Los votantes de Madrid deben de estar que no se lo creen. Y yo. Y mucha gente con ellos. La que les ha caído encima por parte de la izquierda que presume de inteligente, culta y moderada, por haber acudido a votar mayoritariamente el día 4 de mayo la opción política que querían para dirigir su comunidad autónoma. Sin duda, muestra del talante real, nada abierto, nada dialogante y, por supuesto, intolerante de la izquierda que, una vez más, da por bueno el aforismo de que una cosa es predicar, y otra dar trigo. Y por si queda alguno reacio a creer que es verdad, aquí van las pruebas.

El mismo día de las elecciones a la Comunidad de Madrid, el candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, al ver las colas ante los colegios electorales, lleno de “esperanza e ilusión democrática”, y confiaba en que los madrileños eligieran "lo que conviene en este momento y coyuntura para Madrid, para la democracia y para España". Tras depositar su voto, dijo que "tenemos que hacer que los días de votación sean un impulso para la democracia", y pidió a los convocados a las urnas a encontrar un hueco a pesar de tratarse de un "día de labor". Que por cierto, ¿de dónde sacaría que un día laborable es un día de labor? Efectos de la neolengua progresista, supongo.

La candidata de Más Madrid, Mónica García, animó a los madrileños a aprovechar esa mañana, el que podía “ser un día histórico" para "convertir los aplausos en votos" y que todos (no lo dijo, pero lo pensó) puedan ver "lo bueno por conocer". Antes de entrar a depositar su voto, declaró que era "un día de responsabilidad", que cada voto era "un voto de ilusión y de esperanza", y esperaba que la gente viera que se trataba de "una oportunidad para mejorar la Comunidad de Madrid".

El ex-político Pablo Iglesias la jornada dijo el mismo día, bien temprano, que sería una jornada "histórica". ¡Qué contento dijo que se sentía al ver “colas interminables” especialmente en zonas “de clase trabajadora”! A su juicio, que no sé a cómo cotiza ahora, era la mejor demostración de que los ciudadanos "quieren democracia", que la gente había entendido la importancia de estos comicios que iban a ser “mucho más que unas elecciones regionales”.

Bastaron unas horas para que las cañas se tornaran lanzas, para que los ciudadanos pasaran de ser impulsores de la democracia y España (Gabilondo del PSOE), de responsables de aprovechar la ocasión y mejorar la Comunidad de Madrid (Mónica, la de +Madrid), y de amantes de la democracia (Pablo Iglesias)… A recibir descalificativos y maldiciones. Sí, han escuchado bien. Maldiciones.

Comenzó Tezanos poniendo la tirita antes de la herida. Insultó a los votantes del PP, llamándolo TABERNARIOS por el presumible tirón electoral que iba a tener la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, de la que opinaba que tenía "escasa entidad intelectual y política", resaltando de ella su "pobre trayectoria anterior en el PP". Apoyo basado en que, al haber mantenido la hostelería abierta, aunque con restricciones, iba a recoger el agradecimiento de los usuarios de tales establecimientos.

La vicepresidenta primera del Gobierno de España, Carmen Calvo, del Partido Socialista Obrero Español, achacó en la radio la derrota aplastante de su partido a que “para un socialista es difícil hablar de cañas, de ex y de berberechos”. Que, como todo el mundo sabe, eso es ser de derechas… le faltó decir.

Y el viernes pasado, El secretario local del Partido Comunista de España en Sevilla, responsable de acción política de Izquierda Unida (IU) en la capital hispalense, José Martínez, aportó su granito de arena a esta obra que ha sido la victorial electoral de las opciones de derecha en Madrid, cuando le salió de lo más profundo de su ser la expresión: “Jamás, pero jamás, me creía que iba a decir esto…. MESETARIOS quedaos en Madrid cohones”. Refugees, welcome (Refugiados, bienvenidos para los que no hablan inglés), sí. Pero madrileños mesetarios… No os queremos ni ver, se deduce de sus amables palabras. Así que ya sabéis, Tabernarios Mesetarios, hoy por hoy, no estáis muy bien vistos por según quién. Tomad nota.

Para finalizar, no quiero dejar de recordaros qué dijo de vosotros Celia Blanco, que no sé si sabéis que es una periodista que habla de sexología, colaboradora de TVE y El País (como tantos otros, no vayáis a pensar mal), que con la mejor de las intenciones deseó “una buena enfermedad con diagnóstico tardío” a “todos los que votaron al PP”. Y remarcó tal petición con una expresión delatadora del buen fondo que sin duda tiene: “Ojalá ser bruja”.

Pues eso. Que os quieren sólo si votáis como ellos. Si no, no.