Este es un artículo publicado en agosto de 2005, pero que dieciséis años después es muy importante recordar.

A mitad de agosto de 2005, en España termina el puente del día 15 con una tremenda noticia, dos helicópteros españoles se han estrellado en Afganistán y se han producido varios fallecimientos. Según las propias declaraciones oficiales, que en los medios de comunicación hace el Ministro de Defensa, no están claras las causas y no se descarta un ataque a los mismos. Después, con el paso de las horas, las versiones van cambiando y finalmente de manera oficial se baraja la hipótesis del accidente. Una comisión oficial dictamina, con posterioridad, que el accidente fortuito, quizás causado por un fallo humano, ha sido la causa de la caída de los helicópteros.

No debieran ponerse nunca en duda las decisiones judiciales o las de las comisiones de expertos, salvo claro está cuando, "los carpetazos finales" no tienen en cuenta cosas obvias como las que reflejan, en contra del dictamen final, las propias pruebas que se usan por los dictaminadores.

El testimonio de la tripulación del segundo helicóptero, la que sobrevivió, se centra en unas frases concretas: primero, "volábamos en formación y vuelo táctico", es decir a menos de cien metros de distancia el uno del otro, a corta distancia del suelo (apenas el doble de la altura del helicóptero) y a más de doscientos kilómetros por hora. Segundo, "perdimos de vista al descrestar una colina al "líder" y cuando volvimos a verle se estrellaba contra el suelo y explotaba". No hay por donde coger esta versión pues, volando a esa velocidad y distancia, siempre, absolutamente siempre, los dos helicópteros están a la vista el uno del otro, además ¿dónde está la colina?, en las fotos y por la posición en la que se encuentran los restos de ambos helicópteros es fácil de deducir de dónde venían y a dónde iban, y el cauce del río seco, que con toda seguridad iban siguiendo, en medio de una planicie, cuyas únicas montañas próximas son precisamente donde se "esconde-estrella " el segundo helicóptero, y estas están fuera de la posible ruta. La famosa colina sólo puede estar en la imaginación de alguien.

Respecto precisamente al segundo helicóptero "estrellado", está claro que se ha "metido" en el único "agujero" que hay en mucha distancia en el terreno que se domina. En términos aeronáuticos a esto se le llama hacer "un área confinada", siendo una de las maniobras que más ensayan los pilotos para, entre otras situaciones, esconderse de una agresión. Finalmente, si ustedes ven las huellas dejadas en el suelo por la explosión del primer helicóptero, no tienen forma más o menos circular como sería lo lógico, sino que perfectamente dibujada en el suelo una forma de luna en cuarto creciente marca en su eje una dirección, la que llevaba el helicóptero, mientras que curiosamente la cola del aparato casi intacta, esta desgajada y caída en el suelo en dirección contraria a la de la onda explosiva. Todo ello signos de que lo lógico es que el helicóptero haya estallado en la parte central de su cabina, en el aire y no al chocar contra el suelo.

Terceras personas, pilotos de alta graduación militar, interesados indudablemente en el tema; Han hecho correr desde el primer momento la versión de que ambos helicópteros iban demasiado cerca y los pilotos mienten, pues lo que pasó fue que chocaron las hélices del uno contra el otro y eso provocó la caída de ambos. Posiblemente, pero nunca descarta la extraña explosión en el aire del primer helicóptero y el que el segundo "acertase" a aterrizar en el único agujero que en muchos kilómetros a la redonda le ocultaba de la vista y los posibles disparos de terceros, auténtica buena suerte del segundo piloto que en su perfecto aterrizaje, destruye el aparato al encajarlo en un lugar más pequeño de lo que debiera, pero salva la vida a todos los que van dentro. Todos los pilotos encuestados, denominan este aterrizaje como el de alguien en estado de pánico.

DENOMINACIÓN DE ORIGEN, ONG.

