Fernando López-Mirones es Biólogo, Divulgador Científico y Profesor Asociado de la Universidad Villanueva de Madrid. Ha escrito y/o dirigido más de 130 películas documentales de vida salvaje y antropología por todo el mundo para National Geographic, BBC y multitud de prestigiosas firmas. Ha realizado estudios sobre fauna de todo el mundo, escrito para muchas revistas y participa habitualmente en programas de radio y TV.

Usted afirma para empezar que esto que nos están vendiendo como vacuna no es si quiera una vacuna... ¿Qué es realmente?

Este producto de las empresas Pfizer-BioNtech cuyo nombre comercial es Comirnaty es una terapia génica cuya tecnología de ARN mensajero se estaba desarrollando para el tratamiento del cáncer, paradójicamente encaminado a modificar el ADN dentro de las células enfermas. Es curioso que ahora digan que esto no puede ocurrir. Alegan que el ARN mensajero se queda fuera del núcleo de la célula, en el llamado citoplasma y que tras dejar sus “instrucciones” desaparece. Sin embargo en biología sabemos que hay dos momentos clave en los cuales la membrana del núcleo se disuelve y todos nuestros cromosomas se mezclan en el citoplasma, son las llamadas meiosis y mitosis.

En esos dos momentos, por cierto uno de los cuales tiene todo que ver con la producción de espermatozoides, imagine la gravedad de esto, ese ARNm de Comirnaty podría perfectamente mezclarse con nuestro ADN, es decir, alterar definitivamente nuestros cromosomas y los de los descendientes para siempre. Los fabricantes de Comirnaty en sus propios prospectos presentados a las agencias reguladoras Europea, Estadounidense, Canadiense y Británica entre otras no especifican cuánto tiempo tarda en desaparecer ese ARNm ni qué pasa con sus fragmentos; tampoco dan garantías (por falta de datos alegan) de que todo el proceso que he descrito anteriormente ocurra. Es importante tener claro que es quien propone un medicamento el que debe demostrar su efectividad e inocuidad, no los demás. Y como no dan esas garantías es por lo que Comirnaty no es un medicamento “aprobado”, solo tiene una Autorización de Uso de Emergencia (EUA) como terapia experimental; la gente debe saber esto, debe saber que está participando en una Fase IV experimental y por eso les hacen firmar un documento mientras ni Pfizer-Biontech, ni la OMS ni el Estado asumen ninguna responsabilidad.

Es una tecnología jamás utilizada en seres humanos y diferente a todas las vacunas hasta ahora existentes, que son unas 23, muchas de las cuales funcionan muy bien, y que se basan en virus atenuados o partes de ellos, algo totalmente diferente. El tiempo medio para la obtención de estas verdaderas vacunas es de 5 a 15 años, aunque con la del sida llevan 40 años y aún no se ha conseguido. El motivo es de sentido común: si no se esperan años para observar lo que les ocurre a los voluntarios de los ensayos clínicos es imposible saberlo. Es decir, para ver qué efectos adversos surgen en un año hay que esperar un año, y para ver los de cinco hay que esperar cinco. Comirnaty apenas se ha probado en 2-4 meses y además con tecnología que se ha saltado todos los controles y contrastes hasta ahora obligados para cualquier medicamento.

Además asegura que realmente no va a acabar con las mascarillas ni con los confinamientos.

No lo aseguro yo, lo dicen la propia Pfizer, la OMS y el Gobierno de España y cualquiera puede leerlo, está publicado. Lo más increíble de lo que está pasando es que la gente parece informarse solo en las TV, las únicas que aseguran que Comirnaty es una vacuna “segura y eficaz”, mientras ni sus fabricantes se atreven a decirlo. Todo lo que le cuento aquí procede de los propios pliegos oficiales que los fabricantes presentaron a las agencias reguladoras para pedir su AUE.

