En estos lares y otros lares ya he analizado minuciosamente toda la simbología masónica, virando al satanismo, que pregna e impregna toda la descomunal farsa covidicia. La campaña de timovacunación yanqui, la doble sesión de los ciberpoligoneros, el hondísimo y demoniaco simbolismo del bozal y de la kakuna. O qué decir de nuestro doble y covidicio homenaje de estado. El puto corro de las patatas comeremos ensalada. Incluso el pasado día 6, la consti/prosti, ese violado papelucho manufacturado en sin par logia. Hasta el secuestro hotelero de varios chaveas en un hotel de Palma de Mallorca al principio del verano. Objetivo de la psy-op cumplido: adolescencia española, también, timovacunada. Todo, incuestionable y esterilizador y genocida diseño masónico en la actual tiranía PLANDÉMICA. Control, control,control. En nuestras manos, obvio. Justo y necesario: DESOBEDECER, DESOBEDECER, DESOBEDECER. Todas sus liberticidas y totalitarias mierdas.

PLANDEMIA, masonazis (o masobolches) en estado puro

Les hablé también de los mandileros significados de la escuadra y compás, la proposición 47 de Euclides, la colmena (mente-colmena) como metáfora perfecta de la logia, la estrella flamígera de cinco puntas, el águila bicéfala (dentro del rito escocés antiguo y aceptado se representa con un triángulo con el número 33: esto indicaría que se ha concedido el grado 33 al masón o masonazi que muestra este símbolo)…

…O, desde luego, otra letra griega, la triple tau (en realidad un monograma de las palabras Templum Hierosolymoe, que significa Templo de Jerusalén y se representa con las iniciales T y H). O la letra G. O El altar o ara masónico. O la rúbrica del Gran Maestro mediante tres puntos. Y tantas. Prosigamos. Ahora, también, con firma (Delta) y rúbrica (Ómicron).

Delta masónico

Consiste en un triángulo que contiene inscrito el nombre del Tetragrama hebreo (Yahveh, más que probable pronunciación del Tetragrámaton ​ hebreo יהוה).  Nombre propio que emplea la Biblia hebrea para designar al Dios único de judíos, samaritanos y cristianos. Este vocablo hebreo está compuesto por las letras yōḏ, hē, wāw, hē y se transcribe como YHWH o YHVH (ignoren las vocales en el hebreo).

El yod se puede considerar como su abreviatura (a veces, en hebreo, se lo representa por tres yod, que dispuestos triangularmente, corresponden a los esenciales tres puntos de la Masonería). En ocasiones el yod está reemplazado por un ojo, que se designa como El Ojo que todo lo ve.

Ocupa siempre una posición central, y el hecho de encontrarse entre el sol y la luna lo vincula con la idea del «tercer ojo», que todo lo ve en el eterno presente, pues ambas luminarias representan los ojos del «Hombre Universal»; y en especial conexión con el simbolismo masónico hay que señalar que los ojos son propiamente las «luces» que iluminan el microcosmos.

Siendo yod la menor de las letras del alfabeto hebreo, de ella derivan todas las demás; presenta el doble sentido de «umbral» y «génesis». En el mundo superior es el principio que contiene todas las cosas; en el mundo inferior, es el germen, contenido en todas las cosas.

El triángulo recibe la denominación de «gloria» (rodeado de rayos), palabra que es una de las designaciones de la Shekinah (presencia divina) que en algunos rituales masónicos antiguos recibe el nombre de Stekenna.  Y además de asimilarse a la Santísima Trinidad, igualmente debe ser asimilado a la expresión geométrica de la Unidad principal, de donde proceden dos términos complementarios necesarios a toda «diferenciación» sobre el plano cósmico.

El hecho de que la Logia de Aprendiz se halle «esclarecida» por el Delta (3 puntas), mientras que la de Compañero lo esté por la estrella flamígera (5 puntas), simbolizan la manifestación «lineal» (geometría unidimensional) y la manifestación «en superficie» (geometría bidimensional). Esto concuerda perfectamente con la marcha de cada grado masónico. Puro delirio. Y manipulación.

