado coincidiendo en un detalle —más allá de cascarse corbatas con los colores de sus cenagosos partidos—, puesto que ambos han escogido bozales negros con la bandera de España. ¿Casualidad a la hora de elegir las bragas negras con la rojigualda y ponérselas en la boca? Te cascas de risa con semejantes casualidades. ¿Cómo lo interpretan? Imaginen, imaginen. Imaginación al poder. A lo mejor aciertan, lectores de ECDE. Una pista. Piensa mal y acertarás. En fin.