Se acababa de iniciar el año 1985.
 
Tras mi paso por la Escuela de Ingenieros de Minas, me tocaba hacer el servicio militar.
 
Yo ya sabía que mi reemplazo era el Primero Primera, de ese año, 1985.
Lo que aún no sabía es que mi destino iba a ser la ciudad de San Sebastián, mi entrañable y querida Bella Easo. La ciudad más bonita del Cantábrico, después de mi pueblo, Castro Urdiales. Y allí, el único Tercio que aún quedaba: el Tercio Viejo de Sicilia, cuyo origen se remonta al año 1534, creado por el Emperador Carlos I.
Su denominación en mis tiempos, era: Regimiento de Cazadores Zapadores de Montaña Sicilia 67 «Tercio Viejo de Sicilia».
 
Su Hoja de Servicios a España, es impresionante. Algo de lo que todos los soldados que formábamos, estábamos orgullosos y a la vez, significaba un acicate para que con nuestro quehacer diario, fuéramos capaces de ser dignos herederos de tanta gloria.
Ocupación de La Goleta, Batalla de Lepanto, Flandes, Grande y Felicísima Armada, Cerdeña, Hispanoamérica, Guerra de la Independencia contra Napoleón --Bailén, Tudela, Talavera, Ocaña, Chiclana, Sagunto--, Primera y Tercera Guerra Carlista, África, Marruecos.....
 
Y recientemente, Bosnia y Herzegovina, Líbano, Kosovo, Irak y Afganistán.
Esto es sólo un breve resumen.
 
Toda la historia de España, abrazada en corazones de españoles que supieron amar, rezar, llorar, luchar, vencer y morir por su Patria, a la que juramos rodilla en tierra y ante Dios, defender hasta la última gota de nuestra sangre.
 
Y ahora vemos cómo quien no tuvo arrestos a vencernos en el Campo del Honor, lo hace en el de la traición.
 
Quinientos años de gloria, vendidos en este infame mercado persa en que se ha convertido España, a esa banda de cuatreros nazis de Vascongadas, cuya única ejecutoria es el rencor.
 
De odio a España representado por el masónico PSOE de Pedro Sánchez, a infamia cuya cabeza visible es el PNV y cuyo único propósito es expulsar a las Fuerzas Armadas de tierra que es muy vasca, pero muchísimo más, es española.
 
Incluso aquel navegante universal de Guetaria, que fue Juan Sebastián Elcano se autodefine en sus cartas, como «castellano de Guipúzcoa».
 
No, Sánchez. Te vuelves a equivocar ahogado en tu abyección traidora, embadurnado de tu sucia egolatría. Podrás entregar nuestra casa, nuestro Cuartel. Pero nunca rendirás nuestro corazón, que sólo es de Dios y para España.