El periodista Olivier Bault ha entrevistado para Remix News a Álvaro Peñas sobre las elecciones en Castilla y León, el ascenso de VOX y la guerra interna en el PP.

Remix News ofrece noticias y comentarios en inglés de Europa Central, en especial de los países de Visegrado, República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia. Podéis leer el artículo original aquí.

Parece que después de las elecciones anticipadas por iniciativa del Partido Popular, de centroderecha, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, sólo es posible un gobierno de coalición del PP con Vox, lo que nunca ha sucedido. ¿Es lo que el PP anticipaba? ¿Va a formar una coalición con Vox al nivel regional?

No, aunque el Partido popular ha ganado y ha sido el partido más votado, las elecciones han sido una mala noticia para él. ¿Por qué? Porque el PP convocó esas elecciones pensando que iba a recoger todos los votos del partido Ciudadanos. Ciudadanos es un partido muy de centro, muy del estilo Macron, que está en descomposición. De 14 escaños ha pasado a uno. Pero los votos de Ciudadanos no han ido al PP. Hay una subida espectacular de Vox, que ha presentado un candidato recien llegado a la política y  de un escaño pasa a 13, con más del 17% de los votos. El PP, aunque ahora tiene dos escaños más que antes, con 31, ha perdido 55.000 votos. El Partido socialista, el PSOE, ha perdido 115.000. La extrema izquierda, con Podemos, se ha quedado también bajo mínimos. Es decir, que esos votos de Ciudadanos no han ido para ellos. No les ha salido no como ellos esperaban. La situación es que ahora el único partido con el que el PP puede pactar es con Vox. Pero Mañueco, el presidente del PP en Castilla y León, lo primero que ha hecho ha sido decir que le pediría el apoyo a Vox gratis, sin que entren en el gobierno. Y lo siguiente que ha hecho es hablar con el Partido socialista.

Por lo que se ha visto, el PP no quiere formar un gobierno con Vox. Sólo quiere que Vox le apoye. Puede llegar a un acuerdo diciendo “Bueno, vamos a aplicar esta medida que tu propones”, pero no quiere tener un gobierno en el que esté un partido como Vox.

Y lo que pasa también es que Vox por primera vez ha dicho que quiere entrar en el gobierno. Antes Vox no lo pedía. Le bastaba con que se aplicaran algunas de sus medidas. Ahora hay un cambio, lo que ha obligado al PP a enseñar sus cartas. Tiene que decir lo que realmente va a hacer, si prefiere pactar con un partido como Vox, de derechas, o si prefiere pactar con su supuesto eterno enemigo que es el Partido socialista.

Por eso es muy interesante lo que ha pasado en Castilla y León.

 

¿Por qué el PP no quiere gobernar con Vox y por qué Vox ahora ya no quiere sostener al PP de fuera?

Empiezo por la segunda pregunta. Lo que pasa es que hay mucha gente dentro de Vox que lleva tiempo pidiéndole al partido que intente ocupar posiciones de gobierno, en este caso en un gobierno regional. Y Vox se ha dado cuento de que se le ninguneaba. Por ejemplo, en Andalucía Vox firmó con el PP una serie de puntos. No han cumplido los puntos más importantes del acuerdo. El PP se estaba acostumbrando a exigirle a Vox su apoyo porque si no, le acusaba de “si no me apoyas va a gobernar la izquierda”. Y parece que Vox ha perdido ya este miedo y dice ahora que tiene derecho a gobernar. Y de hecho es que lo que pide es justo. Ciudadanos, con un escaño menos en Castilla y León, formaba parte del gobierno.

Por su lado, el PP es un partido fundamentalmente comprometido con la Agenda 2030 de la Naciones Unidas, que es una agenda ecologista, feminista, pro-aborto, etc. De hecho es el partido que la trajo a España. El problema que tiene el PP es que lo atan muchas veces sus compromisos internacionales. Está muy bien visto en el Partido Popular Europeo. Pablo Casado fue elegido político prometedor – joven promesa – por el foro de Davos y están muy comprometidos con esa agenda. Creo que no están dispuestos a asumir un pacto con un partido como Vox que se opone radicalmente a la agenda 2030. Y tampoco están dispuestos a asumir la campaña de prensa de la izquierda contra ellos, acusándoles de “pactar con el fascismo” y las tonterías de siempre. Creo que no tienen el valor para hacer eso.


