La izquierda española ha entrado en la Historia de España como un elefante en una cacharrería, con la complicidad silenciosa de la derecha liberal, y ello ha dado como resultado un anteproyecto de Ley de Memoria Democrática que supondrá la disrupción de la Historia de España tal y como la hemos concebido hasta el momento presente.

A partir de ahora, será la política y la ideología la que marcará el ritmo de la Historia, haciendo de esta una rama del conocimiento totalmente sesgada, peligrosa y propagandística, como ya es en muchas de las Universidades española donde campean la Izquierda y los Nacionalistas.

Y todo ello con el silencio y la complicidad de la Real Academia de la Historia, que en vez de hacer ver la locura que ha supuesto desde 2007 la Ley de la Memoria Histórica, ha preferido reducir sus actividades a la realización de sus cursillos para apesebrados, sin ninguna notoriedad pública o influencia social o mediática, por cierto.

Es lo que tiene el haber convertido las Reales Academias Españolas en centros donde mandan los políticos; que acaban siendo anuladas, apostatando de todas sus obligaciones, en este caso la defensa de la Historia de España, tal y como la hemos concebido siempre.

Basta con leerse la exposición de motivos del proyecto de Ley de Memoria Democrática para sentir un verdadero estremecimiento todos los que de verdad profesamos la Ciencia de la Historia; no es que ya arremete políticamente contra el periodo de España que va de 1936 a 1978, es que va mucho más atrás, en su tarea de reinventar el pasado a sus intereses políticos.

Niega las Constituciones españolas que no le son agradables al poder político social-comunista actual, como son las de 1837, 1845 y 1876, reconociendo sólo aquellas en las que hubo una disrupción con la monarquía española, como fueron las de 1812, 1869 y 1931, y si citan en cambio todavía la de 1978 es porque aún están preparando el terreno para asesinarla en el momento político oportuno. Por otro lado, este proyecto de ley se permite el lujo de arremeter contra dos de las Naciones más importes de Europa en el momento presente, como fueron Alemania e Italia, lo cual amerita la falta de diplomacia de sus redactores en meter a estos países en la disrupción histórica que supone la Memoria Democrática en España.

Esa exposición de motivos llega a acusar a la España Nacional de llevar a cabo “secuestros masivos de recién nacidos bajo una política de inspiración eugenésica”, una demagógica acusación de la que se carece de cualquier tipo de pruebas. El proyecto de ley vincula la Transición española con la lucha antifascista de Europa, cuando no tienen nada que ver.

En ningún caso se habla de los crímenes del Comunismo en España y tampoco se cita la resolución del Parlamento Europeo condenatoria del comunismo (2019/2819 RSP), lo cual amerita la ausencia de cobertura europea en esta ley sectaria y dictatorial más propia de Corea del Norte o de Cuba que de un país democrático donde rige el Estado de Derecho en plenitud.

Estamos ante el mayor ataque a la Historia de España desde que somos una Nación soberana; estamos ante la “AntiHistoria” o Memoria Democrática, un marco histórico de encubrimiento de las mentiras y de todo tipo de delitos auspiciados por la Izquierda y los Nacionalistas.

Guillermo Rocafort Pérez

(Historiador acreditado por la ANECA como investigador en Humanidades)