Parece mentira que cierta revista dedicada al «famoseo» y al «postureo» más repulsivo de la actualidad ensalzara a Irene Montero hace pocas semanas para ahora escribir críticas poco acertadas sobre el look de la reina y de las infantas.

¡Criticar a mujeres! Poca inteligencia se percibe por ahí. ¿Qué opinará la Ministra de Igualdad al respecto? Es fácil de adivinar.

Y es que cada uno, al final se arrima al árbol que más sombra le cobija. ¡Ojo con la sombra! Algunos sabemos que a veces también produce frío.

Y hablando de frío… parece que este año el invierno se presenta crudo en el terreno laboral para las mujeres. Mientras la Ministra de Igualdad se dedica a posar en revistas y la de Trabajo a defender la inocencia de Pablo Iglesias en detrimento de la decisión del juez Manuel García-Castejón, el tiempo pasa, y en España los resultados del paro siguen siendo alarmantes.

A este paso, Irene Montero no tendrá que atacar a la «gordofobia», pues en breve seremos pocas las que tengamos algo que llevarnos a la boca para comer. Se nos va a quedar un tipito a las españolas, que vendrán científicos de todas partes del mundo para estudiar la nueva genética.

«Donde digo digo no digo digo, sino que digo Diego», refrán que caracteriza a Montero, pues ahora el Ministerio de Igualdad sostiene que urge atajar la discriminación estética. Han inventado lo que llaman «la violencia estética»; es decir, hace unos días criticaban que las actrices se maquillaran, después la Ministra posaba maquillada en una revista defendiendo la moda y acto seguido, se viste de morado en la festividad del 12 de octubre como una nazarena en Semana Santa.

Y no solo eso, sino que ha admitido que lo hizo para enviar un mensaje inequívoco de defensa a la república; es decir, elige «insultar» al Rey Felipe VI, a la reina y a las dos infantas en un día tan importante para los españoles. Un hombre y tres mujeres. Así demuestra su respeto esta señora a las de su género.

Ha asegurado que el morado es el color de las mujeres; también el de la Semana Santa, pero ¿qué va a saber ella? Pobre cajera inculta… a ver cuánto le dura el cuento de hadas.

Mientras España lucha por salir adelante a pesar de su Gobierno, el Instituto de la Mujer gasta dinero que no hay, en cursos que no sirven, como el titulado: «el feminismo después de la pandemia». Y digo que no sirven porque, ¿alguien sabe cuándo terminará la pandemia? ¿Cuándo lo diga el virus o cuando lo diga el Gobierno?

Da igual. Hay que gastarse el presupuesto asignado o el año que viene se recortarán gastos en ese sector. Tranquilas, señoras del Instituto de la Mujer, recortes de gastos va a haber, y no solo en cursos…

Mientras tanto, Beatriz Gimeno, podemita, feminista, lesbiana y alto cargo del Instituto de la Mujer y por ende del Ministerio de Igualdad, afirma que pretende que la sociedad llegue a «la total aceptación de las corporalidades diversas al igual que se ha hecho para la normalización y aceptación de las diversidades sexuales».

A mí nunca me han preguntado en una entrevista de trabajo si me gustan las señoras, los señores o la diversidad. Se ve que a partir de ahora podrían hacerlo… Al parecer, nada mejor que ser diverso; de hecho, propongo que el Ministerio de Igualdad pase a llamarse Ministerio de la Diversidad.

¿Y qué hay más diverso que lo que dicen?

Beatriz Gimeno arremete contra la publicidad. ¡Una podemita arremete contra la publicidad! Como la oiga el que financia a las televisiones públicas se queda en el paro. Pero no debe preocuparse, pues estaría junto a miles y miles de mujeres a las que asegura defender.

Cuando leo las palabras que esta mujer pronuncia, como mujer me estremecen, pero de miedo.

¿Saben a quiénes temen de verdad las feministas? A las mujeres que llevamos toda la vida trabajando. A nosotras no hay quien nos engañe; contra nosotras el feminismo actual es estéril, absurdo, una burla, una fanfarronada, un negocio. Porque ser mujer es mucho más grande que ser lo que las feministas predican, y para ello, no es necesario odiar al hombre.

¿Están de acuerdo?