Las curiosidades llenan el mundo y pocos días después, pasadas las extrañas exequias de los militares muertos, el Presidente del Consejo de Ministros expresa en voz alta y clara desde la tribuna que es el hemiciclo de las Cortes: "Los militares españoles están en Afganistán para llevarles el agua a los afganos". El presidente, sin saberlo, acaba de dar denominación de origen a la ONG "Fontaneros sin fronteras" y a partir de ese momento, el ya hazmerreír que los españoles crean entre sus colegas de la OTAN, alcanza "las más altas cimas de la miseria", que diría Groucho Marx.

Desde ese día glorioso, cuando el sargento italiano, hostelero de profesión, sirve la comida al Coronel que manda la Base italo-lituana-española de Herat sonríe con más sorna. El que él, un simple sargento italiano de hosteleria, cobra unas dietas diarias de guerra que paga la OTAN, al igual que todos los países allí presentes ya que en ese tipo de misión están, menos uno que es España, es lo que provoca su "cachondeo", pues éste suboficial cobra más que ese pobre coronel español dedicado "a instalar grifos para los afganos", por lo que su país como es natural le paga menos que a un cooperante de una ONG. Realmente, no es lo mismo instalar tuberías, misión de paz, que servir bollería fina en una Base de la OTAN, misión de guerra como todo el mundo sabe.

Los españoles se rigen por lo dispuesto y publicado oficialmente como dietas o pluses para funcionarios que se desplazan al extranjero, ya que están en una misión ordinaria y no en una de guerra. En un boletín oficial del estado se especifica, país por país, su importe, menos para aquellos países que por su pobreza sin igual son introducidos en un mismo bote y reciben la asignación monetaria más pequeña, varias veces inferior a la que se recibe por ejemplo si el funcionario esta haciendo un curso en Estados Unidos o Suecia. De hecho el Chad o Afganistán están al final, de lo último en esta lista. Como el funcionario en cuestión, además no vive en un hotel, sino en un establecimiento oficial, la Base de Herat o Qala I Now, sufre una merma importante, pues no tiene gastos de alojamiento que justificar, y para redondear, ya que come en un comedor que sufragan los presupuestos, se le realiza un último recorte, casi al final, tiene que pagar por ir a Afganistán. ¿Le extraña a usted que el sargento-camarero italiano se ría del coronel-jefe de la Base en la que él mismo presta sus servicios?. A mí no.

BUSCANDO PILOTOS Y MÉDICOS.

No hace mucho tiempo la escasez de pilotos de helicópteros llevó al Gobierno a contratar pilotos rusos para las campañas de incendios forestales. Curiosamente la ONG "fontaneros" está resolviendo tanto este problema como el de la falta de médicos en la sanidad española. Se ha producido un curioso trasvase, de momento en los médicos, aunque se está pergeñando en los otros estamentos, al tener que contratar a un bloque quirúrgico entero de médicos, cirujanos, enfermeras, etc., de nacionalidad búlgara, por parte del Ejército español al carecer de estos profesionales las Fuerzas Armadas. ¿Cómo es esto posible? La respuesta es fácil, pues por un doble efecto de pinza ataca a la Sanidad Militar. Por un lado en los últimos tres años, con cuatro convocatorias y más de ciento veinte plazas ofertadas para personal médico de nuevo ingreso, se han obtenido unos tres nuevos oficiales médicos, decimos unos tres por que realmente no está muy claro al ser diferentes las cifras si consultas a los profesionales en activo o a las autoridades sobre el tema, pero desde luego la cifra de ingresados en ese Cuerpo, antes el más prestigioso del País, no llega nunca en el mejor de los casos al cinco por ciento.

Por otro lado si se lee el Boletín Oficial de Defensa se observa que de forma habitual, todas las semanas sale publicada en sus páginas el cese como militar, la excedencia o el pase a cualquier otra situación ajena al servicio activo de cómo mínimo dos médicos. Dos o tres médicos a la semana de media, además todos ellos con la edad y formación adecuada para su trabajo y nunca los de más edad o los que por sus características sólo realizan medicina burocrática. Esta situación genera un agujero negro cada vez mayor en el ya exiguo número que de estos profesionales había y un futuro negro, muy negro, para la Sanidad Militar, que ya en su misión de "fontaneros" en Afganistán ha tenido que subcontratar con los búlgaros la asistencia quirúrgica.

