Llevamos cuarenta años gobernados por una estructura política de la cual ha salido la mayor corrupción de los últimos 120 años. Corrupción y putrefacción desde su misma raíz. Esta estructura y sus miembros son los que han hecho del régimen de 1978 un Estado fallido.

El estado de excreción de la aristocracia política ha llegado a tal nivel que son de lo más peligroso para la democracia, para la libertad y para la vida de los españoles; porque con sus decisiones y actos han favorecido la matanza de casi 40.000 españoles en tres meses.

Y ante esta situación intentan librarse de sus responsabilidades extendiendo un supuesto Estado de Alarma que, por las medidas aprobadas, desde mi punto de vista es totalmente ilegal y nos ha llevado de facto a vivir en un Estado de Excepción e incluso de Sitio. Y utilizan todos los medios supuestamente legales, políticos y represivos para perseguir a todo el que proteste y critique - Okdiario.

Soy de la opinión de que el gobierno de Moncloa, con sus coaligados comunistas e independentistas y con los que le sostienen directa e indirectamente -Ciudadanos y Pp- existen por y para una sola razón: para protegerse de denuncias e imputaciones por la actual matanza y seguir enriqueciéndose antes que se vean obligados que huir.

Pero aún más peligrosos para nuestras vidas son las diversas corporaciones financieras que, bajo el título de filantrópicas, son siervas de la cueva del nuevo orden mundial cuya pretensión es destruir nuestra patria para más controlar nuestras vidas, enriquecerse y empobrecernos a todos.

Hemos visto de primera mano cómo actuales oligarcas políticos se reúnen con los principales conspiradores globalistas en clubs como Bilderberg o Foro Davos. Hemos visto cómo reciben –caso de Pedro Sánchez especialmente- a bribones como George Soros y regalan millones de euros a entremetidos magnates globalistas como Bill Gates.

Con ellos, y en secreto, los caciques de 1978 conciertan nuestra destrucción. Claro es: se reúnen de espaldas al pueblo y, sin darnos ninguna explicación ni razón, elaboran agendas mediante las cuales nos obligarán a nuevos y más lesivos sacrificios económicos y sociales mientras ellos incrementarán su botín.

Esta agenda 2030 no es para el bien los españoles, es para destruirnos. Bajo el llamado Green New Deal de Naciones Unidas y la Unión Europea, y con la excusa de la epidemia, vemos como semana tras semana se incrementan la hipervigilancia y el control social por todos los medios materiales (cámaras, drones…) y humanos (policía y ejército). Esto es, coacción y miedo.

Dijo el Presidente del Gobierno que estamos en guerra. Sí, pero no contra el covid supuestamente epidémico. Desde mi punto de vista es una guerra contra la cueva del compás globalista, sus corporaciones financieras y sus lacayos políticos en España: que para mí son PSOE, PP, Ciudadanos y las cuadrillas independentistas de todo pelaje. Durante cuarenta años ellos nos han exigido “vidas y haciendas” en nombre del bien común. Pero sus organizaciones políticas y muchos de ellos han hecho botín del trabajo y dinero de los españoles.

Ellos son los que –ya a principios de la década de 1980- destruyeron nuestro tejido industrial y productivo con las reconversiones industriales al grito de “ya somos europeos”. Ellos son los que han abatieron nuestro tejido agrario, pesquero y minero con la excusa de la incorporación a la Comunidad Masónica Europea. De toda aquella formidable fuerza, levantada con tesón por varias generaciones de españoles, hoy no queda nada.

Hemos sido transformados en un simple mercado de productos foráneos que antes producíamos nosotros, en tantos casos mejor y a mejor precio. Hemos sido postrados para mudar en un parque temático, no teniendo más remedio que vivir a salto de mata al ritmo del vaivén turístico. Es prácticamente lo único que realmente nos queda y, hoy, con la excusa de la epidemia ya hasta esto han arruinado.

Ahora, ya sin todo aquello que una vez nos hizo grandes, libres y respetados en el mundo; y en la terrible situación en la que nos encontramos, el único horizonte para millones de españoles es el paro permanente sin solución.

Los artefactos políticos del sistema de 1978 –PSOE PP; Ciudadanos e independentistas- y muchos de sus “actores”, pringados de corrupción, son para mí los responsables del actual estado de devastación.

Esta es la realidad, todos lo sabemos pero muy pocos estamos dispuestos a reconocerlo. La mayor parte de los españoles siguen queriendo mirar hacia otro lado pensando que los mismos que nos ha llevado a este estado de cosas nos van a sacar del desastre. Piensan que después de la epidemia todo volverá a ser como antes. Pues va siendo hora de que se desengañen. Nada volverá a ser lo mismo. Ya lo dicen abiertamente los destructores: vamos a una “nueva normalidad”. Es decir, a una nueva situación en un nuevo régimen económico, social; y, claro está, político.

Efectivamente, estamos en guerra. Es una guerra por la supervivencia de nuestra Patria, de nuestras familias y de todo el pueblo español. Y no va a ser fácil ganarla. Lo primero que hay que tener es conciencia de la situación y, segundo, ganas de derrotar al enemigo, detenerlo y ponerlo delante de los tribunales para que responda por la quiebra de España, la ruina de los españoles y la muerte de cerca de 40.000 compatriotas.

Y tal como se está viendo estos días, hay esperanza. Cada vez son más los españoles que están despertando. Todavía somos pocos pero tenemos la determinación de vencer como hizo David con Goliat. Ellos cuentan con todos los resortes económicos, legislativos, judiciales, policiales y militares. Pero no cuentan con que los españoles aún llevamos muy dentro -dormida en nuestra alma- la dignidad, la nobleza y el honor que antaño nos hizo grandes y libres, y admirados y odiados por el mundo, por su Príncipe y por sus esclavos. De nosotros depende.

Es necesario que los españoles demos apoyo a organizaciones políticas que no estén pringadas en todo este desastre. Hay diversas pero la principal es VOX.

Pienso que hay que implantar un nuevo gobierno que de inicio a las necesarias reformas, como por ejemplo: una paulatina reversión de competencias (sanidad, educación, justicia, policía…), una nueva política territorial o una nueva ley de partidos que haga ilegal a las organizaciones independentistas y a todas aquellas que quieran romper la unidad de nuestro Reino, imponernos el criminal sistema comunista y acabar con la democracia. Creo que son del todo necesarias modificaciones estructurales que lleven de manera natural a reformar la Constitución en todos aquellos aspectos que han posibilitado que lleguemos al actual estado de cosas.

Necesitamos unos nuevos gobernantes decididos, para que con todas esas reformas levanten un sistema político legal y moralmente sano, justo e igual para todos con independencia de domicilio y condición social, y donde las libertades y derechos fundamentales sean una realidad no sólo sobre el papel. Es extremadamente necesario un nuevo gobierno realmente controlado por el pueblo y para el pueblo bajo un sistema que proteja verdaderamente a los españoles.

Estamos en una encrucijada en la que se decide si nuestra Patria, ahora acosada y atacada por nuestros enemigos, debe desaparecer sometida a una tiranía local súbdita del gobierno mundial o bien vamos a permanecer enraizados en verdades superiores: que todo ser humano -incluido el no nacido- tiene derecho a la Vida, a la Libertad, a la Justicia y a la Búsqueda de la Felicidad dentro de la moral natural y religiosa cristianas. Ésta es la base de nuestro ser.

Para el que solo mire los daños que traen las guerras el panorama es siempre desolador y es mejor pactar, rendirse y trapichear con los que anhelan destruirnos. Este ha sido, en mi opinión, el discurrir político de estos últimos cuarenta años. Pero existen valores morales superiores basados en el principio de que todos los Seres Humanos tenemos unos derechos inalienables iguales a los que no podemos ni debemos renunciar, y que debemos defender sean cuales sean los sacrificios. Es nuestra obligación defenderlos.

Estamos ante una de las grandes batallas de la historia por la que muchos están arriesgando y dando sus vidas. A los vivos nos corresponde, ante todo, dedicarnos a la ingente tarea que nos aguarda: que estos españoles no habrán arriesgado ni dado sus vidas en vano, que derrotaremos a nuestros enemigos internos y mundialistas y que nuestra Patria verá de nuevo prosperar la Paz y la Libertad.

Hagamos otra vez a España Grande y Libre.