Ahora hay una profunda crisis en el PP, con un grave conflicto entre Pablo Casado, el líder del PP que es partidario del “cordón sanitario” contra los conservadores de Vox, y  Isabel Días Ayuso, la presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, que apuesta por negociaciones con Vox sin excluir de antemano gobiernos de coalición. Y en el PP quieren cambiar el líder del partido. ¿Qué sucedió? ¿Esto tiene algo que ver con esa relación con Vox?

Isabel Díaz Ayuso, la presidente de la Comunidad de Madrid, es una política que es muy hábil, que ha hecho muy bien las cosas, en comparación con los otros políticos en el caso de la pandemia, permitiendo que no se dañara tanto la economía. Eso ha hecho que sea muy popular. Y luego es una mujer que no tiene pelos en la lengua.

Pero es importante subrayar que a la hora de hacer políticas, Ayuso no ha tocado ni una sola ley de la izquierda de las que hay en la Comunidad de Madrid. Utiliza un modo de hablar que muchas veces puede recordar a Vox, pero a la hora de hacer políticas no ha cambiado nada. Hace poco hubo una serie de ataques con machetes en Madrid por parte de bandas latinas y cuando Rocío Monasterio, la presidente de Vox en Madrid, le preguntó por este asunto, hablando de inmigración, la respuesta de Días Ayuso fue que los jóvenes de esas bandas son tan españoles que Santiago Abascal. TaTambién está a favor de las leyes de género y LGBT. No hay una gran diferencia política entre ella y Casado. Lo que pasa es que por el lenguaje que utiliza es más partidaria de reunirse con Vox y de tener una relación más normal con el partido de Abascal.

Después de las elecciones que ganó en la Comunidad de Madrid el año pasado Isabel Díaz Ayuso tiene mucho prestigio y quiere dirigir el partido popular en la región. Pablo Casado, el presidente del PP al nivel nacional, no quiere esto porque no quiere una persona que le pueda hacer sombra. Haces unos meses la llamaron a su despacho y, facilitándole una información proporcionada por el gobierno socialista, le indicaron que había un posible caso de corrupción, que la podían estar investigando, etc. Y todo esto es lo que ha destapado ahora. ¿Por qué ahora? Porque el liderazgo del PP después de las elecciones en Castilla y León ha quedado más débil. Al final, Díaz Ayuso ha ganado la partida porque tiene,  entre otros, el apoyo del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que puede ser la persona que sustituya a Pablo Casado para dirigir el partido.

Núñez Feijóo es el político que ha aplicado las políticas más duras durante la pandemia y es uno de los políticos más anti-Vox en el PP. Por lo tanto aquí no hay una cuestión ideológica, todo es una cuestión personal de lucha por el poder. Puede haber muchos votantes del PP que quieran un giro ideológico, que el PP se entienda con Vox, pero no es así en su cúpula dirigente.

¿Esa crisis del PP puede ayudar a Vox a volverse en el primer partido de la derecha española?

Sí, las encuestas que están saliendo ya colocan a Vox por delante del PP y acercándose al Partido socialista. Antes de lo que está sucediendo, las encuestas nos decían que el PSOE estaba al 25%, el PP al 21 y Vox al 20. Pero ahora ha habido un ascenso de Vox. Muchos votantes del PP están muy desilusionados por lo que está pasando. Hay una cuestión que Vox está haciendo muy bien, es no hacer sangre de esta situación. No intenta atacar a unos u otros. Simplemente se está manteniendo al margen, diciendo que es un asunto interno de otro partido y recordando que es una mala noticia para España porque al final el PP y Vox serían la alternativa al gobierno de Sánchez. Entonces si el Partido Popular se desangra internamente, aunque Vox puede aumentar en votos, puede ser que este aumento de votos no sea suficiente para poder echar a los socialistas. El espectáculo que está dando el Partido Popular en los últimos días es bastante lamentable. La información que tenían contra Isabel Díaz Ayuso no prueba ningún caso de corrupción, aunque la fiscalía, del gobierno socialista, va a investigarlo a pesar de que no hay suficientes pruebas. Si es cierto el Partido socialista dio esta información a los dirigentes del Partido Popular, esto demuestra que hay una importante colaboración entre las cúpulas de ambos partidos. Este y otros acontecimientos recientes, como por ejemplo el voto de la reforma laboral gracias a un voto a favor “por error” de un diputado del PP, muestran como ha funcionado el bipartidismo en España.

¿Entonces parece improbable que haya en un futuro próximo un gobierno de coalición del PP con Vox al nivel nacional?

Sería muy complicado, porque en España, esa derecha liberal está completamente comprometida con la Agenda 2030 y éste es el gran problema. Están muy sometidos a esa Agenda, y de momento parece que esto importa más que acabar con las políticas del gobierno socialista que están arruinando España.