Lógicamente existe una explicación a esta situación: Se reduce a: profesionales mal pagados y peor tratados. Cuando se iniciaron las misiones internacionales, nuevamente los "fontaneros" pueden servir de ejemplo; varios oficiales se presentaron voluntarios para realizar el servicio, pero el mando desestimó su oferta aduciendo que: "Era un honor y una obligación de todos los médicos ir a las misiones en el extranjero", para lo cual se utilizará la lista del Cuerpo de Sanidad empezando por el más moderno en ella hasta llegar al más antiguo en el Cuerpo. Lo cierto es que nada más empezar y en primer lugar la normativa vigente dice que se empezará el listado por el más antiguo, o sea al revés de cómo dictaminó el mando supremo, y en segundo término el propio mando empezó a fomentar y permitir todo tipo de excepciones: Los destinados en puestos burocráticos cercanos al jefe en primer lugar, son imprescindibles en una oficina que parte y reparte, luego los demás burócratas que están próximos a otros jefes; continuando con todos aquellos demasiado mayores, demasiado "colocados en determinados destinos", o los que padecen alguna enfermedad que les impide salir de España, a continuación una epidemia de embarazos ataca a las doctoras en medicina, lo que significó bajas pre y post parto, lactancias y reducciones de jornada, para redondear con todo tipo de triquiñuelas legales que impedían a algunos profesionales ir a ningún sitio y finalmente, cuando no hay manera de escapar, se pide la excedencia o la baja en el Ejército y se acabó el problema.

La situación generada ha dejado en manos de los originales voluntarios, uno de cada diez profesionales, la realización del trabajo, tal y como ellos preveían, pero estos que están viajando a Afganistán con una frecuencia de una o dos veces al año y por periodos de entre dos y cinco meses cada vez, ha forjado el que estos también entren en la dinámica de buscarse una "salida".

Y LOS PILOTOS DESAPARECEN

Si volvemos al origen de la cuestión, los pilotos, no nos vamos a encontrar mejor panorama. Desde el accidente del año 2005, los pilotos de helicóptero veteranos han ido saliendo progresivamente de las tres unidades SAR (Búsqueda y Salvamento), que surten de los mismos a la Base de Afganistán, así como los que surten a las unidades de FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra). Primero, se fueron colocando en la escuela de pilotos de Armilla, ya que los allí destinados, de momento, no van a misiones al extranjero, y además tienen unas largas vacaciones escolares que junto a permisos sin sueldo permiten trabajar en verano en los apagafuegos con los correspondientes pingües beneficios, que no dan los escasos sueldos militares. Otros, cuando se ha llenado la plantilla de la escuela, simplemente han optado por pedir la baja e irse a trabajar a la vida civil. La situación creada es patética, pues se ha creado un auténtico vacío intermedio en la escala de pilotos de helicópteros. Ahora mismo, hay veteranos de mucha edad, que sólo piensan en la jubilación o el ascenso a puestos burocráticos, o jovencitos que han salido este año o el año pasado de la escuela y cuya veteranía pilotando se ha hecho a base de maratonianas sesiones de entrenamiento día a día, noche a noche, para que sean capaces de ir a Afganistán. En estas circunstancias se plantean situaciones como la del pasado 25 de septiembre del 2007 en que un helicóptero CSAR (Búsqueda y Salvamento de Combate) se estrelló entre Herat y Farah.

NADIE SE HA ENTERADO.

Aunque diarios como El Mundo conocían este accidente, nadie ha publicado su existencia, lo cual es sumamente extraño. Un piloto "veterano", "muy veterano" y una piloto "jovencita" hicieron un defectuoso aterrizaje en medio de una tormenta al sur-oeste de Herat, el helicóptero tocó el suelo primero con una rueda, no con todas a la vez, y se desequilibró volcado de costado, destrozando en el impacto la hélice principal. Se estaba efectuando la evacuación de afganos heridos en un acción de combate, lo habitual vamos, y la situación comprometida en la que estaban y la imposibilidad de asegurar su integridad física hizo que otro helicóptero rescatara a los rescatadores. Mientras, que ante la imposibilidad de recuperar de forma segura el helicóptero siniestrado, los zapadores optaron por dinamitarlo para evitar que sus equipos militares cayesen manos de los afganos que pululaban por allí, que escasos de agua como siempre, podrían haber sido un problema para "los fontaneros y aguadores".

