Entrevista con Anna Astvatsaturian Turcotte, escritora y profesora armenio/estadounidense. Sufrió la violencia contra los armenios en su ciudad natal, Bakú, en 1989, y se exilió con su familia a Armenia. En 1992 emigró a los Estados Unidos, obteniendo la nacionalidad americana en 1997. Doctorada en Derecho, ha trabajado para el Tribunal Penal Internacional en La Haya y realizado una intensa labor en Estados Unidos y Europa en defensa de los armenios y del reconocimiento de la República de Nagorno-Karabaj. Ha dado conferencias sobre temas armenios por todo Estados Unidos, incluyendo el Capitolio, y también en el Parlamento Europeo. En 2012 escribió Nowhere, a Story of Exile (En ninguna parte, una historia de exilio) sobre la persecución de los armenios en Azerbaiyán. En 2015 fue elegida concejal en la ciudad de Maine, siendo reelegida tres años después. En 2013 fue condecorada con la medalla de honor Mkhitar Gosh por el presidente de Armenia, Serzh Sargsyan, y con la medalla de gratitud de Nagorno-Karabaj por el presidente de la República de Nagorno-Karabaj, Bako Sahakyan.

Usted nació en Bakú, capital de Azerbaiyán, en 1978. En 1989, durante el colapso de la Unión Soviética, tuvo que huir a Armenia con su familia debido a la violencia desatada contra los armenios en su ciudad. Fue una verdadera limpieza étnica desconocida para muchos. ¿Qué sucedió en Bakú?

Los pogromos, o atrocidades, antiarmenios comenzaron una semana después de que Nagorno-Karabaj (en esa época una región autónoma de Azerbaiyán) comenzase un proceso pacífico y legal para separase de Azerbaiyán utilizando disposiciones de la constitución soviética. Fue en febrero de 1988. Nagorno-Karabaj (Artsaj) fue obligada a unirse a Azerbaiyán por Josif Stalin en 1923. Ha estado habitada por más de un 90% de armenios la mayor parte de su historia. Como respuesta a la secesión, Azerbaiyán comenzó a matar armenios en Sumgait, una gran ciudad industrial de Azerbaiyán, a media hora en coche de la capital Bakú. Estábamos preocupados cuando sucedió, oyendo hablar de ello a amigos y familiares, no en las noticias, pero no pensamos que eso podría pasarnos en una ciudad tan moderna y multicultural como Bakú. La situación en la capital era tensa, los tanques soviéticos entraron muchas veces para asegurar que no había un sentimiento antisoviético, pero nunca para protegernos. En noviembre de 1988 empezaron nuevas atrocidades en la ciudad de Kirovabad, porque Artsaj no cejaba en su empeño de separarse de Azerbaiyán. Históricamente, durante el período de dominio soviético, se llevó a cabo una política discriminatoria hacia los armenios de Artsaj y se intentó vaciar gradualmente el territorio de armenios como se hizo en Nakhidjevan, otra región armenia entregada a Azerbaiyán por Stalin. No tuvieron éxito. El pueblo de Artsaj es muy orgulloso y ama a su patria. Pasamos la mayor parte de 1989 ocultos en Bakú, asustados y sin un lugar a donde ir. Finalmente, en septiembre de 1989, huimos a Yerevan, Armenia, para quedarnos en el sótano de un pariente. Las manifestaciones contra los armenios eran constantes, y en muchos casos asaltaban las casas. La masacre final de armenios en Azerbaiyán tuvo lugar en enero de 1990, pocos meses después de irnos. Fue orquestado por el gobierno como todas las demás. Sabían dónde vivían armenios, tenían listas de residentes. Asesinaron a nuestros vecinos y vinieron a buscarnos. Tuvimos suerte de no estar allí. En ese momento estaba a punto de cumplir 12 años.

Sus experiencias en Bakú y en los años que pasó como refugiada en Armenia los reflejó en un libro, “Nowhere, a Story of Exile”, basado en su diario personal. ¿Qué fue lo mejor y lo peor de esos años?

No hubo nada bueno en esos años. Nada más abandonar Bakú con unas pocas maletas, estalló la guerra en Arstaj. Armenia sufrió un bloqueo durante la mayor parte de los tres años que vivimos allí. No había comida, electricidad, gas o agua corriente para nosotros. Las escuelas estuvieron cerradas la mayor parte de los inviernos. Había escasez de todo. La Unión Soviética estaba a punto de colapsar y Armenia estaba sufriendo. Los armenios de Artsaj fueron bombardeados durante meses. Lo único positivo de esa experiencia fue vivir en la patria de mi abuelo, y estar rodeada por mis parientes y por personas que no querían matarnos. También me encantó vivir el día en que Armenia se independizó de la Unión Soviética en 1991. A pesar del bloqueo económico y la agresión militar de Azerbaiyán, la gente estaba muy feliz.

Mantiene unos estrechos lazos con Armenia y Nagorno-Karabaj, y ha patrocinado varios proyectos humanitarios en favor del pueblo armenio. ¿Cuál es la situación allí ahora mismo?

