El fuego fatuo procedente del pertinaz intento de acabar con la integridad territorial de España,-- atizado por la putrefacción que se deriva de las totalitarias leyes, unas en vigor, otras, pendientes de aprobación, avivado por la desfachatez de los modos y formas de gobernar, estimulado por los tueros que continuamente se arrojan para alimentar las llamas del orco socio-comunista,-- está provocando una ingente cantidad de víctimas en la ciudadanía, muchas de ellas, incapaces de orientarse en la densa y negra humareda inquisitorial, otras, sienten como se les desgarran las carnes de su españolidad o como chirría su concepto occidental de democracia civilizada.

Mientras tanto, los verdugos permanecen impasibles, pues, son conscientes de que nunca les ha de llegar el justo castigo de un pueblo alzado contra la corrupción material e ideológica, contra la eliminación de los más elementales y naturales valores del hombre individual y social, contra el Himalaya de mentiras y engaños que conforman los pilares de tan infame gobierno.

 Desgraciadamente, en este momento histórico, el pueblo  español carece del don femenino de la intuición, habilidad que les permitiría adelantarse a los acontecimientos para impedir que se les robe la propiedad y la soberanía de la Nación.

Todos los esfuerzos que requiere la destrucción de España, cuánto más provechosos serían, si “todo el trigo perdido en esta traidora empresa se empleara para el sustento de muchos necesitados”

Los verdugos socio-comunistas, ni tan siquiera carlean por la previsible  fatiga que conlleva socavar los cimientos de la convivencia social, de las instituciones o del orden constitucional; los partidos políticos de la oposición, poco o nada hacen en lo sustancial; crear orgullo de Patria, proclamar honda preocupación por la esencia y el significado de lo español, es para ellos un canto de cisne que se entona justo antes de morir.

“Marianito” Casado, bisoño e inexperto en las lides de la guerra, goza de un físico integro, sin marcas ni heridas ganadas en combate; obligado es, que empiece a cabalgar y a blandir la espada, y si se lo exige la evolución de los acontecimientos, deberá tomar la decisión de efectuar una carga a galope contra el enemigo de España.

Así se venció al socialismo intransigente, excluyente y sovietizado, y al comunismo staliniano en la inevitable guerra civil española.

Permanezcamos beligerantes ante esta lonja de estafadores y ladrones de la estabilidad económica, la paz social,  la concordia  nacional y la propiedad.

La propiedad privada es posiblemente la institución más importante de la integración social y política. La posesión de bienes crea un compromiso con el orden político y jurídico. Es el principal vehículo para inculcar en la masa de la población el respeto por la ley y un interés en la preservación del statu quo.

Ya está bien, que nos den gato por liebre, gallo por capón y grajo por palomino.

La Inquisición española se creó en 1478,  se decreta su abolición en 1813, el cura de Horcajo,-- dice Azorín en su libro “El Alma Castellana”,-- confiesa que el decreto de abolición “debe esculpirse en letras de oro”, pues, tal fue el placer que le ocasionó su revocación.

Yo, que no soy ni cura ni comulgo con ruedas de molino, reclamo idéntico apotegma para el bienaventurado día, en que los españoles logremos derribar en absoluta y convencida sinergia al siniestro y traidor gobierno socio-comunista.

No finalizaré, sin antes plantear al que lea esta reflexión, una duda que me inflama y desazona:  Llegado el caso, y considerando que la Fuerza radica en quienes ostentan las armas, Fuerzas Armadas y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, ¿sería lícito,-- en conciencia,  con profundo sentido patriótico y en orden al interés general de España y de los españoles,-- que abortaran o impidieran la hipotética mudanza de una democracia a una dictadura de carácter marxista/comunista?

Los oficiales del ejército tardoimperial ruso, educados en la lealtad a los poderes establecidos, estaban  muy mal preparados para hacer frente a los conflictos que estallaron en 1917. Mientras el resultado de la lucha por el poder fue dudoso, se mantuvieron al margen; una vez victoriosos los bolcheviques, muchos se pusieron a su servicio, dado que habían pasado a ser la “autoridad”, a la que, por su formación debían obedecer.

El conjunto de la referida Fuerza, cuyos integrantes han sido educados en los principios de libertad y de orden, celosos del bien común y del respeto a los derechos del hombre, lo cual se da por sentado,  pregunto, ¿cómo reaccionarán ante esta simulada y supuesta situación?, ¿qué partido les servirá de refugio?

La frase elegida como título de la reflexión, tiene su autoría en el gran genio de Leonardo da Vinci; ¿acaso habrá que esperar a que sea la Humanidad, la Naturaleza con sus indestructibles leyes, quien tenga que recomenzar lentamente su labor de progreso y ordenada  civilización?

Este gobierno de ignominia, traición e indignidad, baldón de deshonra y felonía, bien parece una “invención de satanás” que un concierto humano que garantice la prosperidad y la paz de una Nación.

Tirios y troyanos nos felicitaremos, cuando sea  llegado el día en que podamos cantar el “miserere” a este gobierno, doblen las campanas, se enciendan los cirios y se asperje al muerto, sin olvidar que el salmo penitencial, es el canto del pecado y de la profunda meditación sobre la culpa y no sobre el perdón ni la gracia.