Habla uno en esta ocasión que ha estado un tiempo afiliado a esta formación política.  Luego vino el desencanto y la abandonó para recalar en otra formación. El caso es que Vox despertó muchas ilusiones. Por fin un partido patriota sin complejos pensábamos. Pero pronto nos dimos cuenta de que mucho ruido y pocas nueces. El colofón ha sido el salvamento del PSOE de hace unos días votando junto a nada más ni nada menos que BILDU.
 
Empecé a olerme el percal cuando se nos hacía asistir a los mítines prohibiéndonos portar las banderas que creyésemos convenientes. En este caso la bandera con el escudo del águila. También me decepcionó mucho el arrinconamiento sistemático del tema de la despoblación, tratándolo como si no existiera cuando yo creo que es el problema  más grave que se nos presenta a corto plazo. Y ese olor a artificiosidad que presentaban los mítines, de una frialdad espantosa, que en nada me recordaban al calor que se encendía en mi pecho cuando oía la oratoria del gran Blas Piñar.
 
El caso es que lo que se presentaba como solución de los problemas nacionales, en especial del tema de las 17 taifas, resulta que se ha convertido en el gran problema que está poniendo en bandeja al comunismo el gobierno de nuestro país.
 
Un problema en primer lugar por que con su captura de nuestros inocentes votos impide la creación de un verdadero Frente Nacional que plante cara al comunismo sin complejos de ningún tipo.
 
Y en segundo lugar porque su presencia ha escorado definitivamente al PP hacia la socialdemocracia.
 
Y en tercer lugar porque su presencia lo único que hace es facilitar el triunfo del malvado pero astuto Pedro Sánchez.
 
Cómodos en sus sillones de los parlamentos de las taifas y con sus buenos sueldos nos salen ahora con que reniegan de la obra de Franco y otras sandeces por el estilo. Ya tenemos aquí un PP II, es decir, otro partido maricomplejines.
 
Así que después de quitarnos los votos a los patriotas son ahora los más constitucionalistas del parlamento español y no cesan de sacarle el brillo a las botas de su flamante monarca, miembro de una dinastía degenerada.
 
Pero Dios escribe recto con renglones torcidos. He estado estos días repasando las guerras púnicas. Viendo cómo los romanos después Tresino, Trebio, Trasimeno y Camas, cuando parecía que a Anibal solo le quedaba invadir Roma, sacaron fuerzas de flaqueza y de la mano de los Escipiones vino al final la batalla de Zama y el triunfo de Occidente sobre las hordas africanas.
 
También he releído la historia temprana de la Reconquista. Como Don Pelayo y sus mal armadas huestes lograron salvar para la cristiandad un reducto en las montañas astures, embrión del posterior movimiento reconquistador.
 
Y así es como hemos de sentirnos los patriotas en estos momentos. Aunque abandonados por todos debemos permanecer inasequibles al desaliento a la espera de que un Escipión nos de la victoria definitiva sobre nuestros adversarios, las hordas marxistas y sus camarillas de corifeos.
 
Por ello es necesario que desaparezca VOX y nos devuelva los votos prestados. Estar ahí simplemente para adorar al rey y cobrar, favoreciendo el triunfo izquierdista deberá provocar ese retorno de votos.
 
Estuve ayer comentando con Navascués que donde están todos esos que fueron a despedir el cadáver del caudillo y que llenaban la plaza de Oriente.
 
Solo tenemos que hacer las cosas bien, confiar en nuestro talento y nuestra fé y ya volverán cuando comprendan de una vez que la Constitución del 78 nos está llevando a la más miserable de las ruinas.
 
Y podremos ondear nuestras banderas y cantar el Cara al sol sin que nadie nos lo impida. Ni los de VOX, ni los comunistas.
 
Así pues les pido a esos miembros de Vox que tan satisfechos de sí mismos se encuentran en los sillones del parlamento nacional y de los autonómicos que sigan el ejemplo de Belinda y vuelvan con los patriotas antes de seguir haciendo más daño al país.
 
Porque dentro de unos meses la situación será ya insostenible y necesitamos iniciar la Reconquista con gentes con las ideas claras y sin complejos. Olvídense de sus buenos sueldos por favor, recapaciten y vean el daño que están haciéndole a la patria imposibilitando la formación de un auténtico Frente Nacional.
 
Esta tarde iré al cementerio a rezar un poco a mis mayores ya fallecidos. Ojalá que los mayores del otro mundo de las gentes de VOX y del PP les hablen al oído y les hagan reflexionar. Quedan pocos meses para el desastre y la plaza de Oriente se ha de llenar otra vez de gente exigiendo el pan, la patria y la justicia.
 
Así que termino el artículo haciendo un llamamiento a los camaradas y demás patriotas. Impasibles en el ademán ante la hediondez que se respira, permanezcamos firmes en nuestros puestos preparados para la batalla final. Estoy seguro de que el Señor nos dará la oportunidad y la victoria.
 
Pero eso sí, este forúnculo extraño de ideas deslavazadas que es Vox tiene que desaparecer cuanto antes. La unión de todos los patriotas nos va en ello. Y la victoria contra el comunismo.