548. 000 euros ha dado el gobierno social-comunista a los ecologistas y animalistas del pesebre de Podemos. A los anti-caza. A los anti-taurinos. A los liberticidas parásitos y vagos. A los vividores y cuentistas que basan su existencia en la porquería prepotente de una moralina falsa, pero cargada de pingües beneficios surgidos de los impuestos del contribuyente.

Inmersos en la peor crisis sanitaria de nuestra historia, con más de 30 mil muertos reales sobre la mesa, siendo el primer país del mundo en muertos por habitante, el gobierno social-comunista de España prefiere que los médicos mueran y que los trabajadores no tengan test para proteger su salud. Prefiere la catarsis de la muerte y la desolación de profesionales y ancianos antes que dejar en la cuneta a los trepas de siempre: feministas, teles progres o los ecologistas. Las primeras ya tienen destinados centenares de millones de euros para chiringuitos, acordados la pasada semana en una vergonzante votación en el Congreso donde todos los partidos, salvo Vox, aprobaron el despilfarro en el inútil “pacto contra la violencia de género”. Las segundas, las teles progres de los millonarios de Mediaset y Atresmedia así como la TVE de “Roja” Maria Mateo, recibieron 15 millones de euros y otros 100 millones en publicidad institucional les están esperando. Los terceros, los ecologistas, ya tienen su “paguita” asignada: 548 mil euros para elaborar un “informe” sobre cómo controlar las plagas de conejo que en estos días de Estado de Alarma sin caza, están devorando cosechas y destruyendo el trabajo agrario en regiones como Castilla la Mancha, Castilla León, Andalucia, Valencia o Navarra, produciéndose una espiral enorme de daños en plantaciones hortofrutícolas.

Los beneficiarios de la subvención son los componentes de la filial de la asociación ecologista internacional WWF llamada WWF España. El más de medio millón de euros servirá para sufragar un “informe” sobre el control “ecológico” de las plagas del conejo que deberá presentarse en julio…de 2021. Un control “ecológico” que pasa, cómo no, por criminalizar a los cazadores y eliminarnos en su función natural y tradicional de controladores de las especies campestres.

Cualquiera que tenga sentido común sabe que es una estupidez buscar un método alternativo a la caza como remedio para paliar el exceso de una especie animal como el conejo, tornada en dañina por la sobrepoblación de la misma. Cualquiera que tenga sentido común, sabe que eso es un imposible que no ha dado resultado en ningún país. Cualquiera que tenga sentido común sabe que la caza es un contrapeso, un equilibrio y una tradición permanente y necesaria para el mantenimiento del medio natural y el ecosistema.

Sólo los cazadores, que no reciben subvenciones, que están fuera del pesebre político, son capaces de proteger el equilibrio en el medio campestre y agrario. Así lo ha creído incluso el Ministro de Agricultura Luis Planas, que trató de permitir la caza de jabalíes y otros especies que ya invaden ciudades y pueblos ( generando el peligro de transmisión de enfermedades como la peste porcina) pero que fue presionado por Pablo Iglesias y el diputado podemita ecologista Lopez de Uralde, que lo hicieron recular en su propósito de utilizar a los cazadores para proteger a los humanos.

El cobarde Ministro socialista de agricultura Luis Planas ha abandonado a los cazadores –como hizo con los agricultores ante el hundimiento de su actividad- y ha otorgado la subvención de más de medio millón de euros a WWF España para sus chanchullos, su dialéctica del odio y sus cuentistas expertos en la mentira.

Podemos, partido anti-caza y anti-mundo rural, vuelve a demostrar ser la ramera del sucio negocio de las entidades de vividores y delatores encargados de devorar el erario público incluso en tiempo de crisis sanitaria donde por falta de EPIs o respiradores mueren médicos y ancianos.

WWF España, entidad maridada con Podemos y su diputado ecologista Lopez de Uralde, apoya una subida masiva de impuestos a los combustibles, a las familias, y, cómo no, la prohibición de la caza, para satisfacer sus filias ideológicas hoy más que nunca presentes en la Unión Europea a la que chantajean. Presentes también en el gobierno de España donde el Vicepresidente Pablo Iglesias y sus ministros podemitas, que son el verdadero gobierno dentro del gobierno, han consignado el fin del uso de los vehículos diesel en 2040. Presentes en todas las autonomías, especialmente en las de izquierda como la valenciana, donde los cazadores se han convertido en diana de las trabas burocráticas, las multas y la estigmatización social a que los someten los progres de pacotilla.

Los que gustan de crear enfrentamientos sociales para reventar el campo español y llevar a España a la división lo hacen repletos del dinero público que falta a nuestros sanitarios y a nuestros ancianos a los que se deja morir en residencias.

Los cazadores velan por la defensa de las cosechas, por la limpieza y sostenibilidad del medio campestre y por el equilibrio rural; lo hacen sin subvenciones. Lo hacen altruistamente, por devoción a la naturaleza y por amor a su Patria y a sus ancestros de los que recogieron la costumbre heredada.

