El Gobierno de Sánchez, a través de Mª Jesús Montero, portavoz del Gobierno y Ministra de Hacienda, nos cuenta tras el último Consejo de Ministros, que están legislando sobre la libertad de expresión en un contexto en el que podríamos decir, para que todo el mundo lo entienda, como nos tiene acostumbrados a expresar, que “si insultas, deseas la muerte de alguien, ya por acción o por incitación, hazlo cantando, te irá mejor”.

No es fácil entender que, en el afán de ampliar el derecho a la libertad de expresión, se pueda ir contra el derecho a la igualdad. ¿Por qué un artista, cantante, actor, músico, payaso, escritor, tienen derecho a una libertad de expresión más ampliada que un agricultor, fontanero, administrativo, abogado o farmacéutico?

La igualdad de derechos es el puntal fundamental de la Justicia, pero queda claro que para este gobierno social-comunista unos son más iguales que otros.

Se ha discutido y se discutirá sobre la igualdad y si el trato igualitario es justo o injusto, diremos que solamente podremos tratar igual a los iguales o que la igualdad absoluta no existe, pero no podemos  hacer, desde un gobierno que se autonombra adalid de la Igualdad de hombres y mujeres, de ricos y pobres, de nobles y plebeyos, de reyes y siervos, es que la libertad de expresar lo que uno quiera, sin límites legales ni personales, sin censura ni autocensura, con plena capacidad siempre que tengas un carnet de actividad artística o cultural, carnet que podremos concretar con un “derecho de pernada” de expresión ampliada esté dentro de nuestra legislación como un derecho más, pero un derecho sin límites.

Si somos del gremio podremos insultar, maldecir, desear la muerte, incitar a la misma, agredir las creencias religiosas, los sentimientos personales o colectivos, siempre y cuando estemos desarrollando una actividad artística-cultural, gozando por ello de plena impunidad.

Todos aquellos que no estén comprendidos en estas actividades, artísticas o culturales, la única oportunidad que tienen para hacerlo como ellos es CANTANDO, eso sí cantando por la libertad artística y cultural de todo ser humano, aunque sea un inculto, un iletrado, un ignorante, incluso aunque tenga mala voz, CANTA, CANTA, CANTA.