El pasado año 2017 se cumplieron tres siglos de la Fundación de la Masonería Especulativa a partir de las Constituciones Masónicas elaboradas por el Pastor Protestante Ánderson y de las técnicas usadas previamente por los masones regulares, constructores de los gremios de albañiles y artesanos, así como del paganismo gnóstico egipciano o cabalística judío.

La foto usada para el artículo, tan repugnante e ilustrativa, es de ese año 2017 (siendo frutos de esa reunión, no sólo la progresiva judaización de la Iglesia por medio de las asociaciones llamadas “amistades judeocristianas” sino el reciente “Encuentro para un Capitalismo Inclusivo” que, organizado por El Vaticano bajo las directrices de las familias Rockerfeller y Rothschild, es un paso más en la promoción del llamado Nuevo Orden Mundial o Gobierno Mundial Oligárquico-Cabalístico). Aunque “oficialmente” la foto muestra la Conmemoración de la Víctimas Judías del Holocausto, fue en realidad un Acto Pagano de Naturaleza Judeo-Masónica, donde la “Víctima”, citando al heroico Obispo Willamson: “no es Jesucristo, o el Cordero de Dios que quita el Pecado del mundo, sino la propia Judería Universal Intemporal”.

Un siglo antes, en 1917, la Masonería Festejaba su II Centenario y en Roma, las logias bajo Obediencia de la Gran Logia de Italia (Gran Logia de Inglaterra) y del Grande Oriente Italiano (Gran Oriente Francés) lo hacían usando por doquier banderas y pancartas que representaban a San Miguel Arcángel vencido y derribado por Lucifer; en la Plaza de San Pedro se escuchaba el cántico: “¡Satán tendrá que reinar en el Vaticano y el Papa formará parte de su Guardia Suiza!”.

En esas circunstancias históricas para el Mundo (el judeo-comunismo empezaba a campar a sus anchas por toda la Cristiandad Europea y muy especialmente en mi querida Rusia) al fraile franciscano Maximiliano Kolbe, de origen polaco, le hervía la sangre y “el Celo por la Casa del Padre le consumía”.

Se encontraba en Roma estudiando en la Universidad Pontificia Gregoriana y frente a las amenazadoras demostraciones contra la Iglesia se preguntaba si sería posible que nuestros enemigos desplegasen tantas actividades para dominarnos mientras nosotros nos quedamos ociosos, abocados a lo sumo a rezar sin pasar a la acción. “¿No tenemos armas más poderosas, siendo que podemos contar con el Cielo y la Inmaculada?”.

Gracias a la Meditación en las Sagradas Escrituras “Lectio Divina et Oratio” y de los Padres de la Iglesia, así como inspirándose en la Doctrina de los grandes santos marianos como San Luís María Grignion de Monfort, llegó a la siguiente conclusión: “La Virgen Inmaculada, Vencedora de todas la Herejías, no cederá el paso ante su Enemigo amenazante si encuentra servidores fieles, dóciles a su Mandato. Ella obtendrá nuevas Victorias, más grandes de las que podríamos imaginar”.

En ese mismo año 1917 se celebra en Roma otro Aniversario: La Conversión fulgurante del judío Alfonso de Ratisbonne, gracias a la eficacia de la Medalla de la Milagrosa Inmaculada, motivo por el cual Fr. Maximiliano concibe la Institución Militia Inmaculatae, que tomará como signo de adhesión y de protección la Medalla Milagrosa. Este hecho no es perdonado por la Judeo-Masonería y en plena II Guerra Mundial acaban con su vida atribuyéndole la muerte al III Reich y en concreto a los militares nacionalsocialistas que custodiaban el Campo de Concentración en el que se encontraba. La verdad fue otra bien distinta.

El 16 de octubre de 1917, en la Fiesta de la Aparición de San Miguel en el Monte Tombe, tres días después del milagro del sol en Fátima, Fr. Maximiliano, junto a seis hermanos y con el permiso de los superiores, Funda la Milicia de la Inmaculada (MI). La Ceremonia tuvo lugar en el Altar de la Inmaculada, en la Capilla del Colegio Seráfico.

