Sr. Director:

   De momento sabemos que el Gobierno español está preparado para gestionar la crisis con Marruecos en cuanto nos lo digan de fuera, y nos apunten el modo y la manera de hacerlo. No antes. La recuperación militar del islote Perejil es la clave, también en aquella ocasión se nos autorizó a intervenir de la forma que lo hicimos. Brahim Ghali sigue ocupando una cama que tendría que ocupar o estar disponible para un español. Y finalmente acogeremos a todos los menas que han llegado, asunto grave por cuanto España podría ser denunciada por rapto de menores. Mientras tanto, Felipe VI espera tranquilamente que le den luz verde para tratar con el sátrapa de Mohamed VI, hijo del primo moro de su padre. Y en este panorama, y para que en el mosaico español no falte de nada, salta la imagen que ya recorre el mundo, la de esa chica de la Cruz Roja dando de beber, abrazando, besando, estrechando contra sí, meciendo y mesando los cabellos mojados del africano que nos ha invadido. Es natural que de todas partes del mundo quieran venir a España, y que las mujeres españolas sean objetos de deseo.

Llegados hasta aquí, y como lo que nos queda es gestionar la decadencia, habrá que ir renunciando a los sentimientos y abrirse a otras fronteras. En la parte que me corresponde lo tenga relativamente fácil. 1ª.- Considero lo que llaman “fiesta nacional”, la lidia, un espectáculo abominable que atenta contra la más elemental ética animal. Siendo así que al toro, que es un mamífero altamente desarrollado y como todos los mamíferos cuenta con un sistema nervioso evolucionado, durante la lidia se le somete a una tremenda y progresiva tortura que se dirige a la anulación de su capacidad de defensa, debido al colapso orgánico y al dolor progresivo. 2ª.- Nunca me gustó el flamenco. 3ª.- Y eliminaría las Fallas y los Sanfermines. Son pocas cosas, lo sé, pero por algo habrá que empezar.