El presidente del PP, Alberto Feijoo, ha sido entrevistado por el periódico El Mundo. La entrevista ha resultado poco incisiva para un previsible futuro presidente del gobierno de España. Por ejemplo, Marisa Cruz, la entrevistadora, ha obviado una pregunta muy sencilla y muy directa a un Feijoo que, apenas hace unos días, el 9 de julio, en el acto de clausura de la Escuela de Verano Miguel Ángel Blanco, en la localidad vizcaína de Ermua, había declarado “me comprometo a derogar la mal llamada ley de Memoria Democrática”. La pregunta era muy sencilla: “Tras la aprobación de dicha ley, ¿tendrá Ud. el gesto de proponer a su partido, que tiene mayoría absoluta en Andalucía, la derogación inmediata de la ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, que fue aprobada por el PSOE en 2017?” Cabe suponer que no se ha querido apretar a un previsible presidente del futuro Gobierno.

Feijoo se ha mostrado hábil en sus respuestas. Cuando se le ha preguntado cuales serían sus líneas rojas si tuviese que pactar para ser presidente, tras las futuras generales, ha eludido responder. Igualmente ha ocurrido cuando se le ha preguntado si pondrá un cordón sanitario a Bildu, lo cual es una actitud vergonzante para un presidente del PP, que evitó ir a la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco, como presidente de Castilla y León porque iba a tener como Vicepresidente a Juan García Gallardo de VOX, en un gobierno de coalición PP-VOX.

Después, ante el tema del diálogo con Cataluña, Feijoo se ha limitado a decir que “el espacio constitucionalista catalán es un espacio huérfano y mi proyecto en Cataluña y en Euskadi es representarlo” En este tema también la entrevistadora ha evitado preguntarle si consideraba que Rajoy hizo una eficaz aplicación del 155. Como no lo ha hecho, Feijoo se ha ido de rositas pues no cabe olvidar que en las elecciones de 2021 en Cataluña el PP sólo obtuvo tres diputados autonómicos frente a los once de VOX, y que por el momento allí “ni está ni se le espera”.

Ante la pregunta de cómo afrontará el problema del castellano en la escuela y si hará cumplir el 25%, Feijoo ha estado acertado al decir que “protegeremos el catalán y el castellano. Eso tiene un marco que es el bilingüismo cordial” así como al decir que “no aceptaremos que el español sea una lengua extranjera en Cataluña” Pero a la hora de decir cómo lo va a hacer, ha puesto en primer lugar la responsabilidad en que “los jueces sigan aplicando la Constitución, el Estatut y las sentencias del TC con valentía

Sólo si eso no funcionara, como si fuera previsible que la actitud de la Generalitat fuera a cambiar, Feijoo ha señalado que “en el ejercicio de las competencias exclusivas del Estado, si es necesario, legislaremos y, con jueces que apliquen la legislación y sentencias en caso de incumplimiento, actuaremos” Pero eso ha sonado flojo y ambiguo. Ha evitado aludir a la utilización del 155, a la aprobación de posibles leyes de armonización del 150.3 de la Constitución y por supuesto a la posibilidad de iniciar un proceso de avocación de las competencias transferidas de educación y otras para que vuelvan a ser gestionadas por el Estado, y colaboren a la “convivencia democrática” que propugna nuestra Constitución en su preámbulo.

Respecto al tema de la independencia judicial y en concreto a la elección del CGPJ, Feijoo ha propuesto, sin mayores precisiones ni firmezas, que “los jueces elijan a los jueces”, y que “no se haya sido ministro o secretario de Estado en los últimos siete años; o que para ser presidente de la Sala del TS haya que tener 25 años de antigüedad dictando sentencias” Pero no ha dicho nada de modificar el artículo 127 CE que permite la existencia de puertas giratorias entre el Poder Judicial y los Poderes Legislativo y Ejecutivo y que es la mayor causa de la falta de independencia judicial.

Feijoo ha estado bien en algo que suele ser marca de la casa de todos los partidos de derechas, la economía. Ha denunciado el despilfarro, el aumento de deuda pública y déficit del gobierno de Sánchez y señalado que disminuirá el número de Ministerios y el gasto burocrático. Igualmente ha estado bien al afirmar que hay que respetar la independencia de las instituciones, tales como el CIS o el CNI, así como al señalar que el PSOE tiene que pedir perdón por el caso de los ERE.

No obstante, del contexto global de la entrevista, Feijoo surge muy parecido a un Rajoy dos, que tendrá cierta seriedad económica, jurídica e institucional pero que será incapaz de abordar los graves problemas políticos que se centran en el ataque a los tres grandes pilares de la Constitución: la soberanía del pueblo español en su conjunto, por encima de la soberanía del pueblo catalán o murciano; la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y el castellano lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.  

Cabe la posibilidad de que Feijoo pueda ser el próximo presidente de Gobierno, pero de sus declaraciones en esta entrevista no cabe pensar que sea el líder político que España necesita para generar solidaridad, respeto al estado de derecho, reforzar una visión nacional integradora y pretender ser un modelo de convivencia y cooperación en el ámbito internacional.