Desde el inicio de la pandemia y debido a la omisión del deber de auxilio y negligencias en el gobierno, el número de muertos colocó a España en cabeza de los países con mayor número de fallecidos. 119.113 fallecidos por covid-19, según los servicios funerarios 2021/01/31 y 78.293 x covid cifra oficial 2/5/2021.

A miles de fallecidos no les pudo despedir su familia y tampoco se les hizo la autopsia…fueron incinerados. Descansen en Paz. Era una emergencia nacional.

El 1 de abril de 1939 terminaba la última guerra civil española (Julio1936-Abril 1939 llamada Cruzada de Liberación Nacional por la persecución religiosa), y con ella, para España los desastrosos años 30 del siglo XX. El 1 de abril de 1959, 20 años después, tenía lugar la inauguración del Valle de los Caídos. A sufragar el santuario cementerio, auténtico patrimonio de la humanidad, habían contribuido las donaciones de particulares al bando nacional desde 1936; donaciones necesarias ante el “regalo” a  Stalin, por parte del artero gobierno del Frente Popular de mas de 500 Tm de oro, entonces la 4ª reserva mundial de oro.

A la inauguración asistían muchos de aquellos jóvenes alféreces provisionales, que habían combatido en la guerra. Al volver a casa, aquellos jóvenes, ya adultos y padres de familia expresaban su alegría porque en el Valle de los Caídos se habían reunido los españoles muertos de ambos bandos y eso sellaba la Paz entre españoles, por la que se había luchado desde 1936. 

La Paz, algo mas que ausencia de guerra, es obra de una justicia equilibrada en obras, palabras y juicios. Y después de la justicia, arrepentimiento y misericordia para apoyar a quienes estén necesitados.

Es necesaria una posición abierta, no ciega, y cordial, no muda, hacia los demás para luchar contra las posibles antipatías, contra las brusquedades, contra la soberbia impositiva, contra la envidia..., que son obstáculos serios para la amistad y para la convivencia y que enturbian el ambiente de paz y progreso.

La Ley 85/1978, de 28 de diciembre, de Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas decía:

Artículo 136: A nadie ha de cegar la victoria; en ella se extremará la disciplina. Con el enemigo vencido se respetarán los derechos reconocidos por los Convenios Internacionales suscritos por España y las leyes y usos de la guerra. 

Artículo 138: El combatiente no rehusará la rendición incondicional del enemigo, ni declarará guerra sin cuartel. … ni ostentará engañosamente la bandera blanca, la enemiga o la de organizaciones internacionales.

Artículo 140: Respetará debidamente a los muertos. En la medida que lo permita el cumplimiento de la misión y la seguridad de la unidad, recogerá y evacuará a los heridos y prestará auxilio a los náufragos, tanto propios como del enemigo.

Real “Dekreto 96/2009, de 6 de febrero derogaba los artículos 138 al 146 y rebajaba a Orden Ministerial del 80 al 137.

La Paz lleva a preocuparnos de los demás, de su estado, de sus intereses, de sus penas. La Paz necesita armonía para colaborar en proyectos y en intereses comunes.

El tener Paz en nuestra alma es condición indispensable para poder comunicarla. “La Paz verdadera es la «tranquilidad en el orden” (S Agustin). Si mantenemos ese orden tendremos Paz y podremos comunicarla. Nadie da lo que no tiene.

Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lucas 2 14) 

«Donde hay amor a la justicia, donde existe respeto a la dignidad de la persona humana, donde no se busca el propio capricho o la propia utilidad, sino el servicio a Dios y a los hombres, allí se encuentra la paz» (A. del Portillo, Homilía, 30-III-1985) 

En los osarios de la basílica del Valle de los Caídos están enterrados 33.833 combatientes de la guerra civil, víctimas de uno y otro bando. Estos restos, procedentes de 491 fosas y cementerios, fueron trasladados desde todas las provincias de España (menos 3) para ser depositados en columbarios individuales y colectivos.

Unos 28.000 cuerpos pertenecen a soldados nacionales y el resto del autodenominado ejército rojo. 21.423 están identificados y 12.410 están sin identificar.

Mientras, por la gestión de la pandemia se convertían en humo y cenizas muchos españoles, los reanimadores guerracivilistas seguían y siguen aprovechando sentimientos nobles y familiares para sus campañas de distracción. Tratan de romper la paz hasta en los cementerios invirtiendo dinero y esfuerzos para revolver, identificar y recuperar restos de 1936-1939, quizá procedentes de fosas comunes.

Esta es la realidad hoy y aunque pretendamos estar en una nube por encima del bien y del mal, ambos existen y para que no continúe la división hacia el enfrentamiento, sin perder la paz, hay que saber decidir.

El Catecismo Iglesia Católica (CEC), universal que no local dice:

2259 La Escritura, en el relato de la muerte de Abel a manos de su hermano Caín (cf Gn 4, 8-12), revela, desde los comienzos de la historia humana, la presencia en el hombre de la ira y la codicia, … El hombre se convirtió en el enemigo de sus semejantes. Dios manifiesta la maldad de este fratricidio: “¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano” (Gn 4, 10-11).

CEC.2265 La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro. La defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar prejuicio…

El nuevo orden mundial ya no llama al obrero, ni a los desfavorecidos, ni a los subdesarrollados. Los “ingenieros sociales”, confunden a las gentes con “globos” que aunque pretendidamente ecológicos son antinaturales sobre: clima, plantas, sexos, lenguaje, razas…, y en una neblina de bienestar entre tibios pilatos, pretenden descomponer el orden natural, la sociedad occidental mas avanzada y libre, su base familiar, su civilización judeocristiana, sus principios, su fé, su libertad,… para crear una fabrica global de esclavos.

CEC. 2286 El escándalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opinión. Así se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa, o a “condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente, hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos del Sumo legislador” (o XII,1 junio 1941). Lo mismo ha de decirse de los empresarios que imponen procedimientos que incitan al fraude, de los educadores que “exasperan” a sus alumnos (cf Ef 6, 4; Col 3, 21), o de los que, manipulando la opinión pública, la desvían de los valores morales

CEC.2287 El que usa los poderes de que dispone en condiciones que arrastren a hacer el mal se hace culpable de escándalo y responsable del mal que directa o indirectamente ha favorecido. Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!” (Lc 17, 1).

Los españoles, aplastados por las urnas desde 1978 han ido quedando como convidados de piedra ante lo que merece referéndums como la vida, la defensa de la unidad de España y el español, la ley electoral,…

Sin taparnos los ojos, oídos y boca, sin perder la paz en nuestra alma, debemos luchar  para llevar esa paz a la familia y amigos, a nuestro trabajo y relaciones para terminar con los rencores y crispación que algunos buscan, para crear un clima de cooperación y de entendimiento argumental sin engaños y para llevar serenidad y alegría a las personas que nos rodean.