No es de extrañar que cierta prensa, pasara de puntillas sobre este tema, aunque sí el que lo hiciera otra. Lo que sí es cierto es que cada día se producen más incidentes entre Farah y Herat (sede de la principal Base española), y cada vez mueren más españoles en esa zona, lo que puede hacer que alguien acabe cayendo en la cuenta de que Farah está al sur-oeste de Herat, mientras que la provincia asignada a España para llevarle el agua potable, Bahgdis, se encuentra al noroeste de Herat. Dado que las distancias en Afganistán y España son casi equivalentes, alguien, alguna vez, se dará cuenta de que la mayoría de los españoles han sido heridos o muertos donde no debieran estar, pues en la comparación geográfica Herat sería, por ejemplo, Salamanca, mientras Farah sería equiparable a Badajoz y la provincia necesitada de fontaneros sería la de Santander. Un contrasentido inexplicable, aunque aquí sucedan otras cosas inexplicables.

AZAFRÁN POR OPIO.

Las risas del sargento italiano no son nada en comparación con las sonrisas de algunos militares españoles cuando, durante la despedida de un Ministro de Defensa, este comentó a los notables (relacionados algunos con los carteles del opio) que podrían sustituir el cultivo del opio, de grandes beneficios pero ciertamente más perjudicial para la salud, por el manchego cultivo del azafrán, producto de tan alto valor económico como el anterior. Evidentemente los afganos no se dieron por enterados, pues no desconocen que el valor de un producto está en relación con la cantidad que se produce y la que se necesita (oferta y demanda), pues de momento la paella se consume en España, pero raramente en Afganistán o en Nueva York. No obstante, otros productos occidentales sí son apreciados y valorados por los viejos clérigos musulmanes. Todos los de la zona de Herat gozan de una excelente salud, vigilada estrechamente desde el único hospital occidental con garantías, el de "los fontaneros", que les controla eficientemente sus chequeos periódicos. Para algunos, con varias esposas muy jóvenes, es evidente que la ingestión de algunos medicamentos que les proveen de renovadas energías viriles y de color azul, posiblemente provenientes también de los depósitos de cañerías y grifos para el agua potable; creen indudablemente un seguro de vida a corto plazo para muchos soldados españoles. Aunque quizás las nuevas generaciones de clérigos, tengan otra visión de esta compleja situación sanitaria y, sobre todo, de lo poco importante que para es ellos tener una buena red de distribución de agua, y de pastillas azules, en sus territorios, teniendo en cuenta el precio al que tienen luego que pagar el agua, y las pastillas, a Occidente.

 

AYUDA Y PRT.

No obstante, es cierto que si existe esa ayuda que se publicita, no sólo se hacen patrullas de control o presencia reafirmante, tampoco se hacen solamente apoyos de fuego, transporte o evacuación médica a las tropas afganas, no es su única misión apoyar a lituanos e italianos en sus acciones bélicas o benéficas, además de por supuesto a americanos en misiones de vigilancia, seguridad o simplemente guardias en bases y establecimientos; sino que además también se ayuda con los PRT (versus programas y puntos de reconstrucción) a aliviar la situación de la población afgana que en muchos momentos se encuentra en el siglo XI. Así por ejemplo ha construido una pista y aparcamientos para aeronaves en Qala-i-Now, una escuela en Qala o se ha dotado de electricidad a la capital de la provincia de Badghis, que no tenía hasta la fecha o, finalmente, se está construyendo la parte de carretera de circunvalación de Afganistán que le corresponde a España. Para ello un reducido grupo de cooperantes civiles, la mayoría de las veces inferior a diez o doce, lo hacen en la zona de Bahgdis, eso sí acompañados por unos doscientos cincuenta soldados por aquello de que la seguridad ciudadana está peor que en Madrid un viernes por la noche. Y ahí se quedó hace 16 años.