Hay un debate sobre la existencia de billetes de 500 euros en el trafico monetario, que nació hace ya varios años a causa de diversos motivos. Algunos Estados Miembros de la Unión Europea, como Alemania y Holanda, defendían su mantenimiento, mientras que otros estaban a favor de la supresión de estos billetes.

 

Finalmente, se ha elegido eliminar los billetes de 500 euros. Los argumentos que sostienen esta idea están directamente relacionados con el empleo de esos billetes, que se han poder blanquear capitales y para participar en actos de corrupción.

Un problema va a ser la ejecución de la medida, cuya ejecución puede llegar a resultar muy compleja. Para evitar excesivos obstáculos en la retirada de billetes de 500 euros, se ha concedido un tiempo lo bastante amplio para poder extraer esos billetes de la circulación con efectividad.

 

Lo más curioso de la medida es que podría no ser excesivamente útil, como muchas otras que se han aplicado con anterioridad en distintos ámbitos relacionados con el tráfico económico. Las razones que sirven para explicar esta afirmación son varias.

 

Según se ha comentado, se quiere acabar con la corrupción y con el blanqueo de capitales. Sin embargo, la eliminación de los billetes de 500 euros es un simple grano de arena en un desierto africano, no constituyen la clave, siendo la medida, únicamente, postureo monetario, ya que, si se deseara realmente acabar con el blanqueo de capitales, se intentaría lograr la mejora de la aplicación de los medios internacionales de intercambio de información, el refuerzo de los instrumentos de lucha contra el fraude fiscal y la supresión de los paraísos fiscales.

 

Es deprimente que se hable mucho y que se actúe siempre sin que se apliquen ideas que podrían ser mas efectivas que las medidas empleadas. Si se quiere obrar para combatir la corrupción verdaderamente, debe hacerse con contundencia.