Entrevista a Sergio Velasco, politólogo y creador del proyecto “Filosofía Política”, sobre Hungría y Polonia, y el modelo alternativo que representan en la Unión Europea.

¿Por qué su interés por Hungría y Polonia?

Todo viene por mi primer viaje a Hungría cuando estaba estudiando Ciencias Políticas. Hice un trabajo sobre la política húngara y lo que descubrí me gustó. Por ejemplo, cuando llega Orbán y hace una reforma económica bajando impuestos o disminuyendo el gasto público. Eso me llamó la atención por el lado económico más “liberal” y luego me gustó sobre todo la parte más moral o conservadora a la hora de hacer políticas familiares, algo que apenas se ha tocado por parte de la Unión Europea a la que parece no importarle la crisis demográfica que sufre Europa. Conocer Hungría me llevó a Polonia, que tiene unas políticas similares, y así empezó mi afición por ambos países. He vuelto a Hungría en varias ocasiones y tengo pendiente visitar Polonia y otros países del Este. Creo que es muy importante presentar la visión de estos países, no solo la occidental, que son muy desconocidos en España y en el mundo hispánico. La mejor manera para comparar unas políticas o un problema es hacerlo desde distintos prismas.

Ha hablado de las políticas liberales de Orbán, que se define como “iliberal”, es decir poniendo la nación y la cultura húngaras por encima de todo. Y luego está Polonia que, partiendo de una derecha conservadora liberal ha ido copiando el modelo húngaro.

Sí, de hecho entrevisté a Zoltan Kovacs, que es el portavoz del gobierno de Viktor Orbán, y le pregunté por este término porque es citado muchas veces en los medios occidentales. Kovacs me dijo que cuando se referían a “iliberal” no se referían al liberalismo clásico, del que respetaban a muchos de sus representantes, sino que se estaban refiriendo a esa perversión del liberalismo que es el progresismo o el partido Demócrata en Estados Unidos. Respecto a Polonia se puede ver que el cambio al modelo conservador ha copiado, e incluso ha hecho políticas conjuntas, a Hungría.

Me refiero a la recuperación para el Estado de industrias estratégicas y a las medidas sociales de apoyo a la natalidad y la familia, y en favor de las clases más humildes, como las limitaciones al precio del gas o de la luz. Medidas que, curiosamente, luego no aplican los gobiernos progresistas.

Sí, en eso estoy totalmente de acuerdo. De hecho, en Polonia se definen como un capitalismo social, un mercado abierto en el que la gente pueda invertir y hacer que el capital privado crezca, pero a la vez con unas ciertas limitaciones para los sectores estratégicos y para llevar a cabo las políticas públicas que consideran adecuadas. Orbán dijo una conferencia en Roma en el año 2020: “Todo esto que estoy haciendo a nivel de mi país sé que es muy criticado y que lo seguirán criticando, pero si yo no fuese económicamente rentable con mis políticas, al día siguiente me cortarían la cabeza”. Es decir, nosotros tenemos un modelo, tenemos unas ideas, pero para hacerlas una realidad necesitamos ser económicamente exitosos. Orbán afirma muchas veces que lo que más rabia le da a los países progresistas de la Unión Europea es que Hungría es un modelo alternativo porque es un modelo de éxito. Si no lo fuera, no se preocuparían de ellos, pero el caso es que el modelo funciona y por eso Hungría y Polonia están tan señaladas.

¿Qué partido cree que podría llevar a cabo esa política en España?

Es una pregunta complicada. Lo primero que se me viene a la cabeza es VOX y, en parte, algunas cosas podrían asemejarse, pero lo cierto es que es tan distinta la manera de pensar de un húngaro de la de un español medio que es muy difícil. En España, para una persona normal y corriente, hablar de los valores cristianos suena rancio y antiguo, y se relaciona directamente con el franquismo, lo que hace muy difícil plantear ciertas cosas. En Hungría y Polonia es distinto. Así que realmente el único partido español que podría tomar algunas de esas medidas sería VOX. De lo poco bueno que hay en el Partido Popular destacaría que Ayuso ha dado ayudas a la familia. No obstante, no creo que ahora mismo ningún partido español pueda conseguir lo que ha hecho Orbán en Hungría o Morawicki y Duda en Polonia.

Hablando de VOX y del PP, participó en una conferencia el 8 de junio en Madrid, “Liberales y conservadores. ¿Amigos o enemigos?”, en la que estuvo un diputado de VOX, Francisco José Contreras, y otro del PP de Madrid, Sergio Brabezo ¿Qué sacó en claro de esta conferencia?

Desde que empecé a interesarme por la política siempre ha habido este debate sobre si los liberales debían unirse o no a los conservadores. En la conferencia hice una introducción histórica y defendí que hay un enemigo en común, el socialismo, y que la mejor manera de derrotarlo es hacerlo unidos. Y Francisco José Contreras también señalo que los primeros liberales eran conservadores en lo moral. Creo que ese tipo de uniones se deben dar y, de hecho, se van a dar. Podemos verlo en Ley y Justicia en Polonia, en el Fidesz húngaro, en VOX e incluso en algunos casos en el PP, aunque no se les pueda catalogar ni como liberales ni como conservadores. El espacio es tan corto que separarnos cuando la hegemonía la tiene la izquierda y el progresismo es tirar piedras sobre nuestro tejado. Una vez se venza a los que nos quitan libertades y derechos ya se podrá entrar en otro tipo de debates más trascendentales. Otro tipo de planteamiento es inútil y es regalarle a la izquierda el que pueda campar a sus anchas.

Actualmente está trabajando en la publicación de un libro.

Me planteé escribir el libro a principios del año pasado porque tenía que preparar el Trabajo de Fin de Grado y, ya que tenía que escribir tanto, era un buen momento para trabajar en ello. Quiero terminarlo este verano y ya estoy hablando con una editorial. El tema del libro es de lo que hemos estado hablando en esta entrevista, Hungría y Polonia, y de cómo han transformado su país desde la llegada al poder de Fidesz en 2010 y de Ley y Justicia en 2015. Y cómo han ido mejorando esas políticas, utilizando indicadores como la tasa de fecundidad y otros, y si son realmente una alternativa a los sistemas occidentales. Explicando también si son un modelo de éxito y la razón por la que tanta gente vota a estos partidos.

Por mucho que aquí se diga que son unos fascistas, hay una razón real por la que tienen tanto apoyo popular. Y lo cierto es que estos partidos tienen una visión a largo plazo y no están pensando en las próximas elecciones, están pensando en cómo serán sus países dentro de 10 o 20 años. Son gestores a largo plazo, algo que hace mucha falta en los países occidentales. Por eso escogen políticas familiares y no el camino fácil y caótico de la inmigración masiva. En el libro intento explicar todo esto y le añado un contexto histórico para que el lector entienda porque piensan de ese modo húngaros y polacos, y porque funcionan tan bien estos partidos allí. Y al final también hago una reflexión de si esto se puede extrapolar a otros países.