Se puede ser honesta o deshonrosa, respetuosa o despreciable, útil o inútil, válida o torpe, absurda o coherente, pero lo que nunca se perdonará en política, es que la persona que supuestamente representa a las mujeres, sea la hipocresía personificada. De eso entiende bastante nuestra, por desgracia, Ministra de Igualdad. 

La parte positiva de la historia, es que es lo bastante torpe, a la par que ambiciosa, como para no saber siquiera disimularlo... ¡Ya ven en manos de qué tipo de seres estamos! Así nos va.

Después de autorizar la publicación de un estudio criticando que las actrices luzcan una «belleza extraordinaria, con un maquillaje y efectos que las hace todavía parecer más bellas», y después de afirmar que el maquillaje «cosifica» a la mujer, concede una entrevista a Vanity Fair, donde ha declarado justo lo contrario: «La belleza es un derecho». ¿Creen que la maquillaron para la entrevista? ¿Permitió que la cosificaran?

Mientras tanto, muchas mujeres siguen creyendo en ella y en su buen hacer como ministra. A ver si con esto y gestos similares, se les cae la venda de los ojos de una vez.

Dudo que las españolas, ni siquiera las feministas, otorguen veracidad a una ministra frívola que representa el papel de víctima al hablar de las horas a las que «se ve obligada a acostar a sus hijos» por el supuesto acoso del que tanto se queja. ¿A qué horas cree que el resto de madres acuesta a los suyos cuando son tan pequeños como los de ella? ¿En serio queda alguna mujer inteligente en España que se crea semejante patraña de discurso?

Ahora resulta que es «tradicional» en lo relativo a la familia. ¡Está de guasa, claro! ¿Tradicional? Quizá haya cambiado de opinión al ver la cuenta corriente, que es justo ahí donde parece que no le gusta el rojo. Al final, va a resultar que también es capitalista. Tanto despreciar a ese sistema de vida, y por fin ha conseguido vivir como aquello que tanto despreciaba. Y no solo ella, sino su pareja, también comunista.

Afirma que en cuanto a sus relaciones de pareja, «es conservadora». Irene, Irene, Irene… como cambia el cuento cuando se trata de «posesión», aunque sea en la pareja.

Según afirma en la entrevista, los Iglesia – Montero, siguen el método Baby Led Weaning; es decir, enseñan a sus hijos a comer con las manos. Siempre pensé que los niños venían así de serie y que justo se les educaba en el uso de los cubiertos. Una de las características que nos separa de los animales. Como Licenciada en Historia y especializada en Historia Antigua, Prehistoria y Arqueología, les diré que los cubiertos datan del año 2.400 a.C. Ahora, lo moderno es mandar todo lo aprendido a lo largo de la Historia a la porra y echar las manos a los manjares. ¿Por qué no comer directamente del plato con la boca? ¡Ay la Historia! ¡Qué importante parece cuando se trata de recordar otros tipos de pasados…!

Ni qué decir de las alusiones al odio de la derecha y la «ultraderecha», como les encanta llamarla, y afirma, que ellos trabajan por un proyecto de país donde se reparta la riqueza… Sin comentarios al respecto; solo hay que ver dónde vivían y dónde viven, cuánto ganaban y cuánto ganan. Todo el mundo tiene derecho a prosperar, pero se ve que en la izquierda, unos prosperan más que otros. ¡Con todo ese malvado capitalismo reflejado en su sistema de vida…! 

¡Ha descubierto la moda! ¡Dónde se ponga un buen traje! ¿Verdad? Afirma que «la moda no es impostura», y «es una forma de expresar cómo eres». Está descubriendo la pólvora.

Con algo más de tiempo, se declarará capitalista y dejará las repúblicas para los demás.