José Antonio Zarzalejos en su Felipe VI, un rey en la adversidad (Planeta) nos anuncia que dentro de poco el Rey tendrá un cara a cara con la sociedad española. Esto es, una conversación o un enfrentamiento. A mí me da que será más un enfrentamiento de la sociedad con el Rey, que a la inversa. Claro que esto es sólo una impresión personal.

   Antes de este cara a cara con Su Majestad, le hago tres preguntas al monárquico Zarzalejos que confiesa que durante los cuarenta años del reinado del Emérito desconocía lo que hacía o dejaba de hacer el entonces Monarca, pese a estar anunciado a voces. ¿Por qué dice Zarzalejos que Felipe VI es una víctima? ¿Una víctima de qué, señor Zarzalejos? ¿No será España la víctima, señor Zarzalejos?

    Dejemos que conteste el monárquico insolente, y vayamos a lo que preocupa.

    En mi cara a cara con el Felipe VI las preguntas se suceden inevitables porque más allá de las palabras están las decisiones y los hechos, siendo que lo esencial de un rey no es lo que dice Zarzalejos que es: “que se controle a sí mismo”, sino lo que hace o deja de hacer.   

   1ª. ¿Por qué calla ante el cúmulo de problemas que nos agobian que por su calado y naturaleza pueden conducirnos a una situación dramática, toda vez que el Frente Popular presidido por Pedro Sánchez incita al enfrentamiento social?

    2ª. ¿Por qué no actúa o, cuando lo hace, es insuficientemente como fue en el caso de Cataluña, que apenas fue su opinión personal?

   3ª. ¿Alguien confía realmente en Usted como figura capaz de enmendar tanto desaguisado? Más aún, ¿tiene Usted verdaderos entusiastas de su gestión?

   4ª. ¿Conoce realmente la realidad española?

   5ª. ¿Si no ha tomado algunas decisiones es por falta de voluntad o por no estar advertido?

    Conclusión. En España, a diferencia del reciente pasado, no hay felipistas, salvo, puede, que el señor Zarzalejos. Aquí lo que hay son republicanos que apostarían por Felipe González y monárquicos de S.A.R. Don Sixto de Borbón-Parma. El resto, que es la mayoría de la sociedad española, como la cosa degenerase, que es muy posible, apostaría por una Dictadura sobre la base de la Ley y el Orden. Así las cosas, la marcha de la princesa Leonor es toda una premonición de lo que está pasando, de lo que puede pasar, de lo pasará. 

    Siempre nos enseñaron que las jefaturas son para ejercerse.