Sorprende que el licenciado en Filosofía Illa, un supremacista - separatista de la marca PSC-PSOE que considera, públicamente y sin sonrojarse, que Cataluña es una nación (no se que hostias hace en el gobierno de un país que considera extranjero) y al que llaman "filósofo" (si Aristoteles y compañía levantarán la cabeza se volverían al cajón apesadumbrados por lo hundido que estaba su magisterio) pudiera aprobar la asignatura de Ética, visto su desempeño público. 
 
Dudo que este tipejo tuviese los arrestos de Socrates para tomarse la cicuta (su dignidad no le alcanza ni siquiera para dimitir), lo que si hace a la perfección es "habérsela dado" a 50.000 españoles en un acto de negligencia criminal sin paliativos. La hemeroteca ofrece un ingente material de como este sanguinario ministro y sus secuaces (Simón y el resto de la patulea gubernamental) minimizaron y ocultaron los peligros del virus chino y luego realizaron una gestión sanitaria criminal, indigna e inhumana que llevo a la muerte a tantísimos compatriotas, con el único y deleznable fin de mantener su fanatizada agenda ideológica. 
 
Después de hacer obligada mención (para que nunca decaiga en el olvido) de quien "rige" los destinos del Ministerio de Sanidad y de sus actos relatare un asunto menor, casi intrascendente, pero que ejemplifica bastante bien (al menos a mi me lo parece) la esterilidad del estado autonómico. 
 
Desconozco cuantos de los lectores de esta Carta han cambiado de residencia entre distintas comunidades autónomas. Si lo han hecho sabrán que los sencillos trámites administrativos pasan por pedir cita en el Ayuntamiento de turno, presentar escritura de propiedad o contrato de alquiler más algún recibo de luz o agua, para que, una vez obtenido el certificado de empadronamiento junto a algún documento acreditativo de nuestra filiación a la Seguridad Social, como por ejemplo una nómina, podamos ir al centro de salud a darnos de alta en el Servicio de Salud pertinente.  Poco después nos darán entrega de una flamante tarjeta sanitaria, de la Comunidad de marras, con su diseño e iconografia autónoma personalizada (nada que ver con el diseño del DNI único para toda España), en mi caso como he tenido que realizar estas gestiones en cuatro ocasiones (por motivos laborales), tengo 4 tarjetas chulisimas y muy coloridas. 
 
Pero, en cierta ocasión que tuve que ir al médico y aun no disponía de la oportuna tarjeta, me dijeron que gracias a que llevaba el DNI, que si no, ni me atendían a lo que proteste, con contribuyente indignación, porque después de más de 6 lustros cotizando consideraba que algún derecho debería tener (con DNI o sin DNI) ya que la falta temporal, o puntual, de unos trámites administrativos (que llevan un tiempo) no debian inhibir la capacidad para disponer de un derecho legítimo. 
 
En fin, no dejan de sorprenderme los laxos criterios de empadronamiento fijados por este malgobierno para que toda clase de sanguijuelas puedan acceder a ayudas económicas públicas, y la atención sanitaria que reciben menas e inmigrantes ilegales sin que ninguno de ellos haya aportado un céntimo de euro a ese sistema sanitario del cual se benefician, en muchos casos espuriamente. 
 
Nunca lo hubiese creido pero ¡cuantas veces he echando de menos aquellas antiguas cartillas, mecanografiadas o manuscritas, con una funda de plastico con la que se podia ir a todas partes! 
 
P.D.: contadisinas lecturas positivas se pueden sacar de esta epidemia. Una de ellas, para mi, ha sido descubrir al Dr. Juan Luis Steegmann de VOX, sus brillantes intervenciones en el Congreso, su capacidad didáctica (incluso para un profano como yo) fueron un bálsamo y un faro de oratoria y buenos modales entre tanto tarugo.