Pasaron las primarias socialistas después de meses de agonía teniendo que ver a gente fea vociferando y lanzando mensajes vacíos pero muy grandilocuentes. Estoy seguro que aquel al que se le ocurrió este invento de primarias dentro del partido, actualmente estará más que desesperado. No me cabe la menor duda que esto se hizo para estar varios meses abriendo telediarios, portadas en periódicos y noticias en las radios. Todo bajo control y solo como arma propagandística en una España que suele creerse con facilidad todo lo que ve en televisión. Las primarias son fantásticas para que hablen de uno, el problema comienza cuando el resultado no es el que se esperaba, no es el deseado por el aparato de la organización.

Gano Pedro Sánchez, aquel al que su propia ejecutiva obligo a dimitir, aquel que ha conseguido llevar al socialismo español a sus peores resultados electorales a pesar de competir con un partido popular aquejado de múltiples casos de corrupción que parecen no tener fin, aquel que estuvo a punto de llevar a la organización a la irrelevancia política, aquel que representa el sector más izquierdista y radical del partido, como si se pudiera distinguir entre un PSOE bueno o malo, aquel del no es no. Pedro Sánchez ha tardado poco más de 200 días en recuperar el poder, en recuperar la secretaria frente a una Susana Diaz apoyada por el aparato, los caciques locales y los omnipresentes ex presidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

La organización corre un serio riesgo de fractura, y no es por motivos ideológicos, mas izquierdista y sectario que Zapatero es complicado, es más bien por motivos estratégicos. Pedro Sánchez es muy corto de miras. Piensa que con contentar a la militancia es suficiente. Se equivoca, solo con militantes no se ganan unas elecciones. Tienen el ejemplo del socialismo francés, donde una militancia muy ideologizada elije al que consideran más radical de los candidatos y se estrellan de forma estrepitosa, pasando de la presidencia de la nación a un insignificante 6% en las pasadas elecciones francesas.

España es un país de contrastes. Igual que en menos de 24 horas sabemos más que nadie de fórmula uno, más que nadie de futbol, no obstante, cada uno de nosotros tiene un seleccionador nacional en su interior, ahora sabemos mucho de “La psoe” y su organización. En Determinados ambientes detecto miedo, me atrevería a decir que incluso pánico. El partido popular tiene muy bien engrasada la maquinaria. No pretenden ser los mejores, les basta con venderse como los menos malos. Al PP le ha salido un aliado inesperado, Pedro Sánchez. Otra vez la estrategia del miedo donde tan fácilmente caemos. No entiendo esa preocupación por lo que suceda ahora dentro del PSOE, y no entiendo ese miedo generalizado de gran parte de la ciudadanía.

Nos conformamos con poca cosa, siempre acobardados y siempre con una excusa para decantarse por el mal menor, sin atender que, aunque nos lo pinten como menor, no deja de ser un mal. Pedro Sánchez lo único que conseguirá será hundir a su partido. A aquellos a los que nos les guste su tesis, podrán optar por los socialdemócratas del pp o de ciudadanos y aquellos que deseen ir un poco más lejos y disfruten cantando la internacional puño en alto, siempre les quedará Pedro y podemos. La ecuación sigue siendo la misma y el problema sigue sin resolverse. No existen opciones patrióticas solventes con posibilidad de éxito, al menos por el momento. El español no se da cuenta que nos hacen creer que todo cambia para que todo siga igual, y no detectamos que lo que está en juego ahora son dos bloques, el patriota o identitario, sin ninguna representación en el parlamento actual y el globalizador donde se encuentra el resto de fuerzas ya comentadas. En el fondo somos utilizados como piezas de un puzle donde poco pintamos, poco decidimos y el miedo de algunos respecto a la victoria de Pedro Sánchez así lo demuestra.