Hace pocos días les hablaba del último gobernante que se oponía al diseñado Nuevo Orden Mundial, Lukashenko. A los que se opusieron desde el principio a la ínsita mentira de falsa pandemia, martillazo. Cayeron Johnson, Bolsonaro y, con matices, Trump. Tan solo resistía el presidente bielorruso. Tarde o temprano, tan lógico, irían a por él. Y, súbito, no podía faltar en la farsa el filósofo farsante, Bernard Henri-Levy.

Es un hijo de perra, pero es mi hijo de perra

¿Me gusta Aleksandr Grigórievich Lukashenko? En absoluto. Representa lo contrario a lo que entiendo por vivir libre y suelto. Pero sus enemigos no van a por él por sus dejes abusivos y neoestalistas. Quia. Van a por él porque se opone rotunda y radicalmente (de raíz) a la miríada de liberticidas mierdas - objetivos - globalistas. La mierda pandémica, aceleradora de todo ello.

Lukashenko ganó las elecciones con casi un 80% de los votos. Su pueblo le apoya. Y valora esa cosita tan desusada hoy como la soberanía nacional. Mejor o peor, pero sois  tú y los tuyos, el ideal, los que tomáis las decisiones que deben tomarse sobre tu patria. Vamos, tu gobernante puede ser un hijo de perra - memento adagio Somoza-  pero es tu hijo de perra. Y eso parece no gustar, por ejemplo, al sórdido y “patriota” Josep Borrell, a la sazón “ministro” de “exteriores” de la asquerosa Ue.

“Oposición” bielorrusa teledirigida

En estos momentos, sus enemigos le montan manifas y pajarracas a todas horas. La líder de la oposición bielorrusa Svetlana Tikhanovskaya, hembra alfa del intento de golpe de Estado en Bielorrusia, se apandilló hace escasos días con el filósofo Bernard Henri-Levy, la "eminencia gris” de la “democracia” con label yanqui. Actuando, a la sazón, tal François Leclerc du Tremblay, conocido como padre José, fraile capuchino francés, consejero del cardenal Richelieu. Exportar la memocracia en todo el orbe planetario. Y todo deviene matemático. Preciso reloj. Donde asoma el mediocre filósofo Bernard, veloz comenzará una invasión, desequilibrio, golpe, revolución de “colores” o guerra. Vamos, sumario, toda basura globalista disimulada bajo “valores liberales”, y exportada durante los últimos decenios, ha tenido lugar con su participación.

Bernard Henry-Levy, perejil de todas las salsas

La historia de este mediocre filósofo es acojonante. En el libro que publicó junto al eximio Michel Houellebecq - intercambios de correos electrónicos-, éste desnudaba, en su brutal y único estilo, sus falsarias tramoyas políticas. Por ejemplo, el colega Bernard, en 1999, demandó a Occidente que apoyara al Ejército de Liberación de Kosovo (vil grupo narcoterrorista) y al despreciable presidente de Ichkeria, Aslan Maskhadov. En 2003, otra vuelta de tuerca, apoyó la "revolución" en Georgia y reclamó estrujar a Putin durante la guerra de 2008. En 2012, con su directísima participación, se decidió el abyecto e indecente destino de Gaddafi.  En 2013, requirió resolver el "problema" con Bashar al-Assad, siguiendo las mismas pautas del circo libio. Y, por supuesto, en 2014 apoyó enérgicamente al Maidan ucraniano. Y tantos y tantos rollos patateros de este embaucador pagafantas.

Y ahora apoyando a la "oposición" bielorrusa. Descojonación, otra vez. Lukashenko debe resistir. Y Rusia apoyar a su vecino. En este caso, mal menor. Pero mal, no lo olviden. En fin.