[Todavía podemos darnos por satisfechos en España. En Nueva Zelanda, para ser policía, has de superar 20 flexiones diamante en la cabeza del detenido, para ser digno de selección.]

Analicemos la situación en la que recientemente un camionero recibe un tiro en el abdomen, se dice accidental, de un policía de secreta. El hecho es gravísimo, y no recibió suficiente cobertura ni análisis. Tampoco hubo exigencias públicas notorias para esclarecer lo ocurrido.

Una pistola no dispara, ni accidentalmente ni de ninguna otra manera, si el cartucho no está colocado en el cañón. Si los cartuchos están en el cargador solamente, habría que dejar la pistola en un horno encendido para que se produzca algún accidente.

Si un policía debe enfrentarse de inmediato a una célula de Boko Haram, o a miembros de una mafia violenta y armada, es lógico que cargue la pistola, es decir que coloque el cartucho en cañón, y además que esté preparado para disparar. Esas circunstancias justificarían tal preparación. ¿Pero los camioneros en huelga son de Boko Haram o de alguna mafia armada? Nada más este hecho habla muchísimo de la actuación policial en este asunto. Sí, de la actuación policial en conjunto, porque lo ocurrido debe ser exigido en responsabilidad a todo el cuerpo por grave fallo en seguridad (con todas sus posibles causas). Pero en ningún momento he oído de la condena de este policía por parte de sus superiores. Ninguna excusa, y menos noticia de que el policía ha sido detenido.

Entonces, aquí surge la cuestión: ¿cómo tratan las FFCCS a los camioneros, y en general a la gente que protesta contra las medidas impuestas por el gobierno? Me temo que en el mismo nombre de las FFCCS está la respuesta: son del Estado, y no del pueblo, o de España, la palabra prohibida. Por eso cuando un policía protege al Estado y su política, podrá estar tranquilo. Muy difícilmente será llamado a responsabilidad. Si en cambio entran ladrones en su casa, le pegan a su mujer e hijos y llega entonces a usar la pistola, entonces ya no tendrá tanta suerte. Porque su misión principal es defender al Estado, y su vida ya veremos. Entonces le podrá pasar como a cualquiera que intentó usar armas para defenderse de un agresor de modo privado.

Ante esta situación, una persona que decide enfrentarse a la política dominante, debe llevar mucho cuidado en su trato con las fuerzas del orden. La gente digamos de corte patriota suele ver las FFCCS con agrado y simpatía. Aunque me parece que cada vez menos. Porque se ha visto de todo: la gente agredida por no llevar mascarilla (en algunos países occidentales de forma escandalosa, y hasta con resultados mortales), ningún “disparo accidental” mientras estaban en las vallas fronterizas en situaciones humillantes y peligrosas para ellos mismos, orina antifa en las botas de los agentes y no pasa nada, etc. Sí que esto obedece a una política que está por encima, pero al final todas esas acciones las llevan a cabo determinados miembros de esos cuerpos. Y ahora la pregunta es cómo una persona de visión digamos patriótica debe tratar con los integrantes de las FFCCS.

Pues con mucho cuidado, compañeros. Midiendo cada palabra, sopesando cada actuación. Como el que cruza un campo minado. Porque todo, cualquier palabra, cualquier gesto podrá ponerte en aprietos si te descuidas.

No te aflijas por si esto les entristezca. No están solos, tienen amigos de otro lado.

Tu amistad debe ser ganada con obras probadas.