Sí ministra, le interpelo a usted. A usted, Doña Margarita Robles, titular de Defensa del Gobierno de España. Le agradecería  nos dijera a todos los españoles dónde permanece escondida, porque está desaparecida sin darse por enterada de las indignidades, insultos y menosprecios que el vicepresidente Iglesias le ha propinado a su jefe superior que no es otro que el Jefe del Estado y Rey de España.

¿No tiene nada que decir?, ¿no le parece oportuno salir al paso de las bajezas de alguien que ha sido nombrado vicepresidente de su gobierno ha dirigido a nuestro monarca?, ¿aprueba usted con su silencio las indignidades de un mequetrefe nombrado nada menos que vicepresidente por su capacidad de chantaje, para que un indigente y psicópata se perpetúe en la Moncloa?

¿No le afecta a usted que un comunista que forma parte de su gobierno se permita en 2020  insultar al Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y por ende a todos y cada uno de sus miembros, desde el soldado más raso al general más laureado?

Porque este sujeto se ha permitido decir públicamente que no le gusta que el Jefe del Estado aparezca con su uniforme de capitán general. Pero sí, a este ágrafo y analfabeto, sí le parecía y le parece bien que un criminal dictadorzuelo venezolano, presidente de un indigno gobierno autodenominado bolivariano, no apeara su uniforme castrense ni para llevarlo a la tintorería.

Este sujeto es quien dijo no hace mucho tiempo que habría que suprimir el ministerio de Defensa y ahora se hace el corderito degollado

¿Acaso está usted de acuerdo con esta opinión?

Porque sí es que no, debe usted salir, dar la cara, decirnos algo a los españoles y salir en defensa  -nunca mejor dicho-  de sus subordinados que día tras día nos defienden, ayudan a paliar los desastres humanitarios en muchos puntos del planeta, nos ayudan a todos  en las desgracias y afrontan con disciplina las vejaciones de algunas autoridades autonómicas secesionistas.

Porque, por cierto, tampoco ha dicho usted nada cuando la Generalidad de Cataluña ordenó desmantelar los hospitales que el ejército levantó en dos localidades catalanas, menospreciando la ayuda de unos hombres y mujeres que se dejan la vida en las misiones que se les encomienda, con el único afán humanitario de ayudar a los más débiles.

¿Acaso también está usted de acuerdo con esta bajeza e insulto en la cara de las fuerzas armadas?

Hasta ahora, creía que por su formación era usted  una persona de profundas convicciones jurídicas, constitucionales y que para usted  el imperio de la ley estaba por encima de cualquiera otra consideración. Lo propio de cualquier estado que se diga de derecho. Y no lo discuto, pero mi percepción, permítame decirle que no es esa, visto lo visto.

Yo le tengo que decir que me ha decepcionado, aunque mi decepción le importe a usted una higa. Eso es lo de menos. Lo de más, es la decepción que les habrá causado a los miles de hombres y mujeres que están bajo sus órdenes, que son las órdenes del poder civil y que tienen que tragársela por su compromiso con la obediencia, la disciplina y sus ordenanzas.

Ministra, no estaría mal que saliese a reparar las ofensas que éste y otros mequetrefes, que carecen de la más mínima capacidad para mancillar su honor, han querido propinar a nuestros soldados. Si no, tenga un poco de coherencia y váyase. 
 
José Enrique Villarino Valdivielso
Ex - alumno de los Colegios de Huérfanos del Ejército