El Correo de España inicia un cuestionario a diferentes personalidades de la vida política y social española con motivo de la concentración de protesta contra Ley de Memoria Democrática frente al Congreso de los Diputados el próximo día 14 de julio

Entrevistamos al Coronel Carlos Martínez-Vara de Rey.

¿Cómo valora la concentración de protesta contra la Ley de Memoria Democrática frente al Congreso de los Diputados del 14 de julio?

Esta propuesta de ley debe ser rechazada con firmeza por toda la sociedad, por suponer una involución brusca y una deriva hacia regímenes claramente totalitarios. Cuando se pretende llevar a cabo desde las más altas instituciones del Estado, un conjunto de medidas que recorten libertades y fomenten la división y enfrentamiento de la sociedad civil, los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de mostrar nuestra oposición frontal, sin perder la razón que siempre ampara a los verdaderos demócratas.

Yo estaré allí, aunque tenga que volar en el día para llegar a tiempo. Sin embargo, estimo oportuno tener en cuenta ciertas consideraciones.

Prácticamente todas las decisiones que toma este ejecutivo desde que asaltara el poder por medios carentes de toda higiene ética y democrática, tienen sesgo ideológico y clara intencionalidad de dividir y enfrentar a la población. Ya nadie duda que obedecen a un plan inmoral para debilitar la nación provocando un caos socio-económico y político-institucional que a la postre permita convertirnos en una españazuela al más puro estilo bolivariano. Una de las herramientas principales para acometer semejante atropello se encuentra en el férreo control de todos los medios de comunicación de masas.

La experiencia demuestra que con una escasa o nula cobertura mediática de las posibles protestas ciudadanas se ha logrado hasta la fecha, minimizar y neutralizar el efecto de cualquier concentración contra el sistema, por muy numerosas que estas hayan podido ser. Siendo esta una de las sucias armas utilizadas para controlar a la opinión pública, y teniendo en cuenta las fechas de la convocatoria, mediados de julio - con elevada temperatura pronosticada y en pleno periodo estival – es preciso prever el riesgo de una posible falta de seguimiento, que, de producirse, sí que sería profusamente recogido por los apesebrados canales de radio y TV, cargando el argumento de que la “gran mayoría ausente”, supuestamente apoyaría esta ley.

Dicho esto, mi sugerencia no es dejar de acudir a la concentración, pero si invocar un apoyo espiritual para que el esfuerzo sea eficaz con independencia del número de asistentes, puesto que el enemigo al que nos enfrentamos no se le combate con medios únicamente humanos.

Bastaría con que los convocantes de la concentración incluyesen en el programa la iniciativa de fomentar el rezo de una plegaria dirigida al Corazón que ha prometido reinar eternamente en España. Si las personas que deciden acudir estuvieran dispuestas a implorar en comunión de fe, la fuerza de lo Alto, con un simple Padre Nuestro – aunque el Rosario es el arma más potente y que en tantas ocasiones ha suplicado Nuestra Señora - se multiplicaría sin duda el efecto de la protesta y permitiría mantener fundamentada esperanza en alcanzar el pretendido objetivo de tumbar esta ley y todas las que el maligno quisiera rubricar, casi sin depender de la afluencia.

No obstante coincide con el Pleno Extraordinario en el que, inicuamente, se aprobará la ley, toda vez que socialistas y comunistas cuentan con el apoyo de Bildu y otras fuerzas secesionistas con representación parlamentaria.

Tener en frente, reunidos, a todo el eje del mal e incidiendo en mi propuesta anterior, considero que se trata de una oportunidad extraordinaria para unirse, pero en Oración. No hay mejor ocasión para rezar juntos por el futuro de España, en desagravio por tanta ofensa e implorando la Justicia Divina.

WhatsApp_Image_2022-07-06_at_7.56.42_PM

Resulta muy significativo -concluyen los convocantes- que vaya a salir adelante dicha ley gracias al apoyo de la marca electoral de la banda terrorista ETA -en referencia a Bildu- y que vaya a ser ETA la que determine el relato histórico oficial”.

Para los españoles de bien, Bildu no es peor que los políticos que blanquean la hoja de ruta del terrorismo. Actualmente, unos y otros están alineados con el mismo plan. Imponer por razones ideológicas, un único relato de la historia, modificando arbitrariamente los hechos acontecidos y la responsabilidad de sus protagonistas, dinamita nuestra cultura, el sentimiento que nos une como nación y la memoria de nuestros antepasados. Esta ley rompe frontalmente la reconciliación entre españoles con el agravante de que 80 años después, tras dos generaciones tratando de superar los estragos y el sufrimiento padecido durante la contienda civil, cuyas heridas prácticamente habían cicatrizado, despertar sentimientos de odio y venganza supone una inmensa irresponsabilidad.

La bastarda intencionalidad de reescribir la historia con ideas sectarias ideologizadas y revanchistas, constituyen un delito moralmente execrable y reprobable por la directa repercusión que pueda tener fomentando la fractura social. La historia nos enseña que siempre que se reabren heridas, invocando la venganza, éstas solo se cierran con derramamiento de más sangre y un alto precio en vida de inocentes.

Tanto es así que han dado en llamar a la nueva ley “Ley de Memoria Batasuna”.

Batasuna-Bildu es una mera muleta del PSOE actual. Unos tienen el odio inyectado en los ojos, y así se constató en Pamplona durante la tradicional Procesión de San Fermín el pasado día siete, y otros en el corazón. Pero el debate no está en el nombre o la procedencia de los apoyos, sino en obviar la sublime lección de reconciliación que nos dejó Jesucristo: El odio nunca se supera con venganza, solo con arrepentimiento sincero y perdón.

Los convocantes entienden que la Ley de Memoria Democrática viene a endurecer la vigente Ley de Memoria Histórica. ¿Qué consecuencias prácticas considera que va a tener?

Las consecuencias serían gravísimas. De hecho así lo alertaron más de doscientos cincuenta historiadores, profesores, escritores, periodistas, intelectuales y miembros de las Reales Academias de la Historia y de Ciencias Morales y Políticas cuando presentaron en Madrid el pasado 14 de marzo el MANIFIESTO POR LA HISTORIA Y LA LIBERTAD.

Según dicho documento, Tal proposición de ley ataca directamente los fundamentos de la Constitución y los valores superiores que su ordenamiento jurídico consagra: la libertad (de opinión, expresión, investigación y cátedra); la justicia (solo atribuible a jueces y tribunales); la igualdad (que impide la discriminación por sexo, raza, religión, ideología, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social); y el pluralismo político (ejercido como actividad libre dentro del respeto a la Constitución). Dicha proposición de ley, de resultar aprobada, chocaría frontalmente con la Constitución en su redacción y espíritu.”

Pero esta pretendida fractura social no deja de ser un eslabón más de la cadena que está estrangulando a la nación. Se pretende con denuedo arrodillar a España con esta y otras medidas que están trayendo miseria y hambruna. La inflación desorbitada, la tremenda deuda que hipoteca a nuestros nietos, la mediocre deriva de la enseñanza hacia una incultura sectaria e ideologizada de la juventud con total renuncia a promover valores, la destrucción desde dentro de las instituciones –Justicia, FAS, Sanidad etc - y la cada vez más generalizada corrupción política, contribuyen a ese objetivo orquestado a nivel mundial donde, de no remediarlo, el Mal se acabe imponiendo al Bien.

¿Por qué supone un gran atentado contra los derechos y las libertades fundamentales de los españoles como son el derecho de asociación, la libertad de cátedra, la libertad religiosa, la libertad de imprenta, la libertad de expresión y difusión de ideas, etc. ?

Esta ley atenta contra los derechos y libertades fundamentales recogidos en la Constitución por pretender ilegalizar cualquier asociación o fundación que sostenga puntos de vista diversos y plurales sobre los hechos acaecidos en el último siglo de la Historia Contemporánea de España. La mal llamada “Comisión de la Verdad”, lejos de avalar la autenticidad de los hechos históricos, amenaza con penas de cárcel, inhabilitación para la docencia y elevadas multas a quienes mantengan opiniones divergentes a la ‘verdad única’ impuesta por el bando perdedor ochenta años después. Además dictamina la persecución al más puro estilo talibán, de “las obras o estudios declarados no ‘gratos’, y la expropiación, destrucción o transformación de una parte del patrimonio histórico-artístico de la etapa más reciente de España”. Como recoge el mencionado manifiesto, “Legislar sobre la historia o contra la historia es, simplemente, un signo de totalitarismo. Y es antidemocrático y liberticida.”

Los militares tenemos restringido dar opiniones políticas. Pero cuando los políticos incumplen reiteradamente la Constitución y toman medidas que vulneran las libertades fundamentales e incluso la seguridad nacional por dividir y enfrentar a la sociedad, se convierten en amenaza para la ciudadanía y por lo tanto se colocan en frente de los que hemos jurado defenderla. La innombrable ley que se pretende reforzar ahora es un misil a la línea de flotación de la convivencia entre españoles. ¿Si ellos se llegaron a abrazar, quienes somos nosotros para enfrentar a sus nietos?.