Me cuenta un sacerdote de total confianza que Monseñor Osoro propuso al tristemente famoso P. Ángel como modelo a los sacerdotes de la diócesis de Madrid y muchos de ellos están indignados, pues este sacerdote encarna sin lugar a dudas la cara más visible del sector más progresista, mejor dicho promarxista, infiltrado en la Iglesia, como lo ha demostrado sin disimulo en numerosas ocasiones, mostrando su apoyo a Pablo Iglesias, al gobierno de Sánchez, al lobby gay, a la inmigración ilegal etc.. Su heterodoxia doctrinal y su afección al poder y a lo políticamente correcto lo convierten en el emblema de una Iglesia totalmente horizontalista, muy cercana a las realidades mundanas, pero despojada de la verdadera espiritualidad.

¿Qué podrán pensar aquellos sacerdotes fieles a la doctrina tradicional arrinconados por la jerarquía por ser incómodos a un gobierno que pisotea los derechos de Dios?

¿Qué dirán Mons. Osoro y el Padre Ángel cuando sus amigos aprueben la ley de eutanasia?

Hoy en día muchos sacerdotes si proclaman la verdad con fuerza y denuncian el pecado con contundencia son llamados a filas por muchos obispos, que parece que su única preocupación sea no contrariar a los poderosos del mundo, aunque su ideología sea contraria al catolicismo y disolvente para la sociedad. Un verdadero obispo es el que debe estar dispuesto a dar su vida por defender la verdad y en ningún caso debe renunciar a la denuncia de todo aquello que atenta contra la Ley de Dios. Muchos obispos de hoy son políticos y diplomáticos y están en connivencia con gobiernos marxistas y anticlericales.

El Padre Ángel, otrora falangista y muy cercano al Régimen, teniendo a Doña Carmen Polo por valedora, ya en democracia no le importó acercarse al poder, especialmente cuando gobernó la izquierda. Su afección al gobierno socio comunista, al Nuevo Frente Popular, es algo que no lo oculta como hemos dicho y lo demuestra la cariñosísima carta que mandó a Pablo Iglesias felicitándole por la gestión de las residencias en la pandemia, algo que parece surrealista siendo España uno de los países que peor ha gestionado el tema y han caído como moscas miles de ancianos en las residencias. A comienzos de mayo el padre Ángel, agradeció en una carta enviada al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, su trabajo y esfuerzo, como coordinador de los Servicios Sociales de todo el Estado durante la crisis del coronavirus. Les recuerdo las palabras textuales de la misiva:

"Déjame decirte ¡qué Dios te bendiga! y pedirte también que tú me bendigas a mí", asegura el padre Ángel a Iglesias, vicepresidente segundo. En la misiva, el padre Ángel expresa su agradecimiento a Dios por encontrar a un "pueblo tan solidario, unos profesionales tan entregados en ayudar a los demás desinteresadamente como los sanitarios, los transportistas, cuerpos de seguridad... y también por tener a personas como tú, que con tu trabajo y esfuerzo, y el de tu equipo, ayudáis a conseguir que un mundo mejor sea posible".

Paradojicamente la residencia de ancianos en León dirigida por la ONG Mensajeros de la Paz del padre Ángel fue denunciada recientemente por varios empleados que trabajan en el centro. 72 ancianos fallecieron en la residencia, según datos confirmados por la Junta de Castilla y León. Muertes que, tal y como afirma el letrado de la defensa de los sanitarios, Ricardo Alonso Fernández, "podían haberse evitado de no haber habido dejación de funcionesabandono de los empleados negación del material sanitario cuando se tenía". Por todo esto el P. Ángel es sin duda un modelo, pero de lo que no hay que hacer.