Dicen las malas lenguas, serán lenguas fachas con toda seguridad, que el Gobierno de Sánchez ha habilitado un grupo de unas cien personas con abalos, marlaskas, monteros, coletas  y demás chusma al objeto de montarle a Ayuso una ofensiva terrorista en la calle para que no se haga con la mayoría absoluta en las próximas elecciones.

       A esta jauría, con “El Chepa”, suponemos que de sumo sacerdote del mal, de mal perder, también han sido invitados los sindicalistas que tras dos años sin pisar la calle, ahora desempolvan sus estandartes y banderolas rojimoradas para tomar las calles al grito de “¡Muerte al facha!”, rompiendo escaparates y mobiliario urbano, eso está por ver.

       Estas malas lenguas, y es que no debiera uno tener tan malas compañías, advierten que se prepara un montaje diario de algaradas callejeras. El golferío de Barcelona, los hijos echados a perder de la alta burguesía textil catalana, ahora ninis indepes, ya están prestos a tomar los autobuses camino de Madrid y hacen acopio de porretes, litronas, bocatas de mortadela barata, adoquines y cócteles molotov. Se trata de criaturitas a imagen y semejanza del “Chepa”, aunque ninguno llegará a tener chófer que le abra la puerta del Audi institucional, que ni en bonobús gasta el nota.

       ¡Y nada, erre que erre!: Que dicen otra vez las malas lenguas que se prepara una paralización de los servicios públicos en Sanidad, Educación y Transportes Públicos, porque los sindicalistas están en la pomada del añorado “¡No pasarán!”; incluso se ha habilitado una partida de varias decenas de millones de euros para tomar las redes sociales, crear confusión, y montar teatrillos callejeros con fachas que cuelgan obreros y todo eso, para asustar a los vecinos de lo malo que es el facherío que llega en el autobús naranja de Arrimadas.

      Yo que Ayuso no creería a estas malas lenguas, aunque sí advertiría por carta de las consecuencias que traería una dejadez o incumplimiento de responsabilidades y funciones para aquellos y aquellas sobre los que recae el funcionamiento de la Sanidad, Educación y Transporte Públicos, enviando un aviso a cada uno/a, para que quede constancia, como prueba documental de cara a una denuncia personalizada una vez el Chepa y su panda vayan al gallinero del Parlamento de Madrid.

     Yo que Ayuso pensaría que vamos a poner muchos huevos sobre la mesa, los dos de ella y los nuestros también, ¡ahí van dos, guapa! Son los huevos de los ciudadanos de a pie que queremos vivir en paz, como siempre ha sido: Los jipis fumando porros a la orilla del río, pero sin tirar adoquines y que los sindicalistas vean crecer su barriga cervecera por vivir del cuento de la buena pipa, pero sin atentar contra Madrid y los madrileños.

    Yo que Ayuso, más que nunca, me prepararía para detener, encausar y juzgar a todo el que crea que con Madrid y los madrileños se puede jugar y salir de rositas.

     Por mi parte, he llegado a la conclusión de que eso que dicen las malas lenguas quizás sea cierto, más bien cierto, totalmente cierto. El paso de los días dirá.