El 21 de diciembre de 1978 una noticia saltó a los primeros minutos del telediario en España y a la primera plana de todos los periódicos al día siguiente. El líder del "aparato político" de la banda terrorista ETA y número 1 de la organización criminal vasca, José Miguel Beñarán, "Argala" había muerto al saltar por los aires su coche Renault 5, por causa de una potente bomba colocada en los bajos del vehículo, en Anglet, en el sur de Francia. 

¿Quien era Argala? Era el principal dirigente de ETA en aquel momento, en un período en que la organización terrorista, asesinaba a cerca de 100 personas cada año, en la época llamada los "años del plomo" de ETA. Este criminal y genocida, responsable directo de más de 100 asesinatos es uno de los personajes más admirados por toda la gente de Bildu, así como por los independentistas catalanes y la gente de Podemos e Izquierda Unida, aunque éstos no se atrevan a decirlo en público.

Lo ven como a una especie de Che Guevara vasco, menos "mediático" pero con más capacidad como ideólogo comunista e igual desprecio revolucionario (o sea asesino) por la vida humana ajena.

Y sin embargo Argala, o mejor dicho Beñarán había sido un joven falangista y profundamente católico. Pero fue un sacerdote vasco quien le "convirtió" al separatismo marxista, en el marco del hundimiento de la Iglesia Católica durante los años del postconcilio Vaticano II. Argala participó en el asesinato del almirante Carrero Blanco y fue el hombre que activó la bomba que mató al Presidente del Gobierno.

Este hecho le convirtió casi en en un mito dentro de ETA, y le ayudó a escalar a la cúpula de la organización criminal. Fue uno de los principales impulsores del genocidio y limpieza étnica de todos aquellos vascos que se sentían españoles, a finales de los 70. Sin embargo Argala, más que un auténtico independentista vasco, aunque también lo fuese, era sobretodo un marxista leninista fanático que veía en el nacionalismo vasco un factor útil para acelerar su anhelada implantación de un régimen férreamente comunista, como se ve en el gran número de documentos y ponencias internas de la banda, que escribió.

"La violencia en Euskadi Sur es una necesidad visceral", escribió en 1975. En 1978 pedía "la generalización de la lucha armada y la formación de un ejército popular", así como "la destrucción del Estado español burgués para dar paso a un orden basado en la dictadura del proletariado". "Lo nacional vasco es un factor que opera en la radicalización de la lucha de clases y como catalizador de la lucha de clases en todo el Estado". Pocos días antes de morir, en diciembre de 1978, todavía censuraba a los que vitoreaban a ETA "pero no daban el paso de ingresar en la organización". Es decir que Argala todavía quería mucha más violencia y terrorismo.

Durante mucho tiempo se creyó que fue el Batallón Vasco Español el que acabó con Argala, pero esta hipótesis dio un giro cuando en el año 2003 un grupo anónimo de agentes de la Guardia Civil y militares, encabezado por un llamado capitán "Leónidas" afirmó en una entrevista al diario "El Mundo" que ellos fueron los responsables y que decidieron actuar en Francia y llevar a cabo la ejecución de Argala para vengar al almirante Carrero, (se hizo coincidir la muerte de Argala con el quinto aniversario del asesinato del Almirante) y a muchas más víctimas del terrorismo y de Argala. 

El 21 de diciembre de 1978 Argala probó la violencia que tanto le gustaba administrar a los demás. Su cuerpo quedó carbonizado y parcialmente decapitado. IU se burla de la muerte de Carrero, pero silencian que el que lo asesinó, el etarra Argala, tuvo un final similar.