Círculo y punto dentro del círculo

El círculo como figura geométrica, que en sí devendría figura perfecta, en la cual todos los puntos que conforman su circunferencia exterior tienen el mismo radio, o sea que todos están a la misma distancia  y que por lo tanto son equidistantes del centro, como lo es la ubicación periférica simbólica de la cuchipanda fraterna dentro de la logia, con referencia al punto central del taller que es el ara o altar.

El punto dentro del círculo, clave. Símbolo que ya fue utilizado también por la civilización egipcia para representar a Ra, dios del Sol. Más adelante, este símbolo fue utilizado entre los alquimistas para representar el oro (hogaño quieren pasar de una plúmbea humanidad a una áurea transhumanidad).

Entre los masones, este símbolo está relacionado con San Juan Bautista y Juan Evangelista, cuyas festividades coinciden con los solsticios de invierno y de verano ( los días en que el sol llega a esos puntos son el 21 de junio y el 22 de diciembre, lo cual explicara fácilmente que se hayan dedicado a los santos juanes, cuyos aniversarios celebra la iglesia en esos días...y nada acaece casual: fin de los bozales al aire libre en España, primer solsticio; reunión de ayer de Sanchiflas y cía, invernal solsticio). En la interpretación masónica también puede entenderse que el punto dentro del círculo representa al individuo y el círculo sus limitaciones. Es habitual dibujar el círculo entre dos líneas verticales paralelas, una representando a Moisés y la otra al rey Salomón, hijo de David.

La segunda interpretación, cada vez más extendida, sería que el punto es una polla como una olla. Tal cual. El símbolo sería una alusión del viejo culto al sol, conocido entre los antiguos como la adoración del falo. Simbolizando así que el punto seria el órgano sexual masculino y el círculo el femenino. Esto a su vez es una “modificación” de la adoración al sol, el  símbolo del poder seminal y fecundo de ese astro; mientras, el círculo seria el principio femenino y las dos líneas paralelas representarían los citados solsticios de verano e invierno, las noches más cortas y más largas del año (hay que recordar  que en esos dos puntos concretos de su devenir, el Sol se encuentra en los signos zodiacales de Cáncer y Capricornio: dementes de la astrología, esta chusma).

El ojete (del culo) que todo lo ve

El triángulo, pues, en el cual está inscripto el citado Tetragrama hebreo (el presunto nombre de un indemostrado Dios, como indemostrado está el SARS-CoV-2). En hebreo, en ocasiones, el tetragrama se representa también abreviadamente por una triple yod, que poseen palmaria relación con el triángulo mismo. Cuando se los dispone triangularmente, corresponden de modo neto a los tres puntos del Compagnonnage y la masonería. Pero recordemos también que a veces solamente aparece un yod como síntesis y abreviatura.

El símbolo del ojo que todo lo ve, conocido también como ojo de la providencia, es un símbolo presente desde la antigüedad en muchas religiones. También dentro del cristianismo existe el símbolo del ojo contenido dentro de un triángulo que representa la  trinidad cristiana.  Este símbolo es utilizado también dentro del mundillo masónico para representar al gran arquitecto/geómetra (la puta G, ya saben) del universo. En las logias masónicas este símbolo ocupa una parte central, situado entre el Sol y la Luna.

En algunas ocasiones se representa también mirando hacia abajo para reforzar su carácter de omnipresencia y observación de los actos de los humanos.  Debe notarse que la forma del triángulo invertido no es sino, según las chifladuras y necedades y  majaderías mandileras, el esquema geométrico del corazón; el ojo que está en su centro es entonces, propiamente, el “ojo del corazón” (aynu-l-qab en el sufismo musulmán), con todas las significaciones que ésto implica.

Estamos en manos de auténticos psicópatas zumbados. ¿Ojo del corazón? Quia. Criminal gentuza sin corazón. Al menos descifrados y desmontados, hace tanto, ya están. Y, por supuesto, a ver si con el ojete del culo o de la polla me pueden ver. Veo, veo. Qué ves. Mucho hijo puta suelto mandando

…Y, bordándolo, en estos lares, Guillermo Mas Arellano, El juego del calamar poniéndotelo delante de tu jeto. Y tú sin pisparte. En fin.