Artsaj ha sido independiente durante 30 años, con Azerbaiyán amenazando la paz. Cada semana teníamos noticias de soldados armenios asesinados en la frontera, pero se consideraba un conflicto enquistado y los poderes mundiales no escuchaban. La ONU nunca ayudó al desastre humanitario, es la única zona donde no lo ha hecho, porque consideraba que el conflicto no estaba resuelto y no quería involucrarse a pesar de las muchas necesidades. Cuando Armenia solicitó que se instalasen mecanismos de detección para determinar quién estaba disparando y violando el alto el fuego, Azerbaiyán se negó y nunca fueron instalados. Por lo que el agresor nunca fue señalado.  Pero ahora lo está. Azerbaiyán inició una guerra total contra los civiles de Artsaj el 27 de septiembre, bombardeando diariamente zonas residenciales y la frontera durante dos semanas, intentando una invasión. Después de firmar un nuevo alto el fuego, no esperaron demasiado e intentaron capturar muchas zonas, bombardeando a la población civil. Turquía está involucrada y ha traído a miles de combatientes yihadistas (terroristas con base en Siria) para matar armenios. Turquía está jugando un juego peligroso intentando arrastrar a poderes mundiales como Rusia al conflicto. Están muriendo demasiados civiles y demasiados jóvenes, soldados, también en el lado azerbaiyano. ¿Realmente merece la pena? Para Aliyev sí, necesita mantenerse en el poder y este es el único modo para conseguirlo.

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La independencia y secesión de Nagorno-Karabaj en 1991 tuvo lugar dos días después de la declaración de independencia de Azerbaiyán. No obstante, ningún país ha reconocido esta independencia. Usted fue clave en el reconocimiento de la República de Nagorno-Karabaj por el Estado de Maine en 2013. ¿Cree que este reconocimiento podría ser el mejor medio para detener las ambiciones azerbaiyanas y turcas en Nagorno-Karabaj?

Ahora que el alto el fuego negociado por Rusia no les ha detenido, necesitamos presionar en favor de un reconocimiento de Artsaj para proteger a su población y simultáneamente detener la agresión militar azerbaiyana. El reconocimiento nos ayudará a largo plazo, pero entretanto, están matando civiles y destruyendo hogares y sitios históricos, incluyendo nuestra catedral de Ghazanchetsots, una iglesia en Shushi. ¿Quién dispara a una iglesia? ¿Bastará un reconocimiento para detener a un poder que ataca iglesias, escuelas y hogares? Lo cierto es que no lo creo. 

Hasta ahora, una treintena de países ha reconocido la existencia del genocidio armenio, Estados Unidos en 2019, pero países como Reino Unido, Israel o España no aceptan este término. ¿Por qué cree que es tan difícil reconocer esta verdad?

Por la importancia geopolítica que tiene Turquía para ellos y por el petróleo en Azerbaiyán. Poder y dinero.

Ha trabajado en el Tribunal Penal Internacional en La Haya, por lo que está versada en las leyes internacionales sobre crímenes de guerra. Hay pruebas de que Turquía está utilizando yihadistas sirios en apoyo de Azerbaiyán. Algunos de ellos han muerto durante los combates. Son bien conocidos los crímenes cometidos por estos yihadistas en Siria, ¿esta no es una razón suficiente para que la comunidad internacional sancione a Turquía?

El TPI no tiene jurisdicción aquí puesto que ni Azerbaiyán ni Armenia han firmado el Estatuto de Roma que creó el TPI. Siria tampoco es un estado miembro del Estatuto de Roma. Armenia podría potencialmente referir estos casos al TPI, concediéndole jurisdicción, pero estas cuestiones legales van por separado de las acciones políticas de los estados soberanos para imponer sanciones económicas. Yo diría que deben actuar rápidamente antes de que Turquía agudice aún más esta situación. Asimismo, la OTAN debería reconsiderar la pertenencia de Turquía en la alianza por su papel directo en las hostilidades contra el pacífico pueblo de Artsaj, usando terroristas, usando bombas de racimo que están prohibidas, e ignorando el alto el fuego acordado una y otra vez.

El pueblo armenio es valiente y ha acudido en masa a los centros de reclutamiento para combatir al invasor. El caso de Varazdat Haroyan, el jugador armenio que ha dejado el futbol para unirse al ejército es un claro ejemplo de esto. Pero la mayor amenaza es la intervención turca. ¿Cómo puede Armenia resistir a esa amenaza? ¿Es posible ayudar a Armenia?

Hoy no tengo esperanza. Mañana podría tenerla. Pido a todos sus lectores que contacten con sus políticos y les pidan ayuda. Rusia tiene un interés clave, pero solo intervendrá si se generaliza el conflicto. No creo que Estados Unidos ni Francia intervengan del modo que deberían, tampoco Alemania. Pero espero que Rusia saque músculo para mostrar a Erdogan cuál es el poder real en la región. Si Erdogan extiende su poder a Azerbaiyán y más allá, será una amenaza para Rusia, que tendrá que actuar ayudando simultáneamente a Armenia. Esa es mi esperanza. Pero que puedo saber yo, solo soy una refugiada armenia. El mundo ha mirado hacia otro lado con Armenia desde hace más de un siglo.