Era el 19 de octubre de 2019 y frente a mí, en la plaza de San Giovanni, había miles de italianos que habían acudido a Roma para manifestar con nosotros, el centro-derecha, su “orgullo italiano” contra el nacimiento del segundo gobierno de Conte, el enésimo que había pasado por encima de los ciudadanos. En la plaza ondeaban las banderas de Fratelli d’Italia, Lega y Forza Italia mezcladas en una visión emocionante. Un solo pueblo, luchando por su derecho a ser tenido en cuenta y a la autodeterminación, contra quienes pensaban que podían utilizar las instituciones a su antojo. En el gran escenario montado para la manifestación, ante doscientas mil personas, tomé la palabra entre Silvio Berlusconi y Matteo Salvini, mis aliados. Hablé durante unos veinte minutos, desde el corazón, siguiendo el instinto y la pasión. Obviamente el tono era el de un mitin, pero, como siempre hago, traté de esbozar una visión. En esa ocasión repetí una fórmula que ya había utilizado en otros eventos. Hablé del valor de la identidad y del gran enfrentamiento abierto en esta época entre los que la defienden, como nosotros, y los que buscan destruirla, como nuestros adversarios. Les expliqué que todo lo que nos define hoy en día es considerado un enemigo por el pensamiento único, y no es casualidad que la familia, la patria o la identidad religiosa y de género sean objeto de ataques. Concluí con estas palabras: “Soy Giorgia. Soy mujer, soy madre, soy italiana, soy cristiana. Eso no me lo quitarán”.

Así empieza Io sono Giorgia. Le mie radici, le mie idée (Yo soy Giorgia. Mis raíces, mis ideas), el libro de Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia (FdI - Hermanos de Italia) y del grupo Europeo de Conservadores y Reformistas (ECR), que ya ha vendido 100.000 ejemplares (5 ediciones) en diez días.  Como todo lo que viene del patriotismo, de la oposición a la agenda globalista, el libro ha sido puesto bajo el escrutinio de los comisarios del Ministerio de la Verdad. En este caso de los sesudos analistas de la plataforma Pagella Politica, un Newtral italiano cuyo fundador, Alexios Mantzarlis, dirige ahora el Instituto Poynter en Estados Unidos y la IFCN (Red Internacional de Verificación de Hechos), una organización que en 2017 y según el propio instituto recibió 1,3 millones de dólares de la Omidyar Network y de la Open Society Fundations de George Soros.

El resultado de su trabajo es el esperado y el ya determinado de antemano. El libro es engañoso porque contiene “datos falsos” sobre la inmigración. Veamos algunos ejemplos de lo que los comisarios señalan como “datos falsos”. Meloni afirma que a Italia han llegado 700.000 inmigrantes ilegales, un hecho irrefutable, pero los verificadores señalan que no es cierto que se trate de inmigrantes ilegales puesto que algunos de ellos recibieron el estatus de refugiado. Sin embargo, independientemente del estatus que una persona pueda conseguir una vez ha llegado a un país, entrar ilegalmente en un país te convierte en un inmigrante ilegal. Los comisarios retuercen las palabras a su favor y mienten.

Otro ejemplo. Meloni afirma que el 90% de los recién llegado son hombres, pero según los expertos de Pagella Politica esa afirmación es falsa y los hombres sólo constituirían un 70-75%, siendo el resto mujeres y niños. Aquí la trampa está en el término “niños”. Según el Ministerio del Interior italiano el número de MENAS, menores no acompañados, se sitúa en torno a un 20% y se trata en su mayoría de jóvenes cercanos a los 18 años, con muy pocas chicas y prácticamente ningún niño. Por tanto, la cifra dada por Meloni de un 90% no se aleja de la verdad. Los verificadores mienten de nuevo.     

No obstante, el veredicto de los comisarios no ha hecho mella en las ventas y difusión del libro. Así que los medios han convertido en “heroína” a una activista de izquierdas que regenta una pequeña librería “Le Torri” en Tor Bella Monaca (Roma) y que se ha negado a vender el libro de Giorgia Meloni. Una heroicidad digna de Aquiles. Alessandra Laterza ha manifestado que no piensa poner el libro de Meloni en el escaparate porque su pensamiento no le representa y al mismo tiempo afirma que, a través de los libros, quiere hablar de un mundo inclusivo. Inclusivo para los que piensan como ella, a los demás se les aplica la cultura de la cancelación. “¡No pasarán!” se desgañita la librera junto a las estanterías inclusivas.

Pero ni los comisarios del Ministerio de la Verdad ni los censores inclusivos pueden cambiar un hecho, la creciente popularidad de Giorgia Meloni y de su partido, y que incluso podría postularse como primer ministro de Italia. Como señala el experto en movimientos patrióticos Lionel Baland, desde hace meses las encuestas otorgan un 40% de los votos a la suma de los dos partidos patrióticos italianos, La Lega de Salvini y FdI de Meloni, pero la relación de fuerzas entre ambas formaciones está cambiando. La Lega obtuvo un 34,26% en las elecciones europeas de mayo de 2019 y cuenta ahora con un 21-22%. Mientras que FdI, que sólo obtuvo un 6,44% en las elecciones europeas, se sitúa ahora en el 19%. Forza Italia de Silvio Berlusconi, tercer miembro de la alianza de centro-derecha, recibe más del 6,5%. Con estos porcentajes, la alianza ganaría las próximas elecciones parlamentarias previstas para mayo de 2023. El líder del partido más votado debería entonces recibir el cargo de primer ministro y, si la tendencia se mantiene, podría tratarse de FdI.

Un desafío que ella está dispuesta a aceptar. En un programa reciente de la cadena pública Rai 3, Meloni afirmó que si fuese elegida sus primeras medidas serían una política de apoyo a las empresas, mediante una reducción de impuestos y de la burocracia, y una política a favor de la natalidad. También tiene muy clara su postura respecto a la inmigración, como señaló el pasado 18 de mayo ante lo sucedido en Ceuta: “Sigo con preocupación lo que está pasando en Ceuta donde miles de inmigrantes irregulares presionan para entrar en territorio español. Expreso la solidaridad de los conservadores europeos con el pueblo español por esta inaceptable agresión y reitero que no habrá un futuro europeo si no se pone un freno inmediato a la inmigración descontrolada”. La estrella de Giorgia Meloni sigue en ascenso. Sus éxitos en política nacional y europea son una buena noticia para todos aquellos que defienden la soberanía nacional y las verdaderas raíces de Europa.