Mientras los españoles vivimos bajo el cautiverio domiciliario inédito, único y exclusivo en que ningún gobierno ha sometido a sus ciudadanos, los oscurantistas y tenebrosos poderes mundialistas hacen su agosto metiendo la pezuña en España. La llegada de Pedro el Sepulturero a la Moncloa en junio de 2018 consignó con George Soros la supresión de España como Nación que hoy se culmina. El coronavirus ha sido traído a España por sus propios gobernantes y obedece a un plan.

Los poderes mundialistas están abigarrados sobre España, y su impronta se deja ver en todo lugar. Pedro Sánchez acaba de bautizar la anunciada etapa de “desescalada” como de “Nueva normalidad”. En varias de sus peroratas parlamentarias ha nombrado la necesidad de un nuevo “orden mundial” y una gobernanza global. Sánchez no se expresa como un presidente estúpido y nefasto, sino como el líder de una secta que dibuja las arcadias de un futuro vigilado, controlado y monitorizado.

Lo que estos días pasados hemos visto, cuando hemos sabido que la Guardia Civil era directamente tutelada por el ejecutivo para monitorizar a los opositores al gobierno y cuando hemos conocido que la censura sin intervención judicial se ha impuesto en las redes sociales, va a ser una nimiedad respecto a lo que nos espera. La “nueva normalidad” será una dictadura sibilina y silenciosa.

Pedro Sánchez y su gobierno sabían que el coronavirus iba a llegar a España. En el mes de octubre de 2019, durante el Foro de Davos que contó con la representación socialista, se informó a líderes mundiales y empresariales reunidos de la irrupción del coronavirus y se hizo un ensayo sobre sus efectos; ello a escasas semanas de su estallido en Wuhan. Bill Gates fue el maestro de ceremonias de ese evento, donde la élite económica mundial fue informada del coronavirus. Bill Gates es el que en 2015 –y después- vaticinó la llegada de un potente virus y de nuevas pandemias que a escala internacional asolarían a las Naciones. Es el mismo personaje que ha anunciado hace pocos días que va a apoyar financieramente la distribución de la futura vacuna contra el coronavirus sobre la que ya se está experimentando en la Universidad de Oxford.

¿Es un filántropo Bill Gates? No. El magnate, uno de los mayores ricos del mundo, ha defendido en innumerables ocasiones la necesidad del “certificado digital sanitario” a través de un chip incrustado en las personas para su “control poblacional y sanitario”. Gates ya se ha pronunciado sobre la necesidad de poner ese chip en el género humano para afrontar el coronavirus.

El multimillonario empresario forma parte de la élite exclusiva que desde el Club Bilderberg planteó hace décadas el control poblacional del género humano y el reemplazo de los gobiernos por una estructura supranacional de poder financiero global. David Rockefeller, miembro del club, agradeció a los medios de comunicación en 1990 el secretismo sobre los trabajos del Club Bilderberg y aseveró, en sus memorias de 2004, que el principal obstáculo para la gobernanza global y la expansión del mercado era la tradicional soberanía nacional de los pueblos que debería desaparecer para instituir una élite bancaria y técnica globalista. Bill Gates ostenta esa misma idea del destino de la humanidad.

La Fundación de Bill y Melinda Gates ha financiado junto a George Soros y otros magnates, con millones de dólares sobre la mesa, la Red Internacional de Verificación de Datos: una plataforma internacional para cercenar la libre información pretextando los “bulos”. Esta plataforma está dirigida por periodistas de extrema izquierda, y de ella forman parte los entes “verificadores” llamados Newtral y Maldita.es o lo que es lo mismo, Ana Pastor y La Sexta, encargados de instaurar la censura en Facebook y Whatsapp, entre otros medios.

Bill Gates ha estimulado junto a George Soros que la OMS se convierta, guiada por el marxista etíope que la preside –Tedros Adhanom-, en una ramera mentirosa que informó tarde y mal al mundo sobre la realidad del coronavirus chino. Una bomba vírica que estalló en Wuhan en noviembre de 2019, que no fue reconocida por la OMS hasta enero, y que no fue declarada internacionalmente como pandemia hasta el 10 de marzo de 2020, 5 meses después de haber estallado. Trump, ante tamaño desafuero, retiró la financiación de 400 millones de dólares a la OMS y entonces el “filántropo” Gates anunció que pondría sobre la mesa 250 millones de dólares para “velar por nuestra salud”. Una verdadera hipocresía en quién sólo quiere el control mundial.

Bill Gates se define como partidario del Partido Demócrata de Hillary Clinton, apoya a la ultraizquierda europea, ha bastardeado a la OMS para blanquear las mentiras del comunismo chino y ahora dice que va a “financiar” la vacuna del Covid 19 cuando lo que pretende es utilizarla como un probable mecanismo de control poblacional.

