Era una tradición escuchar con entusiasmo el mensaje de Navidad del Caudillo en Nochebuena. Y tras la ausencia del Generalísimo, los españoles han seguido escuchando todos los años el mensaje del rey, aunque solo sea por curiosidad, aunque ciertamente con menos entusiasmo. Es curioso cómo en los primeros mensajes el rey Juan Carlos loaba a Franco sin ningún problema. ¿Ciertamente lo pensaba en ese momento o era lo que tocaba?

 

Ahora al actual rey le toca callar, como ya calló cuando profanaron vilmente el cuerpo del que reinstauró la monarquía. Este año el mensaje del rey es muy importante, porque está más que nunca amenazada la unidad de España y la propia monarquía. La demonización absoluta del franquismo deslegitima para ellos todas sus decisiones, entre ellas el restablecimiento de la monarquía. Con la profanación de Franco han dado un paso importante y aunque las cosas parezcan calmadas, se puede dinamitar con un gobierno apoyado por Podemos y ERC.

 

Además hay que tener en cuenta que el propio Felipe VI ha declarado que el día que la mayoría de españoles no le quiera se va y se dedica a otra cosa, muestra del gran aprecio que tiene al trono. Este mensaje fue acogido como una victoria por los republicanos y separatistas que ven que si se puede echar a un rey que mansea en tablas.

 

Ya planea en el horizonte un referéndum de Podemos sobre la monarquía. Ya están los republicanos gobernando desde la cárcel y Puigdemont libre, como un pájaro que es, por Europa y mostrando orgulloso su carnet. Igualmente Junqueras está crecido afirmando recientemente que la independencia es irreversible y el referéndum inevitable.

 

Cuando un rey tiene que ir escoltado a Cataluña es que algo falla. Y cada vez queman sus fotos y pisan sus retratos con más saña. Ultrajar al rey es deporte regional (no nacional) en Cataluña y con total impunidad. Los Mossos de Escuadra lo contemplan pasivos, tal vez alguno de ellos (no todos afortunadamente) quisieran sumarse a la quema de sus fotos. A este paso harán un caganer defecando encima del rey, si es que no lo han hecho ya y lo llevarán como obsequio al propio monarca al palacio de la Zarzuela.

 

Felipe VI ha propuesto a Pedro Sánchez como candidato a la investidura, pone alfombra roja a los que tal vez en poco tiempo pidan su cabeza. Muchos, con buena intención, soñaban con qué el rey propusiese a Borrell, que sin ser santo de mi devoción y estando en las antípodas de mis principios, parece solución menos mala que la banda de Sánchez.

 

Hoy el rey debe defender la unidad de España con contundencia y hacer valer la fuerza de la monarquía, pues muchos españoles aún creen en la monarquía como institución, hasta el mismo Franco la quiso tras su muerte. También hay que tener en cuenta que el derecho legítimo al trono tenía que haber recaído en D. Jaime de Borbón y su hijo D. Alfonso, un asunto que se suele pasar por alto, pero que hubiese cambiado el destino de España.