Es muy posible que los tiempos que estamos viviendo en la actualidad, sea la época de mayor falta de libertad individual nunca antes conocida hasta la fecha en España. A la corrección política, se le suma el falso buenismo y las leyes de ideología de género que todo lo corrompen.

No entiendo como hemos llegado hasta aquí, como hemos llegado hasta el punto, de que la mentira y la falsedad se han impuesto por decreto. Como hemos consentido, permitido, colaborado y hasta fomentado, que principios y valores se aparten de nuestra forma de vida y se sustituyan por una falsa corrección que todo lo inunda.

Es difícil relevarse contra el pensamiento único. Cada día que pasa, la falta de libertad individual se hace más asfixiante, hasta el punto de ser amenazado de forma continua, si pones en duda su inventada historia más reciente, si resaltas personajes que hasta hace más bien poco, eran idolatrados por muchos de los “padres” o “abuelos” de los que ahora forman nuestra clase dirigente y si denuncias las políticas de imposición de ideología de género.

Nos dicen que somos libres por acudir cada cierto tiempo a votar en unas elecciones. Mienten. Las opciones que se nos ofrecen y los candidatos, son previamente depurados y asimilados por los partidos que se reparten el pastel. No cabe nada nuevo, dentro de lo que ellos previamente han decidido. Existe apariencia, una apariencia de variedad, pero siempre dentro de lo mismo.

No tenemos libertad ni para hacer ni para decir lo que pensamos. No tenemos libertad para disentir ni para pensar. La ley de la memoria histórica, elimina el debate de nuestra acontecimientos más reciente, tenemos que dar por buenas, opciones y comportamientos criminales de algunas de las organizaciones que ahora se nos presentan como ejemplares, tenemos que aceptar como respetables, individuos siniestros y asesinos. Genocidas en serie como Carrillo o Companys. Tenemos que olvidar a nuestras victimas y vilipendiar a nuestros héroes. Se nos saca del debate político y social. La mentira y la tergiversación lo cubren todo.

Tenemos que aceptar como normales, comportamientos que no lo son, nos venden como progreso, allí donde solo existe retroceso, mentira, tergiversación e ignorancia. El panorama cultural, intelectual, político y social, es un paramo, es un desierto sin confrontación real de propuestas e ideas. Solo existe la imposición, imposición nunca antes conocida que limita la creatividad y el florecimiento de pensamiento. Pocos son los que se atreven a discrepar, lo políticamente correcto y el falso buenismo lo cubren todo, lo matan todo.

El final de este túnel largo y oscuro parece lejano, parece interminable, pero incluso lo más dramático y doloroso tiene un fin y este llegara, y será el momento de ajustar cuentas. Sin resentimiento, sin rencor, pero ajustar cuentas y saldar deudas. Será el momento de colocar las cosas y las personas en el lugar histórico que se merecen. Sin forzar nada, de forma natural, porque nadie tiene que perder la esperanza, porque todos sabemos que después del frío y largo invierno, siempre vuelve la primavera, vuelve risueña y alegre, vuelve para quedarse, vuelve para sonreír y vuelve para llenar el espacio que sin duda dejarán la maldad, la mentira, el engaño y la tergiversación.