Estamos en las peores manos y en el peor momento. La “nueva normalidad” que anuncia Pedro Sánchez es la del absoluto confinamiento de la libertad individual. No sólo habrá censura. La libertad de las relaciones humanas interpersonales; la libertad de trabajo; o la libertad de residir, van a ser despedazadas. Serán sustituidas por un control férrero que a través de la telefonía móvil, la Red “5 G” y el “chip” de Bill Gates nos convertirán en seres desconfiados, temerosos, controlados y absorbidos.

“Nada volverá a ser igual”, se cansan de repetir los progres ante la gestión de la “desescalada” anunciada por Pedro Sánchez. Y no lo será. Porque el 50 por cien del trabajo actual va a ser sustituido por robots en menos de diez años. Porque los trabajos más rudimentarios y mecánicos van a desaparecer. Observen cómo los asquerosos telediarios progres se enorgullecen de mostrarnos un Wuhan plagado de robots sustituyendo a camareros y trabajadores manuales tras haber “salido de la crisis”…En roman paladino: están preparando nuestras mentes para aceptar el Nuevo Orden Mundial basado en destruir la libertad de sentir, expresar, trabajar y circular, y sustituirla por el control digital, el miedo social y gobernantes que se mantendrán en el poder a base de regar en la miseria social a sus vasallos con “paguitas” y migajas al estilo de los ensayos comunistas que Hugo Chavez y Nicolas Maduro han efectuado en Venezuela.

La mejor manera de hornear el tránsito de la vida actual que conocemos hacia la “Nueva normalidad” que preconiza Sánchez consiste también en matar a los mayores y ancianos. En dejarlos morir por el coronavirus. En encerrarlos en residencias, y en no hospitalizarlos. Cuántos más desaparezcan, mejor. Ellos conservan la continuidad de unos valores de autoridad, familia, Patria e Historia que el mundialismo y sus tentáculos odian. Hay que arrasarlos. El partido político Podemos, cuyo líder, Vicepresidente y Ministro de “derechos sociales” Pablo Iglesias, está al mando de las Residencias de mayores de España, reconoce en su programa electoral su aspiración a estructuras de gobernanza mundialista.

Tendrían que echar un ojo a la revista “Open democracy”, think thank de la izquierda española e internacional, financiada por George Soros, y en la cual escribe asiduamente Manuel Castel, Ministro de Universidades del gobierno de España. Estos días atrás se expresaba a favor de abolir la Familia, destruir la ancianidad y empoderar a la mujer feminista lastrada por un confinamiento que la someterá al heteropatriarcado durante la crisis sanitaria. Dicho y hecho: en la sesión parlamentaria del miércoles 29 de abril de 2020 todos los grupos parlamentarios salvo Vox, apoyaron inflar con millones de dinero público la publicidad institucional feminista, los programas de adoctrinamiento escolar en ideología de género y el “pacto contra la violencia de género” para arrebatar más derechos y garantías al hombre por el hecho de serlo y convertirlo en cautivo de las denuncias falsas, los calabozos, la pérdida de su patrimonio y hasta de su vida.

La fiel infantería del mundialismo globalista, con las Fundaciones Bill y Melinda Gates y su compañero de correrías, George Soros, están haciendo su agosto con España. Y mientras dan a China la munición para convertirse en hegemónica política y económicamente, sus fortunas se verán acrecentadas. Las Naciones hiper-endeudadas como España serán pasto de fondos buitre soristas y de la compra masiva de activos por parte de China. El “euro” como moneda va a ser sólo un comodín, en un más que probable escenario futuro de shock que lo desmontará como unidad monetaria.

El panorama es aciago. Miedo global; monitorización social por el Gran Hermano; imperio de las grandes corporaciones financieras; y la satisfacción de los clanes Rothschild y Rockefeller por ver cómo su aspiración de lograr el exterminio de las fronteras nacionales proyectado en los trabajos de la Comisión Trilateral y el Club de Roma, se cumple. Un plan, el de los Rothschild, que tiene 200 años de existencia y que ha pasado de generación en generación en esa familia; familia que financió la labor de Karl Marx en el siglo XIX, la revolución bolchevique en el XX y que hoy tiene como testaferros y ejecutores de sus planes principales a George Soros y Bill Gates.

Lo he repetido en otras columnas. Esto es una guerra entre ellos y nosotros: la guerra del Nuevo Orden Mundial encarnado en las ideologías disolventes que le dan forma ( feminismo, globalismo, multiculturalismo, eco-veganismo, etc) y los partidos que asumen esas ideologías, contra nosotros, los patriotas que deseamos una simple y llana defensa del legado de nuestros ancestros: nuestra historia, nuestras tradiciones, nuestros derechos fundamentales, nuestras familias, nuestra religión, nuestras fronteras y en definitiva, nuestra libertad.