La Tradición y la Patria son los elementos que más odia la izquierda, así como a nuestros ancianos, a los que están dejando morir en residencias mientras hinchan de billetes al movimiento ecologista filo-podemita. ¿Cuántos respiradores para nuestros ancianos se podrían comprar con ese medio millón de euros que el gobierno ha dado a WWF España – y otras cantidades de las que no nos hemos enterado-? ¿Cuántos EPIs para proteger a personal sanitario, masivamente contagiado en España?

WWF y Podemos están unidos en parapetarse tras Greta Thunberg para imponer la dictadura eco-vegano-animalista. No les importa la salud de los ciudadanos ni la vida de nuestros mayores. Quieren un nuevo sovietismo económico liberticida que mandará al paredón social y económico a los estratos que les molestan: agricultores, cazadores, ganaderos, transportistas, malvados usuarios del diesel, horrorosas centrales nucleares…

Los ecologistas son un peligro totalitario creciente y constante desde que asomaron la patita durante la Transición española tras la muerte del General Franco para estigmatizar y perseguir al naturalista y patriota Félix Rodríguez de la Fuente. Félix fue un verdadero amante de los animales y de la naturaleza, culto y carismático, que molestó a los que aman el dinero del contribuyente pretextando su falsa defensa de la naturaleza.

Las tradiciones rurales; la caza; la agricultura; o los tractores “tan contaminantes” enemigos de los ecologistas de pandereta, son la válvula de libertad y progreso de los pueblos de la España profunda y tradicional. A los apátridas ecologistas sólo les interesa el dinero del contribuyente, los impuestos y su dictadura climática en ciernes.

La izquierda conocía, incluida la española, la irrupción de la pandemia vírica china desde septiembre de 2019, cuando la OMS, pilotada por el marxista etíope Tedros Adhanom, barajaba ya un informe advirtiendo del virus. En octubre de 2019, a escasas semanas del estallido de la enfermedad en China, el Foro de Davos que reunió a la élite política y empresarial de izquierdas, donde estuvo presente el gobierno de España, fue informado sobre la extensión de la pandemia. En diciembre la OMS ya sabía que lo de China no era una “gripecilla” encerrada en un país asiático, sino un virus que se internacionalizaría y que se contagiaba de persona a persona; así lo declaró Taiwan, que fue vetado por la OMS cuando trató de dar esta información al mundo. Y mientras este cúmulo de mentiras y ocultaciones se producían, ¿qué hacían en octubre, noviembre y diciembre de 2019 los gobiernos occidentales? Pasear a Greta Thunberg por todos los escenarios para culpar al género humano del fin del mundo, de que los países morirían bajo las aguas del mar y de que nos calentábamos como en una sauna en el desierto de Arizona. Greta no desperdició su tiempo en ese periplo que la llevó a predicar falacias por todo Occidente y también culpó al cambio climático provocado por el hombre de las enfermedades planetarias. Greta estuvo en España en diciembre de 2019 predicando sus infamias y despropósitos. Pero, eso sí, Greta no fue a China, principal emisora contaminante mundial.

¿Y qué sucedió en nuestros países después de ser visitados por Greta mientras el virus ya estaba desatado en China? Pues que en los meses posteriores de enero y febrero de 2020 el virus se “internacionalizó”.

Y hete aquí que los baluartes de Greta Thunberg, como el Papa Bergoglio o la izquierda, están blanqueando a China como si no tuviera nada que ver con el virus –cuando se creó en un laboratorio chino- y culpando al cambio climático de la enfermedad a la vez que piden más subvenciones, más impuestos y más dictadura climática.

La Fundación Bill y Melinda Gates, y el magnate Soros, colaboran en la misma patraña; patraña contra la que se ha rebelado Donald Trump al eliminar la aportación de 400 millones de dólares que su gobierno hacía a la OMS por ser éste un organismo cómplice del comunismo chino en las mentiras y ocultaciones del gobierno de Pekin.

La Fundación de Bill y Melinda Gates han intervenido a la OMS a través de su presidente, el marxista etíope Tedros Adhanom, puesto en el cargo por China y por las dictaduras africanas más violentadas aliadas de Pekin. La patraña mundial de relacionar el Covid 19 con el “cambio climático” para llenar los bolsillos del ecologismo ya se está produciendo al amparo de la OMS, del matrimonio Gates y de su pitonisa, Greta.

Las ideologías disolventes que componen el Nuevo Orden Mundial (feminismo, multiculturalismo, eco-animalismo, pro-inmigracionismo) están cobrando sinuosas subvenciones en España.

El Papa Bergoglio, un quintacolumnista marxista cultural, es el monigote de Greta y de Bill Gates para extender la mentira que someta a los pueblos de Europa a la dictadura de los lobbies y las élites supranacionales del cuento climático.

El miedo social, y la mentira del cuento climático, que nos culpabilizarán a los hombres libres de una epidemia producida por el comunismo chino para hacerse con el poder geoestratégido y político mundial, servirán para instaurar la “Nueva normalidad” anunciada por Pedro Sánchez. Somos ratas de un laboratorio de pura y dura ingeniería social. Nuestra libertad personal jamás volverá a ser plena y feliz.