Cuando el Senado y el senador sepan quién de los dos Calvo Sotelo es el que incumple la ley, sólo faltará que pongan a otra calle Luis Cuenca, el nombre del asesino de don José.

Hoy está siendo tendencia la localidad de Camporredondo, provincia de Valladolid.  La cuestión es que su alcalde, Javier Izquierdo, ha respondido de forma contundente, y no sin sorna o recochineo, pero con extraordinario fundamento histórico, a un requerimiento del Senado sobre la aplicación de la mal llamada ley de Memoria Histórica. Ley sectaria, mentirosa y torticera basada en el revanchismo, el odio y la venganza. El caso es que, desde la Cámara Alta, y a instancias del senador Carlos Mulet García (Compromís), se exigió a este pueblo vallisoletano de, con apenas 155 habitantes, que rebautizara su calle Calvo Sotelo.

Muy agudo en la respuesta el alcalde incide en que «al senador, Carlos Mulet, (…) se le ha olvidado especificar qué “Calvo Sotelo” incumple la Ley 52/2007, existiendo por si no lo saben todos Vds. dos posibles personas que merecen el nombre de un vial en cualquier municipio no solo de España sino también de cualquier país que se considere democrático». ¡Zasca! El filósofo Mulet se ha tenido que atragantar, envainársela y meterse bajo tierra por la contundente y documentada respuesta del señor alcalde. Ha sido para enmarcar. Es más, según Hermann Tertsch «El alcalde de Camporredondo, (…) debería ser próximo Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y también Concordia por su respuesta a la patulea de felones que siembran odio por España». Lean el documento. Aplauso «Camporredondo se defiende»

¡Vaya ridículo del senador! ¡Vaya cara más dura que tiene, cuánta desinformación y nulo trabajo de campo! El alcalde de referencia cobra la «impresionante y desorbitada» cantidad de 0,00€ por ejercer su cargo y desvivirse por su pueblo. No conformes con el ridículo del Senado, su presidenta (hoy ministra de Justicia) y el propio senador, el requerimiento expresa que «se envíe copia de las actas de los acuerdos del Pleno de este Ayuntamiento en el que se aprueba la retirada de ese símbolo que el Senador Carlos Mulet, basándose en un trabajo de final de Máster, considera que incumple la citada Ley 52/2007».  

Al Senado, a instancias del senador referido, no se le cae la cara de vergüenza porque no mira hacia abajo. Se refiere a un trabajo-informe de final de Máster con una brutal falta de rigor histórico (lo estudié esta mañana) y legalidad. No han trabajado ni el Senado ni el senador. No se han molestado en comprobar que ese “trabajo de investigación” no es oficial ni tiene credibilidad de ningún tipo. Eso sí, con él se ha puesto de manifiesto «la ignorancia histórica que poseen todos los que forman la Mesa de la Cámara». Y para que el Senado se relama, el alcalde remata con un rejonazo en la cerviz. ¡Qué desfachatez la del Senado!

Y si el remate no es suficiente «le informo que este Ayuntamiento no ha adoptado ni va a adoptar en el futuro acuerdo alguno al respecto dado que, a diferencia de otras instituciones, ello supondría adoptar un acto contrario al ordenamiento jurídico». Eso, amigos lectores, es un ZASCA de manual o, si lo prefieren, una contestación cortés y educada a la payasada de un inculto. ¡Otro pullazo al desinformado senador, Carlos Mulet, propuesto por la Comunidad valenciana! Ni siquiera se han estudiado su sectaria ley. Con respuestas como la de Javier Izquierdo, acabarán extendiendo la mal llamada "Ley de Memoria Democrática" hasta la llegada de Pedro Sánchez al poder.

No me detendré en detalles porque hay varios vídeos en la red que son perfectamente explicativos, así como artículos mil que detallan minuciosamente la contestación de Javier Izquierdo a la presidenta del Senado. Eso sí, todos ellos resaltan que el senador demuestra ser un gaznápiro y, cobrando como cobra, no puede pasar el tiempo jugando con el pan de la ciudadanía y exponiéndose a ser ridiculizado, como esta vez y otras muchas: este «pájaro» es el mismo que preguntó a Mariano Rajoy si tenía «un Plan de Acción contra un Apocalipsis zombi» y es el mismo que ha pedido la comparecencia en el Senado de Bárbara Rey. Su cometido es destruir, y lo intenta con frecuencia dada su maldad.

El Ayuntamiento de esta localidad vallisoletana es humilde, pero con gran dosis de sensatez. Carlos Mulet no se priva de darnos motivos para reírnos, incluso mofarnos, pero cuando se choca con un alcalde listo, elegante y educado, la gente como Mulet acaba contra las tablas y tachado de miserable. Hay calles dedicadas a Carrillo, la Pasionaria, Largo Caballero… que no deberían estar visibles y sin embargo ahí están.

Cuando el Senado y el senador sepan quién de los dos Calvo Sotelo es el que incumple la ley, sólo faltará que pongan a otra calle el nombre del asesino de don José: sí, Luis Cuenca, socialista que ejecutó al insigne político, si bien fue Pasionaria quien apuntó y puso a don José como diana desde las Cortes de la época. No lo olviden porque es Historia y ésta no debe olvidarse para no volver a repetirla.

En fin, el alcalde de Camporredondo ha dado un zasca sin precedentes al Senado y está siendo tendencia en las redes. No sólo ha ridiculizado a la Cámara Alta sino al senador Carlos Mulet (Compromís). Le ha sacado los colores por la torpeza que ha demostrado, además de por su analfabetismo histórico galopante y la insensatez de acusar injusta y negligentemente a un municipio de España.

El caso es acusar, precisamente por cumplir con la sectaria y totalitaria Ley de Memoria Histórica, que ahora llaman «democrática» (LMD) y que deberá ser derogada tan pronto como exista una mayoría aritmética, serena y sensata.