Cercanías que no funcionan, líneas de AVEs suspendidas, Barajas cerrado y miles de ciudadanos atrapados en sus vehículos pasando hasta más de 19 horas -y las que todavía les queden- en esta pasada noche, en más de 400 carreteras de todo el territorio nacional. Pero, lo más importante, cuatro personas fallecidas a causa de esta tormenta de frío y nieve. Este es el balance hasta ahora mismo.

De acuerdo que la magnitud de esta tormenta no se recuerda hasta muchos años atrás, pero hoy día los servicios meteorológicos llevan haciendo la previsión de lo ocurrido desde hace al menos cuatro días. Cuatro días en un estado moderno, con infraestructuras y medios avanzados de asistimiento y protección civil, son más que suficientes para tomar medidas de todo tipo: técnicas, disuasorias, asistenciales, etc.

¿Qué se ha hecho en estos cuatro días?, ¿abastecerse las administraciones de sal y punto?, ¿dónde está el ministro de Transportes que todavía no ha dado la cara ni ha salido a dar explicación alguna? Como suele decirse en román paladino, les ha pillado en pelo**s a todos, gobierno, autonomías y ayuntamientos. Y todavía habrá algún político que no asuma la imprevisión y nos eche la culpa a los ciudadanos.

En la M-40 madrileña, el atasco se formó a las seis de la tarde, la UME fue movilizada a las 12 de la noche. En el aeropuerto de Barajas se quedaron atrapados miles de viajeros y AENA ni siquiera habilitó las cafeterías para proveer de algo de comida y una bebida caliente a los frustrados viajeros. En cualquier pueblo remoto el tabernero tendría permanentemente su bar toda la noche y estaría haciendo caldo caliente y alojamiento para los visitantes atrapados. ¿Para qué está AENA, empresa pública al 51%?, ¿sólo para ganar dinero y dejar tirados a los viajeros?

Durante estos cruciales cuatro días previos, las administraciones debieron tomar las medidas para poder actuar desde el primer momento y antes incluso, a fin de que los medios de protección no se quedasen también atrapados. Que es lo que ocurrió.

El desistimiento se produjo porque los auxilios de UME, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil, etc, estaban también atrapados por no haberse tomado previamente las medidas adecuadas. IMPREVISIÓN E IMPROVISACIÓN. Lo de siempre.

A estas horas (14:00 h) comparecen los ministros de Interior y Transportes de forma oficial -Ábalos fue diciendo cosas aquí y allá- pero no de forma oficial. En ambos casos, dos comparecencias lamentables ya que lo único que han hecho es constatar el desastre y no analizar el por qué ocurrió lo que ocurrió, ni las medidas que se van a tomar de ahora en adelante. Al nefasto ministro Marlasca le preguntan por estas medidas y contesta con el parte meteorológico.

El delegado del gobierno en Madrid dice que no hubo imprevisión y cuando se le preguntan por medidas que se vayan a tomar, ambos tres, de nuevo lo fían todo a las condiciones meteorológicas.

Todo lamentable. Este gobierno y sus ministros de Transportes e Interior hacen buena a una tal Maleni, que ustedes recordarán como nefasta colega ministra de Fomento que con una nevada -nada que ver con ésta- se plantó con su séquito en Moscú y su aeropuerto para ver como allí resolvían estas cosas. No hubo previsión para que los auxilios pudiesen actuar desde el primer momento y éstos se quedaron también atrapados. Se reaccionó tarde y mal.

¿Para qué entonces pagamos impuestos a las administraciones públicas? Su nivel no llega ni al de los gurús de las tribus neolíticas. Una comparecencia de vaguedades, vacuidades, tópicos y lugares comunes.