Por aquella antigua ley de la movilidad en la que Heráclito aseguraba que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río, encontramos en los orígenes del mundo lo inmutable que nos muestra la naturaleza dentro de sus ciclos, la negación del cambio, del que, contrariamente nos habla Parménides, ante esa multiplicidad de seres mutables que nos ofrecen los sentidos en su vana apariencia.

Si negáramos el movimiento, nos veríamos siempre jóvenes, si nos sorprendiera el cambio así, aunque la realidad fuera otra. "Todo cambio es una ilusión de los sentidos; no existe", asegura Parménides en su pretensión de justificar que el cambio no existe, pero a los ojos de la razón, vemos cómo en nada modifica la posición opuesta. "Y yo me iré, y seguirán los pájaros cantando", decía Juan Ramón Jiménez. No pasa nada porque nos vayamos, todo va a seguir lo mismo, al igual que hubiera seguido si no hubiéramos venido. Por lo tanto, el habernos creído imprescindibles, el centro del mundo, tal que sin nosotros se hubiera caído el orbe a nuestros pies, es una vana percepción de la realidad. Vana, que quiere decir, "en vano", inútilmente, sin logro ni efecto. Sin necesidad, razón o justicia. Pues las cosas se definen por sus contrarias, porque las raíces de todos los seres están en la misma tierra que pisamos, y ese término de lo vano, inútil e insustancial, aun en la evidencia de la caducidad objeto de las cosas de este mundo, es la arrogancia, presunción, engreimiento y la soberbia. Así el todo y la nada, nos crean y nos destruyen tan cierta como inútilmente.

Somos sombras pasajeras, adonde da lo mismo que no hubiéramos pasado, nuestra vana presencia es una más que de lo contrario habría habido otra en su lugar y el mundo tampoco se hubiera caído, ni hubiera mejorado, si no que hubiera existido igual.

"Unas cosas se pagan a otras, pena y retribución por su injusticia, conforme a la sentencia del tiempo" sostiene Anaximandro, el primer filósofo que concibió el mundo como un cosmos, -cosa ordenada y hermosa- y aplicó esta palabra. Y dentro del tiempo nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos; es una cadena imparable, donde encontramos la realidad más evidente.

Otra cosa bien distinta es la verdad que a lo largo del tiempo, también va cambiando. De tal modo que hasta lo que fueron verdades, dejaron de serlo con el paso del tiempo. Las verdades eternas son las únicas que aguantan el paso del tiempo, por ejemplo, los teoremas. Si bien, esas verdades eternas, o teoremas, hay que demostrarlos para que se conviertan en tales verdades y dejen de ser conjeturas. Así el teorema de Pitágoras, muestra cómo la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo, suman lo mismo que el cuadrado de la hipotenusa. (Esto nunca ha cambiado, no como lo que dicen los políticos que cambia cada día) Y lo mismo se pueden demostrar el teorema de Tales y todos los teoremas habidos, cuya verdad es tan evidente y razonada que el paso de los siglos no ha derribado.

Si queremos encontrar verdades para iluminarnos el camino de la vida, no hay más que recurrir a los sabios de la Humanidad, y ver cómo muchos plantearon la tesis, otros, la antítesis, para derribar a los anteriores, y finalmente surgieron las síntesis, muchas de las cuales son las verdades eternas, a las quien quiera, puede asomarse. Por ejemplo, si Séneca afirmó que la perfección del hombre sólo podrá alcanzarse mediante la virtud, nadie ha conseguido rebatirle, por lo que su tesis también ha pasado a ser una verdad eterna.

Si proseguimos del ayer, hasta el hoy, vemos cómo el hombre no ha cambiado y la genética sigue siendo lo más resistente. Pues los hombres -por una ley natural- no hacen más que ir desfilando, sucediéndose, al igual que el mundo que no para de dar vueltas, cada 24 horas y siempre vuelve a amanecer un nuevo día. Las razas y países, también siguen igual, y tanto de lo afirmado por grandes hombres contemporáneos, sigue inmutable. Así Bismark dijo que "España es el país más fuerte del mundo, porque los españoles llevan siglos intentando destruirlo y no lo han conseguido". Esto es lo que se llama, verdades como un piano.

 

NOTAS REFRESCO PARA ANDAR POR CASA:

-Anaximandro: "unas cosas se pagan a otras, pena y retribución por su injusticia, conforme a la sentencia del tiempo". (El primero en exponer una tesis de peso)

-Heráclito: se opuso a Parménides. Mundo de los sentidos no es igual al mundo de la razón. Los sentidos nos hablan de permanencia; (apariencia) la razón descubre que las cosas cambian (realidad)  -Todo fluye-  A la naturaleza le gusta ocultarse, porque hay elementos contrarios: oposición de los contrarios, es el motor del cambio. "La guerra es el padre de todas las cosas". (Parménides: no hay cambio. Heráclito: todo fluye; nunca podremos bañarnos dos veces en el mismo río) (Vemos la relación: Parménides, Heráclito, Hegel, Marx...que fueron copiando o invirtiendo las tesis de los anteriores)

            -Platón: llega al "mundo de las ideas" para explicar el mundo del conocimiento. Es el primero que nos habla del más allá, de otro mundo mejor, aparte de éste que tenemos, y que no nos parece muy perfecto. Para explicar algo hay que conocerlo: "conocer es recordar". Es el filósofo más significativo y que escribió las tesis de su maestro, Sócrates, del que se dijo ser el hombre más justo de la tierra. Sócrates afirmó que no escribiría nada mientras no estuviera seguro. Condenado a la pena capital, tuvo que beber la cicuta sin dejar nada escrito. Luego, a Platón, le siguió Aristóteles, el gran entomólogo, que puso patas arriba todo lo de sus dos predecesores.

-Parménides: La multiplicidad de seres mutables que nos ofrecen los sentidos es una vana apariencia. El movimiento (Todo cambio es una ilusión de los sentidos; no existe)

-Protágoras: (antropocentrismo) El hombre se hace bueno por la sociedad, -polis- (Contrario a Rousseau y Hobbes) Es su precursor.      

              -Séneca: la perfección del hombre sólo podrá alcanzarse mediante la virtud. El estoico es el ciudadano del mundo.

He aquí unas pinceladas para salir del convulso mundo de hoy, y meterse en una ciencia maravillosa que se llama filosofía y que como sabemos significa "amor a la sabiduría". Cambiemos el tema si no queremos que nos vuelvan locos.