La MI no es una Cofradía que tenga exclusivamente como fin la formación de una categoría de personas, sino que es un movimiento que debe conducir a las masas y arrebatarlas de Satanás. Sólo de ahí, es decir de entre las almas ya conquistadas por la Inmaculada, será posible formar a algunas para que lleguen a la cima del abandono, incluso heroico, por Causa de la Difusión del Reino de Dios. A la MI pueden pertenecer todas la Órdenes Religiosas, todas la Congregaciones y todas la Obras de la Iglesia. La pertenencia a la MI permitirá a cada miembro dar al Apostolado todo lo mejor que tiene de suyo, y unir de esta manera la Perfección Cristiana a su propio Estado o Profesión Religiosa.

Es necesario que la MI sea trascendente y no una mera organización o institución como tantas otras para que pueda penetrar en profundidad a las demás organizaciones. Hay tres grados de entrega en la MI:

  • Cada uno se Consagra a la Inmaculada e intenta perseguir el Objetivo de la MI en privado. Son los conocidos en Derecho Canónico como “votos privados”.
  • Vinculación por medio de estatutos particulares y programas, los tales, uniendo sus fuerzas, desean perseguir más rápidamente su Objetivo. Se trata de un Grupo de Oración y Acción Comprometida.
  • Consagración sin límites a la Inmaculada para que ella pueda hacer de nosotros lo que Ella Quiera. Somos de Ella y Ella nuestra. Vivimos y trabajamos bajo su Ayuda y Protección.

Como vemos, los grados de entrega se resumen en: acción individual, acción social y acción heroica, y el último grado comprende los anteriores.

Ser solícitos en la Conversión de los herejes, cismáticos y de manera muy especial en los masones, mediante la Virgen Inmaculada, es el Objetivo de la MI y de cada uno de sus miembros Consagrados a Ella, como instrumentos en sus manos inmaculadas virginales. La Oración:

“Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos y por cuantos a Vos no recurren, en especial los masones y aquellos que te son encomendados”.

Usar todo medio válido para la Conversión y Santificación de los hombres, según las posibilidades, los diversos estados o condiciones de vida, y según el Celo y la Prudencia de cada uno. Es recomendable portar y difundir la Medalla Milagrosa. No hay Obligación bajo, sino que el Objetivo es usar lo que esté a nuestro alcance para llevar a Jesús el mayor número posible de almas por mediación de la Inmaculada.

Respecto a las Consagraciones a María, todas participan del espíritu de la MI. Si queremos encontrar la más idónea, la búsqueda ha de ir dirigida a aquella que use las expresiones más acordes con este espíritu, es decir, las que expresen más profundamente el sentido de Sacrificio y Oblación, somos Oblatos o Donados a la Virgen Inmaculada.

Es importante distinguir lo esencial de lo accesorio y, por lo tanto, tener claro que no es lo importante la organización sino la Consagración a la Inmaculada, y que el Celo y Amor a Ella Ardan de tal manera en nosotros que las almas que nos rodean lo vean y sean abrasadas por este fuego. Esta Consagración no exige que abandonemos el mundo y nos retiremos a la vida monástica o eremítica (como es mi caso) sino que, en nuestras circunstancias familiares, laborales y vocacionales Luchemos por la Fe, por el Reino de Dios y de Su Cristo, y por el Culto a Dios Padre con el Amor de la Inmaculada.

Por último, recordemos siempre que la Milicia Inmaculada es un Arma Defensiva y también Ofensiva. No nos es suficiente defender la Santa Religión, sino que, con Confianza y Fortaleza, apoyándonos en nuestra Reina, avanzamos hasta el Campo Enemigo (logias, tenidas blancas, congresos masónicos, seminarios de gnosticismo u otros foros) para cazar almas y ganarlas para la Inmaculada “cada Corazón que late debe ser propiedad de la Inmaculada”. Saber que hay almas que aún no conocen el Dulce Nombre de María Inmaculada, que no Arden por Amor a Dios y que no tienen el Corazón de Jesús no deja descansar al Soldado de la Inmaculada… Y al mismo tiempo esto es su Descanso y Reposo.

¿Podemos permanecer inactivos ante los ataques internos y externos a los que se está viendo sometida la Iglesia, Esposa de nuestro Señor Jesucristo y Madre nuestra, por la perfidia judaica inserta en algunos líderes eclesiales y políticos, por la Herejía Protestante y por la Secta Masónica que con su virus liberal, comunista y pagano corrompen la Sana Doctrina, la Tradición Eclesial y la Liturgia; basta con llorar y lamentarse? ¡¡¡No…Jamás…Siempre Militia hasta el Retorno del Rey!!!.