Enésimo estallido de indignación en la Cataluña surrealista y chalada de principios del siglo XXI. Un nuevo "president" salta por los aires, después de Puigdemont, a causa de la "represión" española, o eso dicen los separatistas. Esta vez es Quim Torra, el racista y supremacista, con aspecto no precisamente, de escandinavo, como le dijo el líder del PP catalán.

Ha debido ser muy duro para él, que las bestias con forma humana, como calificaba a los españoles, en este caso los jueces del Supremo, le echen de su cargo de presidente de la Generalidad de Cataluña. Al final, este superhombre catalanista ha resultado ser el presidente autonómico más incapaz que se recuerda.

Ha habido presidentes autonómicos que han perdido el cargo por corrupción pero por algo tan absurdo como empeñarse en poner en el balcón de su palacio una pancarta ilegal, marca el récord Guinness de la falta de luces en un político.

Al final ha habido justicia poética y ya que Torra no fue destituido por el Gobierno, por su complicidad con los terroristas que incendiaron Barcelona el año pasado o los que querían poner bombas en Madrid, o por su catastrófica gestión del Covid, como hubiera ocurrido en cualquier país de nuestro entorno, al menos lo ha sido por la cuestión de la pancarta. Sea como sea, era importante echarlo, como medida de protección de nuestros compatriotas españoles que viven en Cataluña.

Eso sí, se puede ir bien tranquilo por su futuro económico. El sueldo de un expresidente de la Generalidad es de más de 100.000 euros mensuales, más oficina, secretaria y chófer. Aunque su sucesor no será mucho mejor, al menos hay un golpista menos. Eso sí, respecto al racismo de Torra, como el de Sabino Arana, podemos estar seguros de que PSOE y Podemos no dirán nada. El racismo antiespañol es siempre aceptable para la izquierda "española".

Torra tiene que irse pero pueden estar bien tranquilos los separatistas catalanes, ya que Pedro Sánchez ya "trabaja" para indultar a los golpistas catalanes de 2017 y para que en los próximos golpes de Estado, no tengan que ir a la cárcel.