Yanqui de origen judío húngaro, György Schwartz colaboró activa y frenéticamente con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial para confiscar propiedades de sus compañeros de patria y religión. Delaciones, saqueos y expolios a otros hebreos le salvaron la vida. Mala gente ya desde adolescente.

Soros y Gates, perejiles de todas las inmundas salsas

David Rockefeller la espichó, qué alivio para la humanidad, en 2017. Hábil transformador de la masonería en satanismo, legó su demencia a dos albaceas siameses: George Soros y Bill Gates. Estas dos jetas visibles, sacos de las hostias, mascarones de proa, a su vez, de malignos poderes muy invisibles y muy por encima de ambos.

Sus planes o plandemias: imponer el globalismo totalitario, una puta dictadura mundial de mil pares de pelotas. Gestionar eugenésicamente la humanidad: control y exterminio. Gobierno mundial que destroce definitivamente a la familia, el postrero valladar contra la opresión planetaria.

Quieren esclavos, no hombres

Las plataformas de Soros&Gates, fascinadas por el caos y la incertidumbre - mediante falsas amenazas (víricas, climáticas, informáticas...) - financian a toda la morralla del planeta. Postulan un difuso humanitarismo de corte masónico que tan solo encubre feroz ingeniería social. Elegetebeí, género, feminismo, abortismo, eutanasia.

Destrozan familias y soberanías nacionales a través de sus revoluciones y antifas de colores. O apuran múltiples armas en sus infectas campañas contra Bolsonaro, Trump o Putin, sus enemigos jurados, dubitativos ante la inquietante y tenebrosa agenda globalista. Plantan un pastizal, también, en los pesebres del separatismo catalán, por ejemplo. O inmigración ilegal y vacunación, por ejemplo, porque gustan de esclavos y se anhela convertir Europa (y el mundo) en un enorme campo de refugiados. Y de concentración. Tal vez, de exterminio.

Soros y sus marionetas

Luego sus guiñoles, satánica pirámide de poder descendente. En ese sentido, tras la extrañísima moción de censura contra Mariano hace dos años, semejante a un golpe de estado, Cum Fraude ha mantenido ocho entrevistas con Soros, traidor a su raza. Cinco con Casado. El último encuentro entre Sánchez y los Soros - últimamente su hijo Alexander adquiere cada vez más protagonismo - se produjo en enero pasado (curiosamente poquito antes de la plandemia) durante la celebración del Foro de Davos. Ya saben, allá donde se apiña la famélica legión del planeta. El amo dicta, el esbirro transcribe.

Muerte, liberación, victoria

"¡No soy ninguna bestia!, ¡no soy un animal!" -grita en la película de Kubrick el personaje de Espartaco a sus opresores. Pues, eso. Y, como debieran recordar esos mierdecillas psicópatas globalistas, la muerte es la única liberación para el esclavo. Por eso no la teme, por eso venceremos. En fin.