Espero que el Presidente Biden, haya podido recuperarse de los 29 segundos de la oratoria vacía de Sánchez, del discurso hético, insustancial y tramposo con que a diario somete a los españoles, bien por la vía televisiva, bien en sus mentirosas intervenciones institucionales o congresuales.

He llegado a la conclusión de que los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, han alertado y advertido a su Presidente, considerando su avanzada edad, que podría serle perjudicial, incluso, conllevar un cierto peligro para su salud el tener que soportar la garrulería de los alegatos de este “vendedor de Biblias apócrifas”, pues, para eso están los españoles que tragan con todo lo que se les echa en el “pesebre Nacional”

Lo cual no desmerece ni le resta mérito a Sánchez, que en declaraciones posteriores a su “pordioseado paseíllo triunfal”, nos hace comulgar con el trágala, afirmando  que en esos 29 segundos,--- el Sumo Hacedor necesitó seis días para hacer el mundo y el séptimo descansó,--- con su hierático y mudo interlocutor han hablado de lo divino y de lo humano, de los problemas e intereses comunes de los dos países, de la inútil responsable de la política exterior, de la libertad y  el progreso de una España social-comunista, así como el ganado y merecido respeto en el ámbito internacional, incluso han brindado a los postres con el brebaje tóxico destilado en el mugriento alambique monclovita con la intención de distribuirlo por todas las ciudades y pueblos de España; ¡este sujeto!, está enfermo, pero no necesita guardar cama, no descansa, su objetivo de destruir la Nación se lo impide.

Sánchez, ¡eres un máquina!

Reflexionemos un instante sobre lo positivo de este encuentro planetario de humo negro y tragedia; reconozcamos al Presidente Biden que su actitud ante el ilegítimo Sánchez,  embaucador de masas ignorantes y rebosantes de odio y revanchismo guerracivilista, ha sido tan transparente como contundente, señalando ante Europa y el mundo a este infausto personaje como político despreciable e indigno de representar a una vieja Nación con dilatada y secular Historia, ¡quiza! pensando lo que decía Rubén Darío al día siguiente del Desastre de 1898, “ Tú no puedes morir, Dios no lo quiere”.

A pesar de Sánchez y de su Consejo de Ministros el corazón de España sigue latiendo, su pulso aunque débil sigue existiendo en las arterias de la Nación; es urgente estabilizar sus constantes vitales, ¿cómo hacerlo? ¿ serán las urnas democráticas las que revertirán su situación agónica ? Puede ser. Nuestra obligación en permanecer alertas y combatir por todos los medios a nuestro alcance los constantes envites y las reiteradas provocaciones que a diario proceden del gobierno socio-comunista que preside.

La postura, el aire adoptado por el Sr Biden ante el traidor Sánchez es la imagen de referencia que la gran mayoría de ciudadanos libres e iguales en derechos y diferentes en condición hemos de representar de aquí en adelante, de forma y manera que nuestro desprecio hacia él quede constatado y refrendado en los actos y opiniones de nuestra vida cotidiana.

El breve desarrollo, 29 segundos, de esta “opereta bufa” del encuentro interplanetario Biden-Sánchez ha tenido sus consecuencias, entre las que cabe destacar la voluntaria humillación sufrida por el socialista y el deterioro reiterado de su dignidad personal y lo que es más grave el menoscabo de la honra y autoestima Nacional.

La pena, la hilaridad y la vergüenza ajena que han experimentado gran parte de los españoles se traducen en la necesidad apremiante de sustituirlos por hidalguía, ideal y nobleza.

Evidentemente estos últimos conceptos no figuran en la escala de valores de los socio-comunistas y por ende en ninguno de los políticos que nos representan en el Consejo de Ministros o en las Instituciones.

Consejo que me recuerda al grupo de vagabundos, holgazanes  y pícaros golfantes de la película “Viridiana” de Buñuel, donde el leproso cita la Biblia cambiando la letra,  el ciego preside la Cena y el resto atraca, roba y engulle, terminando el gaudeamus en una bacanal grosera, en un aquelarre colectivo y criminal.