Según afirman la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la OMS y los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de USA, y cito “se desconoce actualmente la duración de la protección que ofrece Comirnaty”, por tanto estos mismos organismos han avanzado que serán necesarios refuerzos anuales o semestrales ¡DE FORMA INDEFINIDA¡ Es decir, esto no es “la vacuna” en singular, esto son varias dosis al año de por vida. La gente también debe saberlo, están “fichando” por Pfizer y ¡ojo! porque nadie les asegura que en un par de años dejen de ser gratuitas y tenga usted que pagarse sus dosis. Y más frases de ellos: “El impacto de la vacunación con Comirnaty en la propagación del virus a nivel comunitario se desconoce todavía. Puesto que no se sabe aún en qué grado las personas vacunadas pueden ser portadoras del virus y propagarlo” ¿no es increíble que esto no los sepa la gente? Por tanto no impedirá contagiar ni ser contagiado, no evitará confinamientos, ni cierres, ni mascarillas, ni toques de queda. Insisto, dicho por estos organismos, no por mí.

Ese 95 % de efectividad que anuncian ¿sabe usted de dónde procede? De los 36.000 voluntarios del ensayo 18,198 recibieron Cobirnaty, de ellos 8 tuvieron después síntomas de Covid; los otros 18.325 recibieron placebo y de estos tuvieron síntomas de Covid 162 voluntarios. Pues bien, comparando esos 8 con los 162 infieren maliciosamente ese “95% de efectividad”. Pero resulta que al grupo “placebo” les inyectaron la vacuna VCN23 contra el neumococo, que presenta idénticos síntomas de forma normal tras la vacunación, y ellos los interpretaron como “síntomas Covid”. Los datos reales fueron muy distintos, solo cuatro del grupo placebo y uno del grupo vacunado contrajeron Covid-19 de forma leve, por tanto en 21,259 personas del grupo vacunado solo hubo tres contagiados menos, es decir un 0,014 %, muy diferente a ese 95% que anunciaron.

Y alerta que los efectos secundarios graves son descomunales y no solo los graves.

Ya sabemos que Comirnaty no es eficaz o al menos no saben ni ellos si lo es. Pero es que al haber sido desarrollada y con ensayos de apenas un mes es, demás, muy insegura. Están vacunando a personas mayores, a menudo inmunodeprimidas y con diversas patologías (quién no las tiene a los 80 años) mientras resulta que apenas se incluyeron a estos perfiles en los ensayos clínicos de Comirnaty.

Pfizer describe en su pliego un 0,0 al 4,6% de reacciones adversas graves, y además en el grupo de menores de 52 años ¿ven la trampa en esa franja del 0,0 al 4,6%? ¡Es una barbaridad! Tras la segunda dosis tuvieron cuatro casos de parálisis de Bell, eventos neurológicos, inflamatorios, trombóticos, muchísimos más… y en porcentajes nada desdeñables, por ejemplo linfadenopatía 0,3%, infartos 0,02 %, accidente cerebro vascular 0,02 % más las reacciones anafilácticas al polietilenglicol, uno de los componentes de Comirnaty, contra el cual un 72% de la población tiene anticuerpos según un estudio reciente de la revista Science.

Algunos defensores responden a esto que hasta una aspirina tiene contraindicaciones y que si nos leyéramos los prospectos no tomaríamos nada, claro, pero es que a nadie se le obliga a tomarlos, son medicamentos aprobados (recordemos que Comirnaty no) y además su efectividad está probada de verdad.

Analizando las dos respuestas anteriores la pregunta es evidente ¿para qué necesitamos correr estos riesgos con Comirnaty si no es efectiva, no evita los efectos sociales y además es cara y añade riesgos que se SUMAN a los del SARS-CoV-2?
Y afirma también que requerirá dentro de unos meses una especie de antídoto.

Así es, otra de las cosas que ya nos adelantan, será necesario inocularse dosis seguramente de por vida porque dirán que si recibiste la primera que era de emergencia después deberás continuar el “tratamiento” para siempre. Y no perdamos la perspectiva de que hablamos de gente sana, de toda la población mundial, no de enfermos. Hablamos de todos nosotros y de las generaciones futuras ¿y todo para qué? ¿para combatir una enfermedad con una mortalidad que según el Instituto Carlos III es de entre 0,8 y 1,1% (la gripe estacional tiene 0,3 – 0,4%) y casi exclusivamente en personas mayores de 65 con patologías cardiovasculares, hipertensión, diabetes o insuficiencia renal crónica? ¿no será mejor centrarse en ellos para protegerlos y curarlos si se contagian que “vacunar” a todo el mundo por decreto y sin garantías?
Puede que en 2-4 años haya una vacuna contra la Covio-19, pero le aseguro que Comirnaty no lo es, o al menos no lo han demostrado.

También dice que inyectando este producto a biosanitarios, habrá muchas bajas que desmantelarán la sanidad.

Ya está pasando y lo están tratando de tapar, pero no se le pueden poner puertas al campo. Hemos hablado de los efectos adversos graves, pero también están los leves, que serían equivalentes a padecer una gripe fuerte, es decir unos siete días por lo menos de baja laboral ¿le parece inteligente inocular a todos los trabajadores de un mismo hospital a la vez y que gran parte de ellos pidan bajas laborales por estos efectos? Pues sí… así se “crea” un colapso hospitalario. Es absurdo.

Y encima dirán que el colapso es por la gente mala que no se ha querido vacunar.

Exacto, si algo controlan bien los que nos están metiendo en este fregado es la narrativa, el relato. Han creado una serie de términos ambiguos con los cuales pueden justificar una cosa o la contraria a demanda. Empezaron creando una prueba con la cual manipular las cifras, las rt PCR, que tal y como se están empleando dan tasas de falsos positivos superiores al 50% como ha reconocido el propio fabricante del test PCR Drosten el 16 de enero de 2021. Cuidado con la gravedad de esto, significaría que se están contabilizando casos, ingresos, UCI y muertes con PCR falsos positivos como si fueran Covid cuando no lo son. Es decir la mitad de los 95 millones de “infectados” en el mundo y de los dos millones de muertes serían falsos pues están basados en estas pruebas que no sirven para diagnosticar a más de 30 ciclos de amplificación (se hace a 40-45).

Después por si alguien se daba cuenta de que los PCR + no se ponían malos, inventaron la figura del “asintomático”, una genialidad del relato, consiste en personas completamente sanas que hinchan las cifras y además producen un efecto cascada de pánico y más PCR. Curiosamente el alemán Cristian Drosten fue quien hizo el estudio que las calibró a pesar de estar implicado con sus colaboradores en su fabricación, conflicto claro de intereses y nuevos millonarios.

La tercera gran creación es el asimilar a la Covid-19 casi idénticos síntomas que la gripe, los adenovirus de resfriados, neumonías bacterianas, virus sincitial, etc, haciendo creer al mundo entero que todo es Covid y que la gripe, que cada año en enero y febrero colapsa los hospitales españoles con miles de muertos ha desaparecido por arte de magia. De inmediato crearon la respuesta oficial: eso ocurre porque la gripe ha desparecido a causa de las mascarillas y las medidas de bioseguridad. Bien, de ser así ¿por qué esas mismas medidas no han terminado también con la Covid si según ustedes se transmiten de forma idéntica? Hubieran desaparecido ambos virus, no uno sí y el otro no.

¿Significa esto que yo crea que el SARS-CoV-2 no existe? Por supuesto que no, este coronavirus existe, provocó una pandemia en marzo abril y sigue ahí, hay que combatirlo pero las cifras no son las que nos están diciendo. Es científicamente incomprensible que se sigan usando las PCR como pruebas y base de datos inflados para tomar medidas que están provocando un desastre humanitario, económico y social, y en mi opinión lo están haciendo para vender vacunas de por vida a toda la población mundial dejando un mundo de vacunadictos.

En el fondo buscan una guerra entre vacunados y no vacunados...

Sí, es una de las herramientas, los que se creen el relato oficial de los políticos y los grandes grupos de comunicación que han sido regados de dinero para respaldar esta narrativa y censurar a toda disidencia y se inoculen Comirnaty se convertirán de inmediato en soldados de la causa, querrán que todos lo hagamos y se volverán incluso violentos justificando medidas de perdida de libertades impensables. Ya se habla de pasaportes sanitarios y la llamada Muerte Social, es decir, que no podamos hacer nada sin nuestro carnet de inoculados.

Lo que me resulta muy curioso es que no conozco a nadie que haya investigado con la mínima objetividad que crea en Comirnaty, solo lo creen dos tipos de personas, los que confían y no han buscado mucho, y los que tienen evidentes conflictos de intereses porque trabajan en laboratorios, universidades, colegios profesionales, hospitales, fundaciones o estamentos y temen ser señalados como “negacionistas”, lo cual hoy en día supone su muerte laboral.

Todos esos expertos que salen sin parar en las TV y las radios grandes si escuchamos bien son directores, portavoces, secretarios o biólogos con proyectos financiados incluso para la misma Pfizer y otras Big Pharma que son las que financian esos congresos en Hawaii y esos estudios y subvenciones a partir de fundaciones a todos los patrones de esos expertos. Y lo mismo ocurre con los médicos, son los grandes desconocidos de esta plandemia, poca gente sabe que la mayoría no son científicos, ni saben nada de virus ni tienen porqué, pues su duro trabajo es implementar tratamientos y curar a un paciente tras otro durante todo el día. Siguen protocolos estrictos, son muy piramidales y siguen casi ciegamente las directrices de las autoridades sanitarias. Aunque le suene raro la mayoría de los médicos no saben nada de virus, lo que conocen son las enfermedades que los virus causan, que no es lo mismo.

En este momento todos los médicos y enfermería que trabajen para el sistema de salud están conminados a no hablar ni decir nada malo de las “vacunas” bajo amenaza de expediente. No son libres. Por tanto los que hablan no saben (periodistas y políticos) y los que saben no pueden hablar, lo malo es que los primeros se fían de los segundos.

Nadie garantiza que aunque se vacunen los políticos en directo en televisión se pongan realmente la vacuna que quieren inyectar a todo el mundo.

Por supuesto que no, igual que la gente no sabe que lo que hay en esos viales llamados casi religiosamente “la vacuna” no es siempre lo mismo ni nadie nos garantiza que lo sea, es decir, lo que pinchan en Asturias y lo que pinchan en Senegal o La Moncloa no tiene porque ser igual. Tan es así que la propia Pfizer ha reconocido modificaciones en la composición de Comirnaty que en los ensayos tenían un 69-81% de ARN sintético intacto mientras en los lotes comerciales apenas superaban el 51%, esto se llamaría estafa si no fuera porque en su pliego de aprobación ya lo ponen, por tanto están cubiertos.

La propia Comisión Europea detecto irregularidades graves en fábricas no inspeccionadas, falta de datos en lotes comerciales y esas diferencias cualitativas graves. Es todo muy poco serio y fiable, sobre todo cuando el historial de condenas firmes de Pfizer es enorme, con sobornos a médicos y autoridades sanitarias por medio mundo. Y mientras tanto ahí están esos pobre viejecitos poniendo su brazo sin saber nada de esto y tras firmar un supuesto consentimiento informado en el cual asumen toda la responsabilidad que ni la OPMS, ni el Estado ni Pfizer-Biontech asumen.

Por eso protegen los camiones con las vacunas, para que no vean lo que hay dentro de una vacuna...

Eso fue muy gracioso, de nuevo los guionistas de todo este plan son geniales. Nos venden imágenes en todos los noticieros de que ¿por fin llega La Vacuna y de que protegen los convoyes de camiones con las vacunas para que no las roben porque son valiosísimas, etc y resulta que lo que no quieren por nada del mundo es que alguien se haga con algunos de esos viales y los analice en un laboratorio descubriendo posiblemente cosas bastante desagradables.

Y usted acaba afirmando que esta gran mentira hay que combatirla a base de topos...

Ellos tienen a los grandes medios de comunicación, ellos son los creadores y amos de las redes, los censores que cierran cuentas y bloquean a cuantos hablamos, y disponen de financiación infinita… pero nosotros somos muchos. Hay gente buena en esos hospitales a los que no les dejan decir nada porque temen por sus trabajos. Hice un llamamiento hace meses para que me contaran por privado lo que veían, y no se puede usted imaginar la cantidad de personas con conciencia que me informan de lo que pasa allí dentro, me dan datos y pistas que yo después investigo por supuesto. Una historia puede ser un bulo, pero cuando decenas de personas de muchos lugares diferentes que no se conocen entre sí te cuentan exactamente lo mismo, y encaja con lo que te cuentan policías, militares, ingenieros y profesionales de todo tipo, incluso almas sumidas en el dolor de la pérdida de un ser querido escandalizadas al ver el certificado de defunción pone “Covid” cuando saben que su allegado tenía un cáncer desde hace años, por ejemplo.

Mire, estamos en el momento histórico mas decisivo de la historia reciente de la Humanidad, están tratando de quitarnos libertades conquistadas durante siglos, y lo que más duele es que hay todavía muchas personas que no lo ven venir, que confían en que no existe gente capaz de hacer algo así.