Josué Israel Cárdenas Gómez, joven de 22 años, natural de Sagunto, pero salmantino de corazón. Periodista por la Universidad Pontificia de Salamanca. Árbitro, comercial, relaciones públicas, recaudador de socios, agente energético, monitor de tiempo libre, camarero... Creyente convencido, amante de la Teología, de la Hermenéutica y de la Historia de la Iglesia. Apasionado del cine y de un deporte llamado fútbol. Amo a España, sus gentes y su historia. Soy un privilegiado por ser español y encima no avergonzarme por ello.

¿Por qué decidió estudiar periodismo?

Mi deseo de estudiar Periodismo nació en mi más tierna infancia. Crecí en una casa donde la radio siempre estaba encendida, (por cierto, la SER jajaja) siempre la información se comentaba en la mesa y admiré a los grandes referentes del Periodismo. Algo llamativo era mi afición por los cuenta cuentos. Me encantaba ir a la biblioteca y escuchar las historias que un señor, con muchos detalles, contaba para emocionar a los oyentes. Mi deseo era ese; contarle al mundo, con pasión y criterio, lo que sucedía y poder trasmitir sin correcciones ni complejos lo que debía trasmitir. Por eso elegí esta profesión, tan denostada y degradada por su servicio a la causa del mal y su maltrato hacia la Verdad.

Más aún que vocación, en su caso es una pasión...

Es una pasión absoluta. Soy consciente que para dedicarse a esto no puedo dedicarme de una manera anodina. He asumido una responsabilidad con la audiencia que no puedo menospreciar. Igual que el evangelista San Lucas contó con todo detalle la vida de Cristo, debo esmerarme en contarle al mundo que hay valores y principios que aún en este siglo, merecen la pena. Soy una persona muy pasional y me doy a la causa como el primero. Mis fallos son muchos, pero ni aún eso frustra mi pasión.

¿Qué supuso para usted empezar a trabajar en Estado de Alarma?

Empezar en Estado de Alarma TV ha sido esa oportunidad que buscaba. Un chico de provincias, sencillo y peculiar está teniendo la oportunidad de formar parte de un grupo de comunicación capaz de poner nervioso al Gobierno y trabajar para contar lo que nadie se atreve. Esta oportunidad me está enseñando lo que necesitaba de la profesión. Trabajar codo con codo con personas de tanto bagaje como Javier Negre, Eurico Campano o Fernando Romero es un privilegio que estoy viviendo sin merecerlo. Estoy en el medio indicado para expresar con libertad lo que debo decir sin miedo a censura ni cortapisas.

Por tanto el medio ideal para un periodista joven, valiente y con ganas de comerse el mundo...

Estado de Alarma TV te pone el plato, los cubiertos y la mesa ideal para que un joven como yo se coma el mundo. En ningún medio puedo disfrutar de tanta libertad para presentar temas, hacer entrevistas, realizar reportajes... El Periodismo está cambiando, las personas están decepcionadas con la televisión convencional e igual que ellos se ilusionan con EDATV, yo también. Un medio que fomenta el emprendimiento y las ganas de hacer; a pesar de mi inexperiencia estoy teniendo oportunidades profesionales que ni mis profesores de facultad han tenido.

Para informar hoy en día en España el periodista disidente, debe partirse la cara....

Siempre he dicho que trabajo como periodista para poner la cara, no para que me la partan. Aun así, soy consciente del momento tan turbio que vivimos y como vamos a tener que estar dispuestos a todo para defender que el prado es verde, como diría Chesterton... Decía Rousseau, (no es santo de mi devoción) que a tu nación puedes servirla de dos maneras: con la bayoneta o con la pluma. Soy una persona que ama la paz y detesta el enfrentamiento, por ello he elegido la pluma para servir a España. Pero sé que mi Señor vino a traer espada y voy a pelear para que en España no haya libertad, igualdad y fraternidad, sino que haya una España que vea en el Cielo su auxilio y su justicia. Ya he recibido alguna agresión y muchos insultos; me siento bienaventurado y más fuerte por ello. España necesita valentía, no complejos ni cobardía precisamente antiespañola. No voy a ser tan presuntuoso como San Pedro y decir que daría mi vida por Cristo, para luego negarle, pero sí que puedo decir que estoy dispuesto a lo que haga falta para que la Verdad prevalezca.

¿Por qué un periodista debe defender la verdad y denunciar el error?

Nuestros lectores saben quién es el padre de la mentira. En el periodismo no hay errores, hay mentiras. Errores se puede tener cuando escribes beber con v, pero el problema de los grandes grupos económicos de comunicación es que ya mezcla la verdad y la mentira tan naturalmente que es muy difícil diferenciarla. San Domingo Savio decía: "prefiero morir a pecar", los grandes medios no tienen esa convicción. Son grandes medios maquiavélicos. Si eso va a vender, va a dar likes, da igual la verdad y la mentira. Piensan en euros no en moral. Solo un periodismo con principios puede tener credibilidad. Hay que denunciar el mal, porque el mal lleva al caos. Los periodistas debemos señalar aquello que otros no se atreven. Aunque ese mal mueva millones de euros como el aborto, el lobby LGTBI, la prostitución, el terrorismo callejero... hay que denunciarlo. Lo que todo el mundo llama bien, si realmente está mal, no debemos caer en el relativismo, está mal.

Háblenos de su blog El politófilo...

Mi blog es una simple idea de unos chavales con 17 años que pensábamos muy diferente y que decidimos hacer un blog para explicar nuestra opinión con frescura y valentía. Es un blog de temática política que expone mi pensamiento, mi análisis de la sociedad y que contribuye a esa lucha en favor del Bien y contra el Mal. Algunos de mis artículos seguro que llaman la atención a muchos de los lectores de El Correo de España.

Por cierto, ¿Qué le parece un medio como El Correo de España?

Divido los medios en dos grandes grupos: Los que sirven al Bien y a la Verdad para hacer el Bien y los que se sirven del Bien y la Verdad para hacer el Mal y la Mentira. El Correo de España es de los primeros, no solo se aprende muchísimo por su espíritu didáctico, sino porque todos sus integrantes son personas con sanas convicciones.