Este es el nombre de la semana y de la nueva política que se ha iniciado en España. La nueva presidenta de la Comunidad de Madrid lo recordó: “hay que gobernar para todo el mundo”. Esto es lo que les duele a muchos políticos, cuya única visión de futuro es hacerlo para los suyos y no digamos de los nacionalistas y separatistas catalanes y vascos. Gobernar para los que te han votado ha demostrado Ayuso que forma parte del pasado.

 

Las elecciones a la Comunidad de Madrid del 4 de mayo de 2021 se estudiarán en un futuro. ¿Por qué? En primer lugar, Ayuso ha conseguido doblar el número de estaños. Ha pasado de 30 a 65. Sacar 35 escaños más es un hecho histórico. En segundo lugar, ha conseguido mayoría simple. Es decir, ha sacado más votos que los tres partidos de izquierdas juntos. Con lo cual, ha relegado el poder de la izquierda en la Comunidad de Madrid. En tercer lugar, de los 179 municipios de ha ganado en 176. Sólo El Atazar, Navarredonda y Fuentidueña de Tajo han votado más al Partido Socialista de Madrid. Y en cuarto lugar, ha batido todos los records de participación. Con un 80% ha superado el 70,39% de Alberto Ruiz Gallardon en 1995.

 

También, como diría la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, España le debe varios favores. El primero es que Pablo Iglesias dejara la vicepresidencia segunda del Gobierno. La segunda que abandonara la política nacional. Y, finalmente, que Iglesias abandone la política activa. Estos triunfos y la caída de este personaje también serán estudiados. Se ha demostrado que surgió en un momento muy concreto y que su encumbramiento era una burbuja, como la inmobiliaria. Producto de un momento, se dio cuenta de la realidad. Sus maneras y su concepción de la política -revanchista, guerracivilista y apartada de la realidad- ya no se lo compran ni los suyos.

 

Ayuso es una política del siglo XXI. Forma parte de aquella realidad que quiere la gente. Ha conseguido extraer la esencia, en su discurso, de la realidad ciudadana. Les ha dado a los madrileños aquello que la gente quiere. En momentos de grandes dificultados, como las vividas con el Covid-19, ha hecho una política sencilla. Me recuerda el slogan electoral que en la primeras elecciones democráticas al Senado, 1977, que decía: “Al pan, pan y al vino, vino”. O a Paco Martínez Soria, el cual siempre decía que su humor era como el pan. Pues bien, así es Isabel Díaz Ayuso. Con una política simple, con un discurso lleno de significado y con una defensa de los ciudadanos, ha conseguido la victoria.

 

Nadie le ha comprado a la izquierda que el fascismo imperaba en Madrid. Tanto Iglesias como Gabilondo han vuelto a un discurso de los años 30 del siglo XX. Esto la gente -el votante- no lo ha entendido. Cuando uno pasea por las calles no ve fascistas. En España no hay fascistas y, si alguno queda, es tan minoritario que se nos antoja imperceptible. Tampoco hay franquismo en España. Puede haber nostálgicos, pero en la política española no hay ninguno, porque ya están muertos. Y volver a estos dos mantras, cuando la gente se ha muerto por covid, cuando lo ha pasado mal por los ERTE, cuando no saben si mañana seguirán trabajando o no, cuando… no lo han entendido. Por eso el PSOE ha perdido 13 escaños. Y por eso Iglesias se marcha de la política, porque su modelo ha caducado.

 

También se estudiará en un futuro no muy lejano lo ocurrido con Ciudadanos. No es la primera vez que en España una partido desaparece pocos años después de nacer. No es el primer partido de centro que dice adiós a la política. La pasó a UPyD, a UCD/CDS, y ahora a Ciudadanos. Es digno de estudio que un partido pase de 26 escaños a 0. El primer aviso fue Cataluña. Ahora ha venido Madrid y, de seguir en esta proporción, en bree ocurrirá en toda España. Y la debacle no es sólo la frustrada moción de censura de Murcia. La decadencia viene de antes y el problema es que no lo han sabido analizar. Por eso sólo consiguió el 3,52% de los votos.

 

Muchos se han de replantear el futuro. Y el que más debe hacerlo es el PSOE. En primer lugar se han de dar cuenta que por detrás viene un partido, Más Madrid, que ha empatado con ellos. Que este partido, que al principio pudo hacer gracias, puede ser la alternativa del PSOE en Madrid, si es que este no cambia su discurso. También deben buscar un candidato que enganche a la ciudadanía. Ángel Gabilondo es una persona con un gran talante y respetable, que no se merecía el ridículo que le han hecho hacer. Pedro Sánchez le tiene que buscar, en breve, una recolocación y mirar quién le sustituirá dentro de dos años. Y en clave nacional, también debe analizar lo que la gente quiere. Es muy bonito vivir en la Moncloa, pero a Sánchez le está afectando lo que se llama “efecto Moncloa”. El aislamiento de la calle le impide saber la realidad. La gente no quiere discursos interminables sobre resiliencia. Lo que le importa son las cosas de la vida cotidiana, que Sánchez -y en su día Aznar, Felipe González o Zapatero- no supieron ver.

 

El éxito de Isabel Díaz Ayuso es que pisa la calle. Conoce lo que la gente quiere. Los políticos tienen miedo de pisar la calle. Y ese miedo es por dos razones. Les molesta que la gente los pare y les expliquen su vida. Tienen miedo de que los insulten o les digan lo mal que lo hacen. Ayuso para por Madrid, se para cuando la gente se lo pide y nadie la insulta porque lo ha hecho bien. Esta es la gran diferencia. Gobernar es trabajar por el bien común, por la ciudadanía. Este es el cambio que Ayuso ha introducido en la Comunidad de Madrid.

 

Decía en sus memorias Rudolf Bing, superintentente del Metropolitan Opera House, cuando el 4 de marzo de 1960 moría en el escenario el barítono Leonard Warren que “el teatro no deja mucho tiempo para el duelo”. Lo mismo pasa en la política. Esta no deja mucho tiempo para la victoria. Ayuso tiene que demostrar, en los próximos dos años, que su política no es flor de un día. Debe mantener sus políticas activas y, como hasta ahora, rodearse de profesionales que saben lo que hacen. Entramos en dos años decisivos para volver a repetir lo conseguido o para que se deshinche una ilusión. Creo que esto no ocurrirá y Díaz Ayuso ya forma parte de la nueva política que necesita España para caminar, crecer y fortalecerse después de la pandemia y con vistas a un futuro prometedor y lleno de esperanzas y libertad. Un consejo para la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid: Respice post te! Hominem te esse memento!.