En contra de lo que afirman sus detractores, Donald Trump no quiere ser rey. Quiere todo lo contrario. Quiere que cada americano sea el rey de su propio destino. Su ideología es la del "populismo conservador".

Cuando Donald Trump prometíó drenar el pantano de Washington no tenía idea de la dimensión, la profundidad y la fetidez de ese centro de corrupción, mentiras y traiciones que ha hecho multimillonarios a gente sin ningún otro talento que su habilidad para vivir del cuento. La lista sería tan larga que me limito a citar a los más notorios. El matrimonio delincuencial de Bill y Hillary Clinton, el simulador Barack Obama, el mentiroso Joe Biden, el llorón Chuck Shumer y la serpiente Nancy Pelosi. Con esta gente debería bastar para ilustrar mis afirmaciones, pero no es así.


Porque los últimos cuatro años nos han demostrado que la maldad en Washington no está limitada a los políticos. Hay una prensa comprometida con ideologías de izquierda y simpatizante del estado todopoderoso que ha hecho causa común con las criaturas del pantano. Hasta hace muy poco tiempo Fox News era la única estrella que iluminaba este firmamento tenebroso. Pero el fraude electoral perpetrado por la izquierda demócrata para sentar en la Casa Blanca a la momia grotesca de Joe Biden ha cambiado las reglas del juego y Fox News se ha sumado a la comparsa de la simulación.


Este último refugio de los americanos amantes de Dios, Patria y Familia ha tirado por la borda a Donald Trump y su populismo conservador. Con ello ha dado una "puñalada trapera" a sus millones de televidentes. Pero, como quién la hace la paga, la venganza podría estar ya en camino. Muchos fanático de Fox News hemos dejado de sintonizarla y cambiado nuestra preferencia a la cadena conservadora Newsmax.


Ahora, hagamos un poquito de historia para entender mejor este complicado entramado. Roger Ailes, el creador de Fox News, era un conservador genuino. Cuando Ailes abandonó Fox News, el dueño de la cadena, Rupert Murdoch, la puso en manos de sus dos hijos James and Lachlan. En ese mismo momento las cosas empezaron a complicarse. El furibundo izquierdista James abandonó la cadena el pasado mes de julio. Ahora Lachlan, que está casado con una militante de izquierda, ha tomado el control de la empresa con la ayuda del expresidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, uno de esos republicanos del pantano que detestan al Presidente Trump.


Con este liderazgo en puestos de mando, aunque los votantes sospechaban correctamente desde hacía tiempo la presencia de enemigos de Trump en el departamento de noticias, la confrontación se hizo ostensible en estas elecciones. Las cosas se pusieron tirantes cuando Chris Wallace transformó el primer debate presidencial en un circo de tres pistas con su decisión de ayudar a Joe Biden. De todas maneras, los televidentes decidieron dar otra oportunidad a Fox News el día de las elecciones. Pero la cadena no pasó la prueba.


La gota que llenó la copa para los televidentes fue la decisión de Fox News de contratar a un izquierdista virulento como jefe de su Buró Electoral. Como era de esperar, Arnon Mishkin, hizo pronósticos electorales como cualquier otro izquierdista. Cuando todavía no se habían contado millares de votos, Mishkin concedió a Biden el estado de Arizona. Mientras tanto, se negó a conceder a Trump estados que estaban definitivamente de su parte  como fueron Texas y Alaska.


Gracias a la lealtad de los televidentes a conservadores destacados como Sean Hannity, Tucker Carlson, Greg Gutfeld, y Maria Bartiromo Fox News mantendrá cierta vigencia. Pero si su departamento de noticias se sigue inclinando en contra de Trump, sus programas continuarán desangrándose hasta desaparecer.


Desde hace mucho tiempo Chris Wallace ha demostrado ser tan fanático de la izquierda como el enano George Stephanopoulos o los alucinados de CNN y MSNBC. Pero la transformación de Bret Baier, Martha MacCallum, Arthel Neville, Sandra Smith y Chris Stirewalt en enemigos de Trump que apoyan unas elecciones fraudulentas es un verdadero trauma.


Fox News disfrutó de éxito y credibilidad hasta que sucumbió ante la izquierda. De hecho, el apoyo de la cadena a lo que equivale a otro golpe de estado la ha destruido ante los ojos de millones de televidentes que sus operadores creyeron incondicionales.
Peor aún son los casos del Presidente de Facebook, Mark Zuckerberg  el de Tweeter, Jack  Dorsey y de sus colegas tiranos en los medios sociales.


Esta gente son censores al estilo soviético con respecto a pensamientos o palabras con las que ellos no están de acuerdo. Esta es la forma en que ellos controlan la diseminación y supresión de información. Jack Dorsey de Tweeter ha bloqueado y acusado de mentir en 64 ocasiones al Presidente de los Estados Unidos mientras que jamás ha bloqueado a Vladimir Putin o a los sanguinarios Ayatolas de Irán.


Con enemigos tan poderosos y empecinados es un milagro que Donald Trump haya sido capaz de sobrevivir y de poner en marcha tantos programas en beneficio del pueblo americano. Con ello ha demostrado ser un hombre generoso que no fue a la Casa Blanca a servirse como Barack Obama sino a servir a sus conciudadanos en la tradición de George Washington o de Abraham Lincoln. Tenía fama, dinero, una bella esposa y una familia ejemplar. Trump lo tenía todo y lo arriesgó todo para servir a su patria. Si eso no es ser un patriota habrá que cambiar la definición del diccionario.


Una vez escribí que Donald Trump era un hombre "sólo contra el mundo". Los ataques y traiciones de los últimos días han demostrado que estuve en lo cierto. Ha creado un movimiento equivalente a un terremoto del mundo político americano. Sus partidarios lo siguen hasta el punto de la idolatría y el Partido Republicano jamás volverá a ser el anterior a 2018. En contra de lo que afirman sus detractores, Donald Trump no quiere ser rey. Quiere todo lo contrario. Quiere que cada americano sea el rey de su propio destino. Su ideología es la del "populismo conservador".


Pero, si quiere seguir promoviendo esa ideología tiene que controlar la forma de distribuirla. Con la traición de Fox News, Donald Trump se ha quedado sin megáfono. No hay mensaje que prospere sin megáfono. Un megáfono fiel que transmita el mensaje sin alteraciones de naturaleza alguna. Ambos, el mensaje y el megáfono, tienen que funcionar al unísono. Ante la traición de For News, Trump tiene que iniciar su propia cadena de análisis y de noticias. Llegó la hora de crear a Trump News.


Lo mejor de todo es que esa Trump News tiene su éxito garantizado. Cuenta con 73 millones de televidentes que han votado por Trump en estas elecciones y tendría cualquier financiamiento que fuera necesario por parte de los bancos. Lo tiene todo. El dinero para elaborar su producto y los consumidores deseosos de comprarlo. Esta confluencia de factores le garantiza los anunciantes que son la gasolina para mantener en marcha las operaciones. Lo que está pasando en estos días en los Estados Unidos no es final sino principio de una cruzada por la felicidad del hombre